WatchDogs, o cómo jugar a ser Dios a través del Big Data

Analítica y Data Science

A día de hoy podemos afirmar que las redes sociales han roto definitivamente las barreras de la edad y se han establecido casi de manera uniforme en nuestra sociedad. A muchos nos parecía inconcebible la idea de que nuestros padres hablaran de hashtags y de tuits, estuvieran enganchados al Whatsapp o comentaran nuestras fotos en Facebook.

A raíz de esta generalización de las redes sociales, los expertos hablan cada vez más de la utopía de una “ciudad inteligente”, un lugar en el que todos los individuos formáramos parte de una fuente inagotable de datos, sujeta a un continuo y minucioso análisis. Hasta ahora no se trata más que de una utopía con la que muchos sueñan y que otros muchos temen, pero resulta innegable que ya comienza a formar parte de nuestro imaginario colectivo. Ahora bien, muchos os estaréis preguntando cuánto tiempo debemos esperar para ver una representación de una “ciudad inteligente”. La respuesta es… ¡ahora!

We are Data

Hace unos meses Ubisoft desarrolló y presentó de manera inesperada una página llamada We Are Data. Al acceder a ella, lo primero que se contempla es un fondo negro sobre el que aparece una representación del globo terráqueo con acceso a las tres de las principales capitales europeas: Berlín, Londres y París. Tras haber optado por una de las tres, una misteriosa música se activa y se nos da la opción de escoger un barrio de la ciudad elegida. Es entonces cuando los que sueñan con esta “ciudad inteligente” ven su sueño hecho realidad, pues ante ellos se abre un magnífico mapa interactivo sobre el fluye todo tipo de información. Ha llegado el momento de jugar a ser Dios con los datos: analizaremos desde tuits en tiempo real (con sus respectivas conexiones), hasta fotos compartidas en Instagram o check-ins registrados en Foursquare. Asimismo, podremos descubrir información detallada de tipo demográfico, como el índice de criminalidad, la tasa de desempleo o el salario medio de dicha zona, junto con datos geográficos e, incluso, acerca del mobiliario público (semáforos, cajeros automáticos, etc.).

Ubisoft tenía los datos pero…. ¿qué hacer con ellos?

Con el objetivo de reflejar de manera clara el concepto de esta campaña y de Watchdogs, Ubisoft organizó un juego de inmersión en el que se podía participar descargando una app exclusiva para este propósito. La idea, a simple vista, era muy sencilla: el usuario consigue esta app y con ella tiene acceso a varios códigos que puede ir descargando cada 24h. La complejidad de todo esto reside en la finalidad de estos códigos, vinculados a un cajero automático de Canadá, uno sólo de entre todos los que existen en el país. De esta manera, aquella persona que tuviera la suerte de encontrarlo podría hackearlo y extraer todo el dinero que el mismo contenía. Ubisoft se propuso demostrar al público que todo lo que hacemos con los datos tiene consecuencias en la vida real… y lo consiguió.

Una vez terminada esta elaborada y original campaña, Ubisoft dio por fin a conocer su nuevo título: Watchdogs, que hasta la fecha ha recibido 90 galardones y se considera como el broche de oro a esta generación de consolas y la transición a la Next Gen (PlayStation 4 y Xbox One).

¿En qué consiste esta pequeña joya de Ubisoft?

El argumento central del juego gira directamente en torno al control de datos, sin embargo, no de la manera ética que existe. Este título nos sitúa en un Chicago distópico en el que se está desarrollando una guerra de información: absolutamente todo está conectado, sin que exista regulación alguna sobre aquellos que controlan los ordenadores que la gestionan. Estos son los CtOS (Central Operating System) y tienen acceso completo a cualquier información personal de los ciudadanos o de cualquier elemento tecnológico que forme parte de la ciudad. A pesar de que Ubisoft está manteniendo una gran discreción en cuanto al juego, se sabe que el protagonista se llamará Aiden Pearce, un antihéroe que tiene acceso a cualquier dato, y por ende, a todo lo que ellos controlan.

A pesar de que esta campaña ha tenido una repercusión bastante reducida, en parte por llegar tarde a Europa, Ubisoft ha demostrado con ella que su capacidad de innovación no tiene límites, ofreciendo a los gamers un juego sin precedentes, y a los fanáticos de la publicidad una de las campañas más provocativas de 2013.

Sin embargo, lo que más nos importa a nosotros es que con Watchdogs los devotos de las redes sociales verán plasmada por primera vez esta utopía de ciudad inteligente dentro de la que podrán tener el control absoluto sobre los datos que la componen. No obstante, este juego no reflejará una visión muy optimista ya que al no existir un gestión regularizada sobre el flujo de datos, su uso y su control, la ciudad queda sumida en un caos en que la violencia y el crimen están a la orden del día.

Como de todo en esta vida podemos extraer una lección, Ubisoft ha puesto sobre la mesa un mundo post-apocalíptico en el que las innovaciones tecnológicas y la hiper-conectividad han sobrepasado los límites del control humano. Quizá nos sirva para recordar los errores en los que podemos incurrir con estos avances y reflexionar sobre la idea de que siempre deberemos hacer un uso ético de los mismos, con el fin de que no se conviertan en una traba para nuestra convivencia y evolución natural.

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