Recetas contra la corrupción: transparencia y realidad aumentada

Transformación Digital

La corrupción es probablemente la mayor amenaza que existe contra la democracia, pues crea en los ciudadanos un profundo sentimiento de decepción y desgana al ver cómo, políticos de todo signo, se aprovechan de su cargo para enriquecerse ilícitamente a costa de los impuestos que pagamos todos.

Desgraciadamente la labor de jueces y policía parece insuficiente, en muchos casos, para evitar que esta corrupción se extienda como un cáncer.

Por fortuna, las nuevas tecnologías parecen dar una oportunidad a los ciudadanos para controlar el destino de sus impuestos (de una manera que hace años nos hubiera parecido mágica) y velar por el buen uso de los mismos, o en caso contrario denunciarlo.

Esta nueva política de transparencia ha sido inaugurada por la administración Obama a raíz de su “Plan de estímulo de la economía” que va a suponer un gasto público de casi 800.000 millones de dólares con el objetivo de salir de la recesión en los próximos años.

Obviamente, una cantidad de dinero semejante puede ser presa fácil para políticos deshonestos. Para paliar su utilización indebida se lanzó el proyecto recovery.gov, gracias al cual podemos controlar la cantidad de dinero invertida hasta el momento, el número de empleos creados gracias a ella o el estado de desarrollo de los diferentes proyectos. Con un nivel de detalle tal que podemos saber exactamente qué proyectos se están realizando en nuestro propio barrio. Y por supuesto, en el caso de que detectemos algún fraude (¿se han destinado fondos, por ejemplo, para remodelar una zona deportiva en nuestro barrio y las obras no empiezan?) tenemos la posibilidad de denunciarlo.

Algo muy diferente a lo que por ejemplo sucede en nuestro país con el plan E, en el que poco sabemos en qué se gasta nuestro dinero, aparte de en los carteles amarillos que adornan cada obra.

Este proyecto, lanzado como comentábamos por la administración Obama, está siendo complementado por iniciativas privadas, tales como Shovelwatch, que mediante el llamado “periodismo participativo” ayuda a describir, en primera persona, el efecto que éste plan de estímulo está teniendo en las vidas diarias de las personas.

Y a través de ReadWriteWeb encontramos una de las maneras más prácticas e innovadoras de controlar el destino de estos fondos: vía realidad aumentada.

Cualquier usuario de iPhone 3Gs o Android puede visualizar, gracias a un mashup que mezcla la aplicación de realidad aumentada Layar y los datos extraídos de recovery.gov, en dónde se ha invertido exactamente el dinero.

El autor del artículo, tras probar la aplicación, se quedó sorprendido de que en su ciudad se hubiesen destinado más fondos para un taller y una escuela de enseñanza de la Biblia, que para una escuela técnica, un programa de ayuda a los nativos americanos o una fábrica de coches ecológicos.

¿Para cuándo algo así en España?

Menú