Zespri y los kiwis dorados: Marketing frutal

Creatividad

Supongo que alguien habrá probado ya los kiwis dorados, esa variedad que anuncian en algunas fruterías desde hace un tiempo, disponible en el mercado desde 2003. Hoy he leído en Fast Company el artículo Haute Fruiture, que explica que la aparición de esta nueva variedad es fruto de una operación de ingeniería marketiniana y botánica.

El kiwi originariamente se producía sólo en Nueva Zelanda, de ahí el nombre, como el pájaro enseña de aquel país  (hablamos de los tiempos modernos, porque en realidad viene de China). Con los años otros países, entre ellos España, se lanzaron a la producción de esta fruta y arrebataron a Nueva Zelanda su exclusiva de mercado, que además supone el 40% de las exportaciones de nuestra antípoda.

Ante esta seria amenaza para sus ingresos los productores de kiwis, que se agrupan bajo Zespri International (la marca bajo la que se comercializa el kiwi neocelandés), han desarrollado un nuevo kiwi patentado, el kiwi dorado Zespri Gold, en colaboración con un instituto de investigación hortofrutícola (no se menciona nada de ingeniería genética, se habla de desarrollo natural de una nueva especie).

La carne de este kiwi es amarilla y su sabor más dulce y tropical. El producto está funcionando bien y, como está patentado, quienes quieran cultivarlo tienen que pagar licencias y royalties a Zespri, es decir, a los productores de Nueva Zelanda. Y no se han quedado ahí, ahora están desarrollando otro kiwi cuyo color sería una mezcla de verde y amarillo con una especie de halo rojo.

Zespri espera convertirse en la eterna pegatina de los kiwis de colores, tan conocida como Chiquita, Dole o, más local, el Plátano de Canarias. La marca cuenta ahora con una cuota de mercado del 20%.

(Vía Fast Company)

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