El torneo por la atención: Cómo ganarse a la audiencia en el Mundial 2026.

Roberto Solano & Sofía Restifo

11 junio 2026

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En un contexto en el que el 51% de los ciudadanos se declara aficionado al Mundial de fútbol, esta se convierte en una oportunidad demasiado potente como para ser ignorada por las marcas.

Si las redes sociales son hoy un campo de batalla por la atención, el Mundial se convierte en uno de los territorios más fértiles para conquistarla. Durante unas semanas, millones de personas comparten una misma conversación, consumen contenido de forma activa y reaccionan en tiempo real. Pocas veces las marcas encuentran una audiencia tan concentrada, implicada y receptiva.

Pero sumarse por inercia no es suficiente. En un entorno saturado de mensajes oportunistas, la relevancia no se consigue por aparecer, sino por aportar algo que merezca la atención de los usuarios. 

Antes de desgranar las oportunidades y best-practices a la hora de sumarnos a este evento de interés global, analicemos el contexto para entender sobre qué terreno jugaremos antes de que suene el silbato. 

Impacto masivo en la cultura y el ecosistema digital.

Antes del boom de las redes sociales, el Mundial ya tenía un impacto masivo en medios tradicionales. Nunca fue solo fútbol, es sentimiento de pertenencia e influencia en la cultura pop. Una de sus expresiones más claras son las canciones oficiales, convertidas con el tiempo en auténticos himnos globales. 

Te interese o no el fútbol, el Mundial acaba alcanzándote de una forma u otra. Porque durante semanas, e incluso meses, no solo domina la conversación mediática, sino que también impregna la comunicación, los mensajes y la cultura del momento.

En el Mundial de Brasil en 2014, durante la fase de grupos, se registraron más de 815 millones de interacciones en Facebook y cerca de 300 millones de tuits generados por 200 millones de usuarios. En aquel momento, las redes sociales consolidaron definitivamente al Mundial como mucho más que un evento deportivo: se convirtió en una conversación global en tiempo real. 

Ocho años después, en el Mundial de Catar en 2022, el ruido fue exponencialmente mayor. Según datos de FIFA, cerca de 5.000 millones de personas interactuaron con la competición a través de diferentes plataformas y dispositivos. Solo la final entre Argentina y Francia generó 93,6 millones de publicaciones. Y a diferencia de 2014, ya no era solo en Twitter (actualmente X) y Facebook, sino que se amplificó en otras redes masivas como Instagram y TikTok.

Fenómenos orgánicos: Tim Payne, ¿el MVP de internet?

Los fenómenos digitales del Mundial de 2026 comenzaron incluso antes del pitido inicial. El caso de Tim Payne se convirtió en uno de los experimentos más llamativos de la historia reciente de internet, demostrando hasta qué punto las comunidades digitales pueden alterar las dinámicas tradicionales de la popularidad global.

 

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Una publicación compartida de Valen Scarsini (@elscarso)

En la víspera del torneo, el creador de contenido argentino Valen Scarsini lanzó a su audiencia un desafío tan simple como improbable: convertir a Tim Payne, un defensa neozelandés prácticamente desconocido fuera de su país y con apenas 4.000 seguidores en Instagram, en una estrella de internet. 

 

Lo que empezó como una broma entre seguidores se transformó rápidamente en un fenómeno viral impulsado por la comunidad hispanohablante. El bandwagon effect fue inmediato: en cuestión de días, Payne pasó de ser un futbolista anónimo a rozar los cinco millones de seguidores, atrayendo la atención de la FIFA, de Google (ya que al buscar su nombre, aparece un huevo de easter egg interactivo), y de numerosas marcas que se sumaron a la ola de popularidad.

¿No es fascinante que un influencer con 1,2 millones de seguidores haya logrado que un futbolista sume casi 5 millones en cuestión de semanas? Así son las reglas de internet. Pero es que en el Mundial todo se magnifica.

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Y ahora, ¿cómo tu marca puede jugar en este partido? 

Uno de los principales desafíos en este tipo de eventos masivos es la dificultad para lograr diferenciación entre marcas, especialmente en entornos digitales y redes sociales, donde la exposición es constante y el contenido circula de forma acelerada. 

En este contexto, cuando las marcas intentan sumarse a la conversación del Mundial, es frecuente que terminen reproduciendo los mismos mensajes y códigos creativos, lo que genera una saturación de contenidos muy similares entre sí. Esta repetición reduce el impacto de las campañas y provoca que, aunque el público reconozca la atmósfera general del evento, el usuario no siempre pueda identificar con claridad qué marca está detrás de cada contenido.

