Yo elijo dónde me siento, qué hago y cuánto cobro: “the Valve Way”

Management

¿Te gustaría cambiarte de sitio cuando quieras en la oficina, para estar más cerca de otros compañeros? ¿o decidir en qué actividad quieres trabajar? ¿o decidir cuanto cobrarás?

No, no lo puedes hacer en tu empresa, ya lo imagino. Pero el sitio existe, se trabaja en él y crece como compañía.

¿Su nombre? Valve

Creada en 1996 por Gabe Newell, Valve es uno de los ejemplos que más nos gusta a cualquiera que sueñe con el mejor lugar para trabajar. Basta un somero repaso a las opiniones de su equipo para entender por qué Valve es para ellos el mejor lugar para trabajar.

“Somos una organización plana, así que no tengo que informar de mis actividades a nadie”.
“Nos preguntamos entre nosotros acerca de qué actividades estamos realizando, para ver si tenemos posibilidades de participar en ellas”.
“Nuestras mesas tienen ruedas, para que podamos moverlas allá donde sea necesario, de manera rápida y fácil”

La clave del funcionamiento de una empresa así es poner a las personas en el centro y confiar en ellas sin fisuras. Con ese punto de partida cada persona que se incorpora en Valve sabe cuáles son las reglas de juego y qué se espera de ella por los demás. Y los equipos sólo tienen que organizarse entre sí para sacar adelante el trabajo.

Pero conseguir que los demás se sumen a una idea supone un esfuerzo importante, porque cada empleado elige:

  • con quién quiere trabajar en cada proyecto.
  • cuánto tiempo quiere emplear en los mismos.

O dicho de otra manera, conseguir que otros miembros del equipo se involucren en un proyecto requiere ofrecer mejores condiciones, posibilidad de participar en las decisiones y “ventajas” adicionales que lo hagan más atractivo.

La entrada de un nuevo miembro en cada equipo pone en marcha el proceso de valoración. Como si de un portal de compras se tratase, la gente trabajando en el proyecto valora las habilidades técnicas, productividad, capacidad de trabajo en equipo, etc, de cada uno de sus miembros. Se auto-evalúan y lo dejan por escrito. De esa manera se crea una lista de liderazgo que sirve también para determinar las retribuciones de cada uno.

Pero esto tiene claras consecuencias en el día a día: el incremento de la competitividad por conseguir a los mejores para los proyectos, acarrea tensiones. Sin embargo en el día a día los miembros de Valve lo valoran positivamente:

“Lo que más me gusta de la cultura de Valve es que favorece y mucho la idea de diálogo con los otros, resultando en una mayor vinculación del grupo”
dice Mr. Powers en un entrevista.

La mejor manera de mostrar cómo es Valve por dentro a los recién incorporados, es mediante el “manual de instrucciones” (Valve Handbook) que se ha convertido en referencia para muchas otras empresas. El punto de partida es bien simple: recoger como manual de bienvenida las cosas que pasan en la compañía, respondiendo a preguntas sobre cómo hacer esto o aquello. El manual es un ejemplo de simplicidad y una herramienta básica para los recién llegados.

En ese manual hay entre otras cosas, una frase dedicada a exponer la filosofía básica de la compañía: “de todas las personas que no son tus jefes, Gabe Newell es el menos jefe de todos”. Y es el fundador.

Pero en la base de todo lo expuesto hay una tarea más importante que el respirar para un compañía así: la selección e incorporación de personas. Detectar quién va a sentirse cómodo y quién no lo estará trabajando en la compañía, es el paso clave para seguir creciendo.

Si hay un punto débil en el modelo de Valve, es el de detectar qué personas no están cumpliendo con su cometido. Que cada persona decida en qué proyecto y con quién participar no conlleva que sea capaz de desarrollar su cometido según lo acordado, bien por falta de habilidades, bien por falta de actitud. En una empresa tan plana, sin una jerarquía clásica, es más lento detectar quien cumple y quien no, porque no hay personas dedicadas a ello.

Y Valve reconoce que esta es una de las situaciones que le puede causar más daño. No es casualidad que una vez más su manual describa que “contratar es la cosa más importante del universo”. Poner el máximo de atención en el inicio de la relación, aminora el daño que a posteriori causa no haberlo hecho.

Pero al final quedan los resultados y no dejan de sorprender. Leyendo una vez más a Mr. Powell, podemos hacernos una idea de qué significa para los que forman Valve, trabajar en una empresa así:

“El hecho de no estar gestionados por otros ni emplear nuestro tiempo en gestionar a los demás, ser capaz de formular tus propias ideas y poder trabajar con quien decides para poner un proyecto en marcha, es energizante”.

“Somos una comunidad de respeto, donde la mejor idea gana, da igual quien la haya formulado al margen de que lleve trabajando un año en Valve o la haya fundado”.

Pensar diferente es atractivo, pero quienes consiguen actuar de manera diferente se llevan el gato al agua.

Y Valve lo está haciendo.

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