El influencer marketing ya no es lo que era… ¿está tu estrategia preparada?

Paola Ibiricu y Lauren López

23 octubre 2025

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Si todavía pensáis que el marketing de influencers es una especie de «mandad a un perfil unos productos a ver qué pasa«, sentimos ser nosotros quienes os demos la mala noticia: nos quedamos en el siglo pasado.  Antes era un juego de recomendaciones casuales y un hobby de fines de semana. Ahora se ha convertido en una disciplina publicitaria fundamental y necesaria para muchos sectores. Es como si un amigo que antes os recomendaba bares, de repente se hubiera sacado un máster en gastronomía y ahora fuera crítico de restaurantes. Los perfiles que empezaron compartiendo lo que les molaba, ahora se dedican a esto a tiempo completo, impulsados por la demanda del mercado.

Hemos presenciado una clara evolución: de lo espontáneo a lo estratégico. La era de las colaboraciones aisladas ha muerto. Ahora, las marcas se quitan el sombrero y se sientan a la mesa con los creadores para planear a largo plazo. Pero, ¿por qué esto importa para las marcas o el negocio? Vemos cómo co-crean productos, montan eventos y hasta tejen narrativas completas en series de videos que se construyen a lo largo del tiempo.

Esta madurez no es solo una impresión, también se refleja en las cifras. El sector en España ha experimentado un crecimiento notable con una inversión publicitaria estimada de 165 millones de euros en 2024, según datos de IAB Spain. A nivel mundial, el mercado también crece a un ritmo sin precedentes, alcanzando los 24 mil millones de dólares en 2024 y con una proyección de crecer a 32,55 mil millones para 2025.

Y esto no es solo para el consumidor final. El marketing de influencers ha cobrado una gran relevancia en el mundo B2B. Aquí, el objetivo no es encontrar al famoso de turno, sino a una persona auténtica, con autoridad y credibilidad en un nicho específico. Un key opinion leader (KOL) con 5.000 seguidores en LinkedIn puede tener un impacto mucho mayor en una decisión de compra corporativa que una megaestrella de las redes sociales. Se busca la influencia real, no solo el alcance.

Claves de 2025: Cómo pasar de la teoría a la práctica.

Si el influencer marketing fuera una canción, ahora mismo no se llevaría la balada. Hoy se baila a un ritmo más directo, pegadizo y, sobre todo, transparente. Para que tu estrategia no parezcan una pandereta desafinada en mitad de un concierto, aquí tenéis las tendencias que marcan la pauta en 2025:

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1. A influencer pequeño, impacto gigante.

Olvidemos la idea de que más seguidores significa más éxito. Los micro y nano influencers se han convertido en la joya de la corona. ¿Por qué? Porque no tienen una comunidad, tienen una familia. Su audiencia es más pequeña, sí, pero es de nicho, está hipersegmentada y es increíblemente fiel. Cuando un micro influencer habla, sus seguidores escuchan de verdad, lo que se traduce en un engagement más auténtico y una credibilidad que los perfiles masivos a menudo no consiguen.

2. De ghosting a compromiso: Las colaboraciones de influencer marketing se vuelven más duraderas.

Las colaboraciones de una noche ya no rinden. El modelo de un solo post o story se está quedando obsoleto. Las marcas que triunfan son las que construyen relaciones duraderas con los perfiles, convirtiéndolos en embajadores de marca a largo plazo. Este tipo de acuerdos permiten que el influencer integre la marca de manera natural en su vida y en su contenido, generando una confianza y una familiaridad que una mención puntual jamás podría lograr.

3. Contenido híbrido: la combinación perfecta entre valor y entretenimiento.

El público ya no se conforma solo con ver un producto. Quieren saber qué hace, por qué es útil y cómo encaja en su vida. Por eso, el contenido híbrido es la clave del éxito: combina entretenimiento y valor informativo. Se trata de crear tutoriales, comparativas o reviews detalladas que no solo diviertan, sino que también eduquen a la audiencia. Es la forma más inteligente de posicionar la marca como una autoridad en su sector, sin ser intrusivo.

4. Transparencia, por favor (y por ley).

El público se ha vuelto exigente. Si huelen publicidad forzada, la rechazan sin piedad. Por eso, la transparencia en las colaboraciones ya no es una opción, es una obligación. Usar disclaimers claros como #publi o #colaboración  no solo es lo correcto, sino que refuerza la confianza de la audiencia en la marca y en el influencer. Un creador transparente es un creador creíble, y la credibilidad, amigos, es el activo más valioso en este negocio.

Menos saturación, más autenticidad.

