
Plataformas emergentes: del algoritmo a la afinidad
24 julio 2025

Las plataformas sociales son cada vez menos sociales. El ecosistema digital ha evolucionado: de etiquetar y comentar a tus amigos en Tuenti, hablar durante horas por Messenger o quedar en una sala del Habbo, pasamos a plataformas donde lo que realmente nos conecta son los intereses compartidos.
El aumento de contenido disponible ha obligado a plataformas como Instagram, TikTok o Facebook a priorizar algoritmos que, en vez de mostrar únicamente lo publicado por personas que seguíamos, seleccionan lo que consideran más relevante para cada usuario basándose en comportamientos e intereses.
Este “interest graph” ha ido ganando protagonismo frente al “social graph”, desplazando la parte más conversacional de las redes a espacios privados o cerrados.
Además, los feeds ya no priorizan sólo lo que seguimos, sino que son predicciones algorítmicas sobre nuestros posibles intereses, reforzando la personalización extrema.
De feeds públicos cada vez más impersonales y saturados, los usuarios migran hacia comunidades cerradas y nichos donde encuentran más afinidad y autenticidad. Plataformas y comunidades como Discord, Reddit, Letterboxd (cine), Goodreads (literatura), grupos privados de Facebook o servidores temáticos en Mastodon crecen alimentadas por estos nuevos hábitos de consumo.
Para las marcas, esta realidad obliga a un cambio de mentalidad. Ya no se trata de estar en “todas partes”, sino en los lugares correctos, donde realmente está su audiencia, con un mensaje alineado con los códigos del entorno.
¿Por qué es tan importante este cambio de chip?
Primero, porque en la actualidad el contenido de marca es lo primero que los algoritmos suelen ocultar. Olvídate de bombardear con mensajes sobre tu marca. Hoy, si quieres que tu contenido no se pierda en el abismo, tiene que ser relevante, conectar con los intereses reales de tu audiencia y sumarse a las conversaciones del momento.
Segundo, las charlas ya no son para todos, son para alguien. Esas conversaciones, esas conexiones de verdad, suceden en nichos, entre gente con las mismas obsesiones. La comunicación «para todos» es cosa del pasado. Es hora de hablarle a ese usuario específico, a esa comunidad apasionada.
Las comunidades ya no son masivas, son específicas.
Algunos ejemplos de plataformas específicas que siguen creciendo en 2025:
Discord es una plataforma que organiza a los usuarios en servidores y canales temáticos, tanto en chat de texto como de voz. Marcas como Nike y Adidas han creado servidores propios para conectar con fans, lanzar adelantos exclusivos y organizar eventos virtuales.
Reddit funciona a través de “subreddits”, cada uno dedicado a un tema específico. Dentro de cada subreddit, los usuarios pueden publicar, comentar y votar contenidos, con hilos jerárquicos que priorizan las mejores resupuestas/contribuciones. Netflix ha usado con anterioridad subredits para comenzar conversaciones acerca de próximos lanzamientos.
Letterboxd es una red social pensada para cinéfilos, donde los usuarios puntúan, y dejan reseñas públicas sobre películas. Los grandes estudios han apostado por la plataforma para campañas de lanzamiento, colaboraciones en festivales o interacción directa con los fans.
Goodreads permite seguir lecturas, dejar reseñas y organizar bibliotecas virtuales por usuario. Muchas editoriales utilizan grupos patrocinados y retos de lectura oficiales para dinamizar lanzamientos y conectar con lectores activos. La editorial Penguin participa en la plataforma a través de iniciativas como el Random House Book Club, donde propone lecturas mensuales, organiza encuentros virtuales con autores y promueve retos de lectura directamente en Goodreads.

Substack: Funciona como una mezcla de blog y correo electrónico: la gente se suscribe dejando su email y cada vez que publicas algo les llega directo a su inbox. Además puedes construir una comunidad alrededor de tus textos, noticias, recomendaciones…
¿Qué tienen en común?
