WhatsApp: ese del loguito verde

Experiencia de cliente

Desde hace unos años, cuando hablamos de marketing y comunicación nos suelen aparecer en primer lugar muchos de los nombres de las numerosas redes sociales al alcance de todo navegante: Facebook, Twitter, Pinterest, Instagram, Foursquare… Parece que cuando cogemos el móvil (porque, señores, la navegación de escritorio da la sensación de estar en la UVI) lo primero que hacemos es darle un pequeño repaso a nuestro timeline de Twitter por si nos estamos perdiendo algo, con el mismo ansia del que está haciendo régimen delante de su plato favorito (que suele ser justo el primero que todo régimen te prohíbe, faltaría más). Y, tras este ritual, vamos abriendo el resto de aplicaciones que tenemos instaladas, una tras otra, dándole un poquito de cariño a cada una, para que no se enfaden.

Todas y cada una han sido, en un primer momento, una isla virgen en la que los primeros trendsetters podían ir casi desnudos, como iba Orzowei (os recomiendo que lo veáis y entenderéis algunas cosas de la infancia de los de mi generación). Al poco, estas islas se fueron poblando, evolucionando y, finalmente, llegaron nuestros queridos anunciantes, cosa que para muchos fue como la vecina de abajo cuando te pica en la puerta con la policía en plena fiesta privada. Pero, sin anunciantes no hay red social que valga, así de claro. Nadie vive del aire. Y eso, se lo tenemos que agradecer.

Pero hay una aplicación que la mayoría que tenemos smartphone usamos y que parece estar totalmente fuera de esta galaxia. No es una red social pero nos conecta igualmente con nuestro entorno de amistades, conocidos… y su nombre es WhatssApp. Es curioso ver cómo cuando se habla de campañas para grandes marcas no suele aparece Whatsapp. Está claro que no es una herramienta con las capacidades de integración y versatilidad de otras. Ni es capaz de mover según que volúmenes de información (contactos, etc). Pero bien puede ser un excelente canal de comunicación para pequeñas empresas y son los pequeños empresarios, el bar de la esquina, la peluquería del barrio, etc. los que mayor necesidad de reconversión tienen. Los que mayor necesidad de evitar la fuga de clientes tienen.

Me gustaría entrar en el restaurante en donde suelo comer y poder agregarme su número en mi WhatsApp para el día que quiera hacer una reserva, tenerlo bien a mano. O poder enviar por WhatsApp una solicitud de reserva a mi peluquería habitual con la esperanza de ser atendido de inmediato.

Es por esta razón que me gustaría que me hicieseis llegar experiencias de compañías del tamaño que sean que hayan integrado WhatsApp como canal de comunicación. Soy todo oídos.

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