En el juego de la influencer economy, hay tácticas que ya no cuelan y solo sirven para quemar dinero y credibilidad. Para triunfar, hay que evitar estos tres errores:

  • Colaboraciones masivas y poco segmentadas: las colaboraciones con perfiles gigantes que tienen audiencias poco definidas pueden no ser efectivas. Suponen un gasto significativo de dinero y tiempo. Esto ocurre si no se realiza una selección meticulosa del creador que realmente conecta con los valores y el público objetivo de la marca. El foco se ha desplazado: la clave ya no es la cantidad de seguidores, sino la calidad y la afinidad con el nicho deseado.
  • Mensajes genéricos: un influencer tiene un tono y una comunidad. Si le pedimos que publique un mensaje que no encaje con su estilo, se nota a kilómetros y pierde toda la autenticidad. Sus followers no son ajenos a un copy-paste de marca, por eso nuestra recomendación es siempre seleccionar un perfil que encaje con el estilo de la marca y que el guion sea creado en conjunto. Así, podemos alinear las necesidades de la marca y conseguir que el contenido fluya de manera natural, como una publicación más en su feed.
  • Saturación de publicaciones patrocinadas: Cuando el feed de un creador parece un escaparate publicitario, la gente se cansa. Si no hay una narrativa detrás, la publicidad se vuelve ruido y el público se desconecta. Por eso, en vez de saturar con publicaciones aisladas, apostamos por los embajadores de marca, que integran el mensaje de forma natural y crean un vínculo duradero con la audiencia. 

Entonces, ¿qué buscan los consumidores? 

El consumidor actual se ha vuelto mucho más exigente: espera algo más que un simple anuncio. Quiere sentir que las marcas y los influencers les ofrecen un valor real.

  • Autenticidad, afinidad y valores compartidos: Las personas quieren identificarse con los creadores y con las marcas que estos representan. La conexión emocional y la afinidad con los valores del influencer son ahora los motores de la decisión de compra.
  • Entretenimiento: Los consumidores buscan una experiencia, no una simple transacción. Esperan que la publicidad esté integrada de forma natural en el contenido, que les divierta o les resuelva un problema. La integración natural del producto es clave.
  • Experiencias y acceso a contenido exclusivo: Los consumidores quieren ser parte de algo más grande. Las marcas que ofrecen experiencias exclusivas, como eventos, o acceso a contenido único, consiguen generar una lealtad y un engagement mucho más fuerte. Se trata de pasar de ser un simple seguidor a ser un miembro de un club.

Los micros y nano influencers siguen ganando terreno. 

Si hay una tendencia que ha llegado para quedarse es la del poder de los pequeños. Aunque las grandes estrellas siguen atrayendo la atención, el foco se ha desplazado hacia los micro y nano influencers. Estos perfiles, con comunidades más reducidas, han demostrado tener una credibilidad y una tasa de interacción mucho mayores que los perfiles masivos.

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La razón es simple: la cercanía. Los micro y nano influencers construyen comunidades de nicho que se sienten como una familia. Su audiencia es fiel y sus recomendaciones se perciben como más auténticas y personales. No hablan a una multitud, sino a un grupo de personas que confían en su criterio porque los sienten como uno más. Esta confianza se traduce directamente en una mayor tasa de engagement y, en última instancia, en un retorno de inversión (ROI) más efectivo para las marcas.

Adiós a la publicidad forzada, hola a la integración creativa.

Seamos sinceros: la audiencia no es tonta. El público ha entendido a la perfección el modelo de negocio detrás de sus creadores favoritos. Saben que, si un influencer les divierte o les enseña algo, ese contenido tiene un coste. Y, en la mayoría de los casos, están dispuestos a aceptar la publicidad como parte del trato.

Los estudios demuestran que la gente ya no rechaza la publicidad per se, sino la publicidad mal hecha. Si el mensaje está bien ejecutado, es entretenido y no parece un anuncio forzado, se acepta con naturalidad. Por ejemplo, ya no impresiona un influencer que simplemente muestra un producto en la mano; ahora, lo que funciona es una integración creativa, un storytelling que muestre cómo ese producto encaja de verdad en su vida diaria. La publicidad forzada, en cambio, se percibe como lo que es: una interrupción torpe y poco auténtica.

Este cambio de mentalidad ha sido clave. El público valora el trabajo del creador y entiende que es un profesional, un verdadero “medio” de comunicación. Y, al igual que aceptan los anuncios en su serie favorita, han aprendido a aceptar las colaboraciones si éstas aportan valor y se sienten genuinas. Por eso, la transparencia y la creatividad son más importantes que nunca, llevando la publicidad a un nuevo nivel de profesionalización.