Estas redes sociales en auge son espacios “íntimos” que están tomando protagonismo: grupos pequeños, cerrados y con interacción constante, donde la conexión se siente más cercana y auténtica. Aquí, lo performativo queda atrás. No se trata de likes ni de construir una imagen pulida, sino de compartir desde un lugar real, con contenido que nace del interés común y no del algoritmo.
Lo que gana terreno es la autenticidad: conversaciones sin filtro, publicaciones genuinas y un sentimiento de comunidad que recuerda por qué nos conectamos en primer lugar. Estas plataformas no solo buscan entretener, sino crear vínculos más profundos, menos ruidosos y más significativos.
¿Cuánto está cambiando realmente la preferencia de los usuarios?
- El 78% prefiere comunidades privadas frente a feeds públicos
- El 30% de Gen Z se ha unido a alguna comunidad digital de nicho en el último año, y el 79% piensa que esos espacios privados les hacen sentirse más conectados.
- El 73% valora la privacidad y la exclusividad en las comunidades que elige.
- El contenido generado por usuarios (UGC) logra mejores tasas de interacción que el contenido de marca y resulta esencial para construir comunidad.
Vuelve el long-content.
En un entorno saturado de formatos ultra breves, resurge el interés por el “long content”. Plataformas como Substack encarnan esta tendencia, devolviendo espacio a newsletters y blogs personales donde las ideas pueden madurar y las audiencias específicas encuentran profundidad.
A la par, el vídeo largo también gana tracción. Aunque Reels, Shorts y TikToks siguen dominando en consumo rápido, YouTube y los directos de Twitch demuestran que hay una demanda real por formatos que exploran los temas a fondo, con narrativa, contexto y storytelling.
Un ejemplo de este fenómeno es el auge de los video essay. Más de 13 millones de resultados en YouTube muestran a creadores sentados frente a cámara analizando cultura pop, ideologías, fenómenos sociales o personajes de ficción, con pocos recursos pero muchas ideas. No buscan viralidad, buscan conversación.
Lo interesante de esto es que este tipo de contenido es que no solo informan, sino que pasan a ser una forma de debate de la cultura actual. Son el síntoma de una necesidad más profunda: de bajar la velocidad de consumo de contenido y profundizar sobre temas que nos interesan.
¿Qué implica todo esto para las marcas?
La cuestión no es lanzarse a crear perfiles en todas las comunidades de nicho, sino replantear la estrategia en función de este nuevo panorama digital:
- No todas las marcas deben estar en todas las comunidades. Prioriza solo aquellas plataformas/espacios que sean realmente afines al universo y valores de tu marca Si eres una empresa de videojuegos, tiene sentido estar presente en comunidades gamer en Twich, al igual que para Netflix tiene sentido ser afín a Letterbox.
- Dentro de las propias redes tradicionales, es importante definir territorios de nicho adyacentes a la marca y ver cómo entrar en conversaciones relevantes. Ya no basta con segmentar por edad o localización: hay que afinar los targets en base a intereses, comportamientos y códigos culturales.
- Construir comunidad significa ir más allá del número de seguidores: se trata de crear vínculos genuinos, participación activa, recomendaciones y conversaciones. Muchas marcas (y creadores) consolidan esta comunidad a través de newsletters semanales, capítulos de podcasts o foros específicos, donde el vínculo es más directo, la interacción más profunda y hay más sentido de pertenencia.
Este cambio en el panorama digital no es una moda pasajera, sino la nueva hoja de ruta para conectar con tus audiencias. a comunicación a gran escala está dando paso a algo más real: autenticidad, afinidad y conversaciones con sustancia. Las marcas que sigan empeñadas en estar en todas partes sin ton ni son se quedarán atrás. Toca cambiar el chip: menos monólogo, más diálogo. Es el momento de afinar la estrategia, de mandar el mensaje justo y de tejer conexiones de esas que importan en los rincones donde tu gente de verdad se mueve.

