Si no lo usas, ¡súbelo! El éxito de Wallapop está en poner a las personas en el centro

Good Rebels

– Hola, chicos. ¿Queréis un café?

– ¡Traemos cerveza!

Así empezaba el TcDesayunos de hoy con Adrià Sánchez y Javi Jabalera, responsables del diseño y la comunicación de una de las aplicaciones más conocidas y utilizadas de España: Wallapop. Una aplicación móvil que permite a usuarios particulares comprar y vender productos de segunda mano a través de la geolocalización. Ellos, además de contarnos cómo nació Wallapop y cómo ha evolucionado hasta convertirse en la exitosa, y adictiva, app que es hoy; han sido capaces de llenarnos de buen rollo y optimismo en un día que amanecía lluvioso en la Ciudad Condal.

Wallapop daba sus primeros pasos en Barcelona, en julio de 2013, hace ya casi 3 años. A los 4 empleados que empezaron el proyecto, pronto se les fue sumando gente y a día de hoy cuentan con alrededor de 100 trabajadores. Un equipo joven, la media de edad del cual es de 28 años, y de espíritu alegre o como ellos lo llaman con un toque “walla”.

Cuando empezamos, trabajábamos con nuestro ordenador personal, no teníamos espacio propio, solo una mesa y cuatro sillas. Pero dentro del caos íbamos creciendo

La breve pero intensa carrera de Wallapop se puede dividir en estas seis etapas:

Etapa 1: desarrollar la app

Antes de tener la app, Íbamos tienda por tienda con un dibujo en una libreta recogiendo y fotografiando productos.

Cuando empezaron sabían que, en España, el negocio de los anuncios clasificados y la compra-venta de productos entre particulares movía más de 3 millones de euros al año. Fue allí donde vieron la oportunidad de aplicar la tecnología al servicio de las personas.

Al inicio, el objetivo principal era lanzar la app, no importaba si tenía errores, ya tendrían tiempo de corregirlos. Así pues, se pusieron manos a la obra y en solo un mes tenían la app en el mercado. Wallapop se lanzó a las siete de la tarde y fueron a celebrarlo, con unas cervezas, por supuesto; a medianoche ya tenían más de mil descargas. Fue en ese momento cuando se dieron cuenta de que lo que tenían entre manos, no era un proyecto de tres meses, era algo mucho más gordo.

Muchas startups pecan de esperar a que la app esté perfecta para lanzarla, pero las oportunidades hay que aprovecharlas al momento, ya que en el tiempo de desarrollo pueden cambiar muchas cosas.

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Etapa 2: conseguir la lavadora

Con la app ya en marcha, se marcaron un objetivo: la lavadora. ¿Y por qué una lavadora? La idea era asegurarse de que iban en la dirección correcta. Querían que Wallapop fuera una aplicación en la que se pudiera vender de todo, no solo artículos cool o vintage que, al final, solo interesan a un público reducido. Querían que Wallapop fuera una aplicación para todos, una aplicación “de la calle”.

La lavadora nos pareció un producto muy simbólico. Cuando se subió la primera, lo celebramos a lo grande. Estaba claro que íbamos en el buen camino

Etapa 3: crecer

Cuando tuvieron claro que su esencia se cumplía, llegó el momento de crecer y empezaron a invertir en publicidad digital. Su única premisa era que todas las inversiones que hacían tenían que tener un retorno inmediato en la aplicación.

Al principio podíamos hacer hasta 300 banners diferentes al día. Quemamos la gasolina muy rápido.

Etapa 4: C’mmon people

Con la inversión en marketing, la notoriedad de Wallapop subió como la espuma y pronto alcanzaron la cifra de 4 millones de usuarios y 18 millones descargas. Era el momento de centrar el esfuerzo en transmitir quién eran, cuál era su verdadera misión y, asentar la esencia y razón de ser de la marca.

Wallapop somos gente normal, gente de barrio. No somos superstars.

Tal y como nos contaban nuestros invitados, Wallapop es un reflejo de las personas que trabajan en la empresa. Es una app hecha por personas normales y para personas normales. El concepto “C’monn People” les permitía describir muy bien quiénes eran y a quién se querían dirigir.

C’mmon People explica aquello por lo que luchamos: llegar a la gente común.

Wallapop fomenta el intercambio y la relación entre las personas; un claro ejemplo de lo que se conoce hoy día como economía colaborativa. En Wallapop es la propia comunidad la que se autorregula y ayuda mutuamente. Uno de los datos más impactantes que hemos descubierto hoy en el TcDesayunos es que gracias a Wallapop, 40.000 personas se ganan el equivalente al sueldo mínimo en España, cada mes.

Nos gusta pensar que estamos haciendo un bien para la sociedad. Hemos creado trabajo.

Al final, de entre todo el abanico de aplicaciones disponibles. La gente elige aquellas que la ponen en contacto con los demás.

Objetivo 5: mejorar el producto

Después de tener claro para quién y para qué luchaban (la gente normal), se centraron en mejorar el producto: es decir, la aplicación. Querer dirigirse a un público tan amplio les obligaba a tener un diseño lo más usable y fácil posible. El hecho de que desde el principio Wallapop haya apostado por integrar el diseño en el core de la compañía ha facilitado mucho esta tarea de adaptación al target. A diferencia de lo que hacen otras startups, en Wallapop primero diseñan, testean y luego programan.

Los tests de usabilidad los hacemos con mi abuela. Si ellas los pasa, es que todo está bien.

Wallapop cambia a medida que lo hacen sus usuarios. Sin ir más lejos, han desarrollado una tipografía propia llamada ”Wallie” con la que aseguran una perfecta legibilidad en dispositivos móviles.

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Objetivo 6: darse a conocer

Respondiendo al objetivo estratégico de llegar a un público muy amplio y de crecer, especialmente en España y Estados Unidos, hace unos meses, Wallapop se estrenó con la publicidad televisiva. Pese a que querían desarrollar una pieza global, tuvieron que adaptar las campañas a las audiencias de cada país y los dos spots, obra de la agencia de publicidad Drop&Vase son realmente buenos.

Con más de 21 millones de productos subidos y 7 millones de transacciones diarias, Wallapop, presente en España, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, cuenta hoy con diez millones de descargas y se mantiene en el top-10 del ranking de aplicaciones para iOS y Android más descargadas del mercado. Pero si hay algo que nos ha quedado claro en el TcDesayunos de hoy es, por un lado, que Wallapop no es una startup al uso con un mero objetivo comercial, sino que sitúa a las personas en el centro de su estrategia y tiene una visión social; y por el otro, que todavía le quedan muchas etapas del camino por recorrer.

Aquí os dejamos el vídeo resumen del TcDesayunos. Nosotros nos vamos a probar las cervezas.

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