Los creadores como cara visible de las marcas.

Si hace unos años hablábamos de influencers, hoy deberíamos empezar a hablar de creadores-medios. Y es que muchos de ellos ya funcionan como auténticos canales de comunicación: tienen su propio público, su línea editorial, su tono, su frecuencia y hasta su parrilla de contenidos. Y, por supuesto, no publican al azar: programan, analizan resultados y ajustan formatos, como si de un programa de televisión se tratara.

Las redes sociales se han convertido en un ecosistema mediático en el que los creadores compiten por públicos fieles, tiempo de visualización y engagement. Igual que lo hacían los medios tradicionales por sus índices de audiencia. La diferencia es que ahora la conexión es bidireccional y el espectador no se limita a sentarse en el sofá y quedarse mirando, sino que comenta, participa, y muchas veces, hasta influye en el guión.

En este contexto, las marcas han entendido que colaborar con un creador no es solo una cuestión de visibilidad, sino de alinearse con un medio con identidad propia. Un influencer no es un soporte publicitario más: es un presentador, un portavoz o incluso un programa en sí mismo. Asociar la marca con su canal significa entrar en su universo narrativo, y aprovechar su tono, su ritmo y su credibilidad para conectar con la audiencia de forma natural.

¿Y el resultado de todo esto? Una nueva forma de comunicación en la que las marcas no interrumpen, sino que se integran. Ya no se trata de plantar tu logo en un la imagen o el vídeo de turno y ya está, sino de formar parte de forma consciente del contenido que la audiencia elige ver. Así, los creadores se convierten en la cara visible de las marcas, en su voz y, en muchos casos, en el puente entre la marca y un público que ya no consume medios tradicionales como hacían sus padres, pero sí sigue religiosamente los contenidos en redes de sus referentes.

El UGC genuino se fue a por tabaco y no volvió.

Hubo un tiempo en el que el User Generated Content (UGC) era eso: contenido generado por usuarios. Personas que, sin contrato de por medio, compartían una foto, un vídeo o una reseña simplemente porque les gustaba un producto o una marca. Era auténtico, imperfecto y, precisamente por eso, creíble.

Pero el panorama ha cambiado. Hoy, la mayoría de ese “contenido generado por usuarios” ya no es tan espontáneo. Las marcas han profesionalizado el proceso, seleccionando a creadores que, aunque conservan un estilo natural; trabajan con briefings, guiones y KPIs. El UGC ha pasado de ser un acto orgánico a una estrategia planificada.

Pero esto no es algo malo necesariamente. Este nuevo modelo tiene ventajas claras: las marcas ganan calidad visual, consistencia de mensaje y alineación con sus valores. Ya no dependen del azar para que su producto aparezca en un contenido bien hecho. Además, los creadores especializados en UGC aportan una estética cuidada y una narrativa que eleva la percepción de marca sin perder del todo la naturalidad.

Sin embargo, hay algo fundamental que se pierde por el camino: la frescura. El público nota cuándo un contenido, por mucho que queramos que parezca casual, está demasiado pulido, y esa sensación de “esto podría haberlo hecho yo”, tan clave en los primeros años del UGC, empieza a perderse.

El desafío ahora para las marcas es encontrar el equilibrio entre autenticidad y control. No se trata de volver al caos del contenido amateur, sino de mantener el alma del UGC dentro de una estrategia profesional. Porque si todo parece demasiado perfecto, deja de ser real. Y, en un momento en el que reina la desconfianza, lo real es sin duda lo que más vende.

Influencers virtuales y creadores con IA: perfectos y programables… pero un poco fríos.

Sí, también los influencers han dado el salto al metaverso (o casi). Los influencers virtuales y los creadores impulsados por inteligencia artificial son ya parte del panorama actual. Desde Lil Miquela en EE.UU. hasta Aitana López en España, perfiles acumulan cientos de miles de seguidores, protagonizan campañas globales y colaboran con marcas reales, aunque ellos no lo sean.

Las ventajas son evidentes: control total sobre la imagen, disponibilidad 24/7 y una escalabilidad sin límites. No hay conflictos de agenda, ni polémicas personales, ni cambios de criterio. Para las marcas, un sueño hecho realidad.

Pero no todo es tan perfecto como su piel renderizada. La gran desventaja está en la falta de conexión emocional. El público puede admirarlos, pero rara vez empatiza con ellos. Además, no podemos ignorar los debates éticos sobre la transparencia, la sustitución del talento humano y la autenticidad del contenido.

