Warhol, Edwin Land y la Polaroid: socialholics del montón?

Marketing Digital

La amplia mayoría de la población sólo identifica a Andy Warhol como el creador de famosos cuadros como el de la sopa Campbell o las series de Marilyn Monroe. Pero si profundizamos y echamos la vista atrás, en Warhol podría reconocerse al usuario medio de Internet y redes sociales en el presente. Muchas de las costumbres y modos de actuación que Warhol puso en práctica en los 60 y 70 suponen el día a día de muchos usuarios de Internet, blogs y redes sociales en la actualidad.

Fascinado por la vida de los famosos, fundó la revista Interview, una publicación dedicada exclusivamente al culto a la popularidad. El formato de la revista incluía extensas entrevistas y conversaciones entre famosos. Una de sus frases más celebres dice: “En el futuro, todo el mundo será famoso durante 15 minutos”. Hoy en día, un simple tweet puede convertirte en una persona muy popular, como le pasó a @yolandaDeMena, quien 30 días antes de que conociéramos al nuevo Papa Francisco I hizo una predicción acerca de su nombramiento. Debido a este tweet vio aumentar su número de followers en más de 20.000, de la noche a la mañana.

En la época en la que Warhol revolucionó el mundo del arte (convirtiéndose además en un personaje que lo mismo hacía un cameo en Vacaciones en el Mar, que protagonizaba un spot de las teles TDK) era necesario salir en la pantalla de la televisión para ser famoso. En el 2013 y como él mismo decía en su frase anteriormente citada, sólo son necesarios unos minutos, los que dure un vídeo de Youtube en el que, eso sí, ofrezcas algo a tus seguidores. Puede ser que ofrezas un tutorial de maquillaje o unos simples consejos sobre como sonreír bien en las fotos.

Si nos paramos a pensar en nuestros hábitos actuales respecto a las redes sociales nos sorprenderemos compartiendo información acerca de nuestra cotidianeidad que apenas 10 años atrás jamás hubiéramos compartido. Hoy en día, miles de estados de Facebook, tweets y posts en blogs tratan temas cotidianos, desde el último menú que hemos degustado en un restaurante nuevo al resultado de nuestro último partido de paddle. Hace más de 50 años, Andy Warhol le dictaba por teléfono a su secretaria Pat Hacket una suerte de diarios que incluían información sobre sus gastos, simples rutinas diarias y comentarios personales. Esos diarios fueron publicados en su época en papel. Hoy hubiera bastado un WordPress o incluso un Tumblr para añadir además las polaroids de objetos y famosos que se encontraba.


Hablando de polaroids, me gustaría acabar este post con un paralelismo que leí en una entrevista entre su creador, Edwin Land y Steve Jobs, uno de los responsables del mundo actual dominado por la interacción y la comunicación social. Estoy seguro de que Warhol, si siguiera viviendo, estaría fascinado con las redes sociales. Siempre estuvo interesado por las nuevas tecnologías (en aquella época, la polaroid era una nueva tecnología) e incluso probó a trasladar su arte al mundo informático. Ni que decir que en la actualidad, Warhol hubiera sustituido la polaroid (sus carretes dejaron de fabricarse en 2008) por Instagram. Fascinado por el diseño de Apple hubiera compartido todo lo que le rodeaba a través de Instagram desde su iPhone 5. Él mismo se hubiera encargado de que incluyeran un filtro que imitara sus famosas serigrafías y, por supuesto, sacando tajada. Pero sigamos con Edwin Land, inventor de la polaroid. En la entrevista que os comentaba, se establece un paralelismo entre Edwin Land y su producto estrella, además de Steve Jobs y todos los productos Apple. Ambos estaban obsesionados por hacer el producto perfecto y ambos estaban de acuerdo al afirmar que la mejor acción de marketing se conseguía cuando tu producto era inmejorable. Según palabras de Edwin Land, “Marketing is what you do if your product is no good.” Años más tarde, Jobs haría unas declaraciones parecidas sobre el marketing: “We didn’t do any. None. It’s not the consumer’s job to know what he wants.”

Según cuentan en la entrevista, en una grabación de Edwin Land en los 70, habla acerca del futuro de los dispositivos fotográficos. Desde luego no habla específicamente de un iPhone. Pero en un momento del vídeo saca de su mano una cartera del tamaño de un smartphone e imagina un dispositivo que dispare fotos instantáneas. La obsesión del inventor de la polaroid era conseguir que otra persona diferente al fotógrafo pudiera ver la foto con un sólo click. Hoy en día, un smartphone con la aplicación de Instagram es lo más parecido a cómo veía el futuro Edwin Land.

El éxito de Polaroid acabó, pese a ser la marca puntera en nuevas tecnologías en su época. Quizá no supieron ejecutar lo que sería The Next Big Thing. Desde luego, sí lo imaginaron.

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