YouTube y juventud: risas y aprendizaje asegurado

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Hoy me he decidido a hacer una retrospectiva. Porque me apetece, y porque llevo tiempo con esta idea que me ronda el fondo de la cabeza, y no deja de llamarme poderosamente la atención un detalle que salta a la vista.

Todos conocemos YouTube. Y conocemos ese fabuloso fenómeno por el que un vídeo absurdo consigue llegar a ser uno de los más 10 más vistos del año en el famoso portal. Pero apenas ninguno sabemos cómo hacer que hacer uno de nuestros vídeos entre en ese fabuloso Top Ten. Creo que sería el sueño de muchos (marcas especialmente).

Personalmente, cada vez estoy más convencida de que cuanto más “humano” sea tu vídeo (en el sentido de “personal”, en el sentido de que te muestres “humano”como tal, con todos tus altos y tus bajos, tus buenas y malas cosas), más exitoso va a ser. Y eso implica niños. E implica juventud. ¿Por qué? No lo sé. Quizás porque en estas edades es cuando mejor nos vemos reflejados todos, con nuestras debilidades humanas, en situaciones cotidianas. Os aconsejo que, si tenéis tiempo, para disfrutar al máximo de este post, vayáis disfrutando de los vídeos a medida que bajáis, porque lo he concebido así, y así conseguiréis entender mejor la argumentación (y disfrutaréis más).

Recordamos todos el famosísimo vídeo de “Charlie bit my finger“. Una situación tan absurda como que un niño le mete el dedo entre los dientes a su hermano pequeño. El hermano muerde, y el mayor empieza a gritar.

O el vídeo del David al salir del dentista, más colocado que de un fumadero de opio.”David after dentist“.

O el del niño llorón que se alegra al escuchar a Bob Marley. “The power of reggae“.

O el del niño asiático (para comérselo) cantando el “I’m yours” al ukelele.

En todos estos vídeos, de los más vistos de Youtube en los últimos meses, hay un común denominador. Los niños. Pero no sólo. Me fascina que los adolescentes y jóvenes también tienen bastante tirón.

Es menos probable, pero no imposible, que haya llegado a vuestras pantallas, el vídeo de la chica que se ha hecho famosa por defender a Justin Bieber. El vídeo no tiene desperdicio: es toda una apología de amor platónico adolescente.

Más allá de este vídeo, probablemente hayáis podido disfrutar de la actuación de Louis & Zach, bailando (y haciendo mundialmente conocido) el “My Ding Dong Song“. No tiene desperdicio (soy una absoluta fan de estos dos chavales). Nunca sé si me hace más gracia el de delante o el que se desmelena al fondo. Si fuera la NBS o Disney Channel, les había llamado YA para que presentaran uno de mis programas. Nos encanta poner este vídeo en la ofi.

Y después de esta argumentación audiovisual, (para probaros que hay algo en la juventud que hace que dé la vuelta al mundo si el vídeo tiene ese “algo”), llego al punto que quería: Charlie McDonnell. Es un chico de 20 años de Reino Unido cuyo canal de YouTube es el más suscrito del país. ¿Cómo lo ha hecho? ¿Qué vende? ¿Qué tiene? ¿¿¿¿Qué hace??? Os preguntaréis. He aquí algunos de los factores en su éxito:

– Empezó muy pronto en YouTube (no sólo por su edad entonces, sino porque YouTube llevaba muy poquito, en 2007, y no era el poderosísimo canal que conocemos ahora).

– Coincidió que uno de sus vídeos en tono casero y humorístico -en el que explicaba (muy listo) cómo conseguir que tu vídeo fuera referenciado en en YouTube-, fuera “añadido” en una página de UK. De 150 suscriptores pasó a 4.400 en 2 días. Hoy creo que tiene 600.000. El chaval ha aprovechado el tirón, se ha hecho página web, un canal entero de YouTube, un Twitter, una web. Listo. Vive de ello.

Para mí es un caso de estudio. Cuando empezó sus vídeos era un chaval de 16 años, lleno de granos, y unos vídeos de baja calidad grabados con una webcam. Pero le valieron su suerte porque tenía buen contenido. Y en Social Media ya hemos oído cómo el contenido es el rey. Es gracioso observar cómo con el tiempo se ha agenciado ordenadores y ha mejorado notablemente su edición y la calidad visual de sus vídeos. El chico tiene su propio Twitter y, huelga decir, su propio canal en YouTube. Tiene su propia página web, Charlie McDonnell.

¿Por qué creo que tiene éxito? Sus vídeos a día de hoy son hilarantes. El chico posee muchas tablas: sabe sacar todo el jugo a su potencial. Fresco frente a la cámara, y sabe muy bien cómo hacer un vídeo entretenido (de tantos como ha hecho). Va a programas de televisión y hace acciones benéficas. Y se lo ha “currado” él solo (o como él dice, con ayuda de su madre).

Me fascina cada vez más el poder de la juventud. Me llama la atención su poder transformador, su energía vital. Es continuamente criticada, pero es a la vez una fuente constante de inspiración. Me llama la atención, que cada año, las películas más taquilleras del cine, son las que son TP. Todos los públicos.

Puede que nos movamos cada día entre nuestros mundos adultos, de importantes negocios, manejos del país y del planeta, pero creo que en el fondo subyace en todos nuestro espíritu de niños. Por eso son los vídeos más vistos del año en YouTube. Porque el niño interior que todos llevamos dentro nos recuerda lo frágiles que somos en el fondo, y nos hace gracia (aunque haya gente a la que no le gusten) vernos reflejados en ellos.

Es algo muy a tener en cuenta, y si no, que se lo pregunten a Disney Channel. Al final va a resultar que no es tanta tontería que a mi generación de veintipocos nos siga gustando el despertarnos por la mañana los fines de semana y pegarnos una sentada a series, dibujos animados, y hasta anuncios de Lelly Kelly.

Creo que si vinieran los extraterrestres a la Tierra y para conocernos vieran los 10 vídeos más vistos de YouTube, les quedaría muy clara nuestra esencia. Qué le voy a hacer, ¡soy creativa! “Piensa como un niño y acertarás”.

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