Para que tu marca pueda sumarse estratégicamente, compartimos cuatro formas para planificar, idear y ejecutar contenido que conecte con los usuarios, sin disiparse frente a la competencia. Y lo mejor: te lo decimos con lenguaje fútbol. 

Los centrales | Contenido planificado con tiempo (brainstorming estratégico).

Este tipo de contenido se puede pensar semanas antes del Mundial, o incluso durante el evento, pero siempre desde una lógica de atemporalidad. No depende de lo que esté ocurriendo en un partido concreto, sino que se apoya en el contexto general del torneo. Aquí el foco está en el sentimiento de pertenencia, la emoción de un evento que ocurre cada cuatro años y el imaginario colectivo que rodea al fútbol: los países, las rivalidades históricas, la cultura compartida del deporte y la narrativa global que genera el Mundial. 

Este tipo de piezas funciona mejor cuando no busca “perseguir la noticia”, sino construir marca desde la emoción general del evento, evitando referencias demasiado coyunturales que puedan quedar obsoletas en pocas horas.

Delantera rápida | Contenido real-time (velocidad con criterio).

Cuando llega el momento de acelerar, el real-time marketing exige que los equipos estén completamente inmersos en lo que está pasando minuto a minuto. No se trata solo de publicar rápido, sino de identificar qué momentos realmente tienen potencial narrativo: highlights de partidos, jugadas polémicas, decisiones arbitrales discutidas o situaciones que rápidamente se convierten en memes culturales. 

Ejemplos como la “mordida” de Suárez en 2014 muestran cómo un instante puede transformarse en conversación global. En este contexto, es fundamental estar escuchando activamente lo que ocurre en redes sociales, detectar conversaciones emergentes y tener la capacidad creativa de transformar un momento en una idea relevante y no genérica. Además, este tipo de contenido requiere un conocimiento profundo de la marca para asegurar que, incluso en la rapidez, el mensaje siga siendo reconocible, junto con una capacidad ejecutiva ágil para producir y publicar piezas o copies en muy poco tiempo.

 

 

La afición | Participación con la comunidad.

Reaccionar a posts de otras marcas o de la FIFA también aporta valor. Pero no es comentar con un emoji como “🐐” (GOAT, Greatest of All Time), es aportar ya sea desde el humor, el conocimiento profundo de los códigos o la emoción de un fan. Y muchas veces, las mejores ideas para publicaciones nacen de comentarios de otros usuarios. En TikTok, la sección de comentarios se ha convertido en una mina de oro, donde se generan conversaciones que a veces son más divertidas e interesantes que los vídeos en sí. Existe una opción de crear un vídeo respondiendo a comentarios. Si surge la oportunidad, no la sueltes.

Además, si tu marca sigue activa en X (anteriormente Twitter), tienes la puerta abierta para interactuar con marcas y con tu comunidad. Y no olvides aprovechar la opción de «Quote» en los reposts para añadir comentarios ingeniosos sobre otros tuits.

Las asistencias | Colaboraciones: UGC, influencers y branded content.

Otro eje clave es el trabajo con creadores de contenido e influencers que hablen de fútbol de forma natural, integrados en la cultura digital del deporte. Este tipo de colaboraciones permite humanizar la marca, hacerla más cercana y dotarla de credibilidad, al asociarse con voces que ya forman parte de la conversación habitual de los aficionados. 

Por otro lado, también existe la posibilidad de integrarse en formatos ya consolidados, como podcasts, que cuentan con una audiencia fiel y hablan de forma natural de fútbol. En estos casos, el branded placement puede adoptar formas sutiles, como la aparición del logo o menciones breves dentro del contenido, logrando así una presencia de marca en espacios relevantes sin recurrir a una publicidad intrusiva. 

Un gran ejemplo fue NordVPN, que colaboró en el podcast de Jordi Wild en el episodio especial del Mundial junto a Maldini. Esta participación le aseguró más de 1 millón de visualizaciones sobre el contenido donde está posicionado la marca. screenshot 2026 06 10 at 15 46 19

El VAR: Cuando la creatividad empieza donde terminan los permisos.

Hay algo que muchas marcas descubren cuando ya tienen la creatividad aprobada: no todo lo relacionado con el torneo puede utilizarse libremente.

Nombres oficiales, logotipos, trofeos, tipografías o determinados hashtags forman parte de un ecosistema de activos protegidos. Y cuanto más grande es el evento, más estricta suele ser la vigilancia sobre su uso.

Pero aquí aparece una paradoja interesante.

