¿Te tatuarías el logo de tu empresa?

Management

Miles de personas serían capaces de tatuarse el logo de una marca a la que pagan cientos de euros al año, pero no el de la empresa que les paga miles. ¿Por qué?

Seguramente conozcas el estudio que en 2008 realizó Tom Peters en Estados Unidos en el que elaboraba un ranking de las 10 marcas que la gente se tatuaría en su cuerpo. Los resultados aquel año arrojaban el siguiente resultado:

Top 10 Marcas Tatuadas
Harley 18.9%
Disney 14.8%
Coke 7.7%
Google 6.6%
Pepsi 6.1%
Rolex 5.6%
Nike 4.6%
Adidas 3.1%
Absolut 2.6%
Nintendo 1.5%

Han pasado 6 años y todos tenemos la sensación de que a este ranking le faltan/sobran algunas marcas. Aunque el estudio no se ha repetido como tal, sí ha servido para que se hagan preguntas parecidas en otros lugares del mundo.

Así, según la revista mexicana Gestión, un estudio preguntó a 1500 mexicanos qué marca se tatuarían en sus cuerpos y casi un 10% nombró a Coca-Cola.

En España nadie ha realizado un estudio similar, pero, gracias a los efectos de la globalización, podríamos aventurar que los resultados no serían tan diferentes a los mencionados por Tom Peters, ¿tal vez entraría en la lista algún equipo deportivo?, ¿alguna empresa de muebles? ¿tal vez alguna tecnológica con logo en forma de manzana?

Tal y como apuntó Martin Lindstrom en su libro BRAND sense: “Aquellos que deciden tatuarse el nombre o el logotipo de una marca lo hacen porque están seguros de que esa marca es y seguirá siendo <<suya>>”.

Se trata por tanto de lazos que van más allá de una simple relación consumidor – marca. Una relación capaz de hacer que el consumidor permita que la marca forme parte suya para siempre.

Sin embargo, en esta relación a flor de piel entre personas y marcas hay una pregunta que nadie parece atreverse a formular.

A esta pregunta le seguiría otra no menos incómoda.

Salvo algunos creyentes, la mayor parte de nosotros vemos más cercana una marca de la que somos consumidores que una de la que formamos parte como empleados.

El primero de los muchos motivos podría ser que la mayora parte de las empresas ni siquiera intentan que sus empleados les quieran. Los ven como una herramienta más a los que sacar rentabilidad.

Por otra parte estaría la teoría del flechazo laboral, en la que al principio se produce un enamoramiento entre empleado y empresa, pero a medida que se van conociendo, esa pasión se apaga. En muchos casos, el desencanto se produce incluso el primer día de relación laboral, por lo que la opción del tatoo resulta algo lejana.

Tal vez ni siquiera te lo hayas planteado. Y es que a estas alturas, aún hay clientes que no tratan bien a sus proveedores, que no valoran su trabajo e incluso que se duermen en las presentaciones… significa que no eres especial para ellos. Están perdiendo, por tanto, potenciales amantes de sus marcas, clientes de sus productos y soportes publicitarios en forma de tatuaje.

Algunos incluso responderían el nombre de la compañía que les da de comer. Tal vez sea porque cuando comienzas a trabajar en una compañía la relación es mucho mayor que el simple disfrute del servicio. Tienes acceso a información, procesos o personas que pueden alterar la idílica visión inicial.

En definitiva, muchas veces la percepción de la empresa es mejor desde fuera que desde dentro de la misma. Una buena excusa sería que creemos que nuestra empresa no va a seguir formando parte de nuestra vida en el futuro y nos refugiamos en que no necesitamos cogerle cariño.

Pero entonces, ¿qué ofrecen las marcas como Harley – Davidson o Coca-Cola que no te ofrece tu empresa?

La respuesta eres TÚ. Para ellas, tu libertad o tu felicidad está muy por encima de sus objetivos comerciales. Tienen una misión en su vida de la que tú formas parte.

Ahora deberías hacerle la misma pregunta a tu CEO. ¿Estás tú como empleado y consumidor por delante de los propios objetivos de la empresa? ¿La empresa, sus directivos y tus jefes intentan hacerte feliz?

Tal vez las empresas deberían incluir entre sus objetivos que sus empleados quisieran tatuarse su logo en sus cuerpos (a ser posible sin coacciones ni torturas). Es muy posible que si lo consiguieran, lograrían tener un reflejo positivo en los resultados comerciales.

Y como en Territorio Creativo tenemos la máxima de “las personas primero”, no podemos finalizar sin lanzar la pregunta a nuestros compañeros:

Los resultados, próximamente 😉

 

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