Viral, pero solidario

Creatividad

Hija, tienes que ver este vídeo. Es precioso.

Mamá, ¡pero si esto lo hago yo!

Así arrancaba la mañana de un día curioso, con una simple cadena reenviada por Whatsapp pero que para mí tenía algo especial. Mi madre, una mujer muy jovial pero de una generación a la que la tecnología aún le queda un poquito lejos, me pedía la colaboración para una campaña solidaria que se había generado desde mi lugar de trabajo, desde la cabecita de mis propios compañeros de mesa. Un día en el que mi madre, que aún le cuesta entender a qué se dedica su hija, comprendió un poco más las “cosas del Internet”.

Nos ponemos en antecedentes: el pasado día 4 de octubre, Telefónica celebró su Día Internacional del Voluntario, una celebración a nivel global del gran programa de voluntariado corporativo de la compañía, quizá el mayor acto de este tipo a nivel mundial, ya que “su día” fue celebrado este año por más de 15.000 empleados en los 27 países que tiene presencia el grupo de telecomunicaciones español. Tan sólo en España, 2.400 fueron los voluntarios que participaron en las 200 actividades programadas. Todo un récord, no se puede negar. Este año, una de esas actividades imaginadas y orquestadas desde el departamento de voluntariado de Fundación Telefónica tenía un puntito digital -queremos creer que la influencia de Tc tiene algo que ver-. Además de las acciones que realizan durante todo el año, medioambientales, con personas en riesgo de exclusión social, etc., se plantearon un reto audiovisual: la grabación de seis vídeos con seis de las ONG participantes para dar a conocer la actividad y acción social de estas. Pero el reto no se quedaba ahí, además de diseñar y grabar dichos vídeos, los Voluntarios tenían la labor de viralizar sus piezas audiovisuales en la red. La cifras que se buscaban no eran muy altas, pero quizá inalcanzables para personas cuya relación con la Red, como puede pasar con mi madre, no es muy cercana. ¿Qué se buscaba? 4.000 visualizaciones hasta el Día del Voluntario, el día 4 de octubre. La verdad, teníamos alguna duda de conseguirlo.

El resultado, no sólo todos y cada uno de los vídeos superaron dichas cifras antes de terminar el día, sino que uno de ellos, el realizado para la Fundación Menudos Corazones, ese mismo que me compartió mi madre, consiguió acumular más de un millón y medio de reproducciones pocos días después de terminar el reto para el que fue creado. Y ahí sigue… Como siempre, no sabemos exactamente en qué punto de su recorrido el vídeo se convirtió en un fenómeno de masas: el boca a boca de los compañeros de trabajo, la acción en redes de la ONG, la participación de algunos famosos en la comunicación del vídeo, la elección de Youtube como pieza seleccionada para su portada, la cadena generada en mails y whatsapps…

Miles pueden ser las variables, pero ninguna la certeza. Ya se sabe, los virales son como la energía, ni se crean, ni se destruyen; sólo se transforman. Y que no se me olvide explicarle a mi madre qué es un viral. ¡Disfrutad del vídeo! 😉

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