Las limitaciones suelen verse como un freno para las ideas cuando, muchas veces, consiguen exactamente lo contrario. Paddy Power ha entendido algo que internet lleva años demostrando: las comunidades rara vez se enamoran de los activos oficiales. Se enamoran de las historias, los códigos compartidos y las conversaciones culturales que surgen a su alrededor. Su campaña Nobody Does Football Better Than Us no habla realmente del torneo. Habla de cómo distintas culturas entienden el fútbol. Y precisamente por eso consigue formar parte de la conversación.

Por eso, muchas de las campañas que mejor funcionan ni siquiera hablan directamente del partido. Hablan de los nervios antes de que empiece. De las supersticiones, de los grupos de WhatsApp que vuelven a activarse después de meses, de los bares llenos, de la gente que se reúne para ver el Mundial juntos…

Porque el fútbol sucede dentro del campo, pero la conversación ocurre fuera.

El preparador físico: Paid Media.

Durante un Mundial, el problema rara vez es la falta de contenido.

Partidos, reacciones, memes, debates, análisis, creadores comentando cada jugada y marcas intentando sumarse a la conversación. Internet produce más contenido del que cualquier persona podría consumir.

Por eso, una de las decisiones más importantes ya no es qué publicar. Es decidir qué merece ser amplificado.

Durante años, el paid media se entendió como una herramienta para aumentar el alcance. Hoy su papel es mucho más interesante. Permite identificar qué historias están conectando realmente con las audiencias y darles el impulso necesario para extender su recorrido.

Las señales orgánicas se convierten entonces en una ventaja estratégica. Un comentario que genera conversación, un vídeo que retiene más atención de lo habitual o una publicación que activa a una comunidad concreta pueden ofrecer más información que cualquier previsión previa.

Y esto resulta especialmente relevante en un contexto donde la inversión sigue creciendo. Según WARC, el Mundial de 2026 generará más de 10.500 millones de dólares adicionales en inversión publicitaria a nivel global. Sin embargo, aunque cada vez se invierte más dinero alrededor del torneo, su capacidad para concentrar la atención es menor que en ediciones anteriores. Las audiencias ya no viven el Mundial en un único lugar. Lo hacen entre redes sociales, creadores, podcasts, grupos de WhatsApp y múltiples pantallas.

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WPP Media

En un entorno donde todo ocurre en tiempo real, las métricas dejan de ser únicamente una herramienta de reporting para convertirse en una herramienta de decisión.

Porque cuando todo el mundo está publicando sobre el mismo tema, la diferencia no siempre está en generar más contenido. Muchas veces está en saber qué contenido merece realmente ser amplificado.

El fichaje revelación: La IA.

Si las redes sociales han convertido el Mundial en una conversación global permanente, la IA está empezando a cambiar la forma en que las marcas participan en ella.

La IA está ayudando a las marcas precisamente en ese punto: entender qué conversaciones están creciendo antes de que todo el mundo empiece a hablar de ellas.

Más allá de generar textos o imágenes, una de sus aplicaciones más interesantes es la capacidad para detectar patrones. Y eso tiene mucho valor en eventos donde la conversación cambia constantemente.

Hoy, herramientas de social listening impulsadas por la IA permiten analizar millones de publicaciones en tiempo real para detectar tendencias emergentes, cambios en el sentimiento de la conversación o fenómenos culturales que empiezan a ganar relevancia entre determinadas comunidades.

Porque cuando millones de personas están comentando al mismo tiempo, el reto ya no es encontrar información. El reto es identificar qué merece realmente nuestra atención.

La IA puede ayudar a leer el partido. Pero la decisión de dónde jugar sigue siendo humana.

La oportunidad de oro que solo ocurre cada cuatro años.

El caso de Tim Payne nos recuerda que el Mundial ya no es un evento que se contempla de forma pasiva, sino una conversación global, vibrante y en tiempo real.

El verdadero desafío no radica en subirse a la tendencia por el simple hecho de figurar, sino en saber leer el pulso de la conversación para aportar valor real en el momento justo.

Para lograrlo, la clave no es la presencia masiva, sino la agilidad estratégica. Cuando los equipos de marketing se apoyan en el social listening y en alianzas genuinas con creadores de contenido, el Mundial deja de ser un riesgo de saturación y se convierte en el escenario perfecto para fortalecer la marca. Al final del día, las marcas que triunfan en la máxima cita del fútbol son aquellas que logran amplificar su voz, personalidad y valores, transformando el ruido del torneo en una oportunidad histórica de conexión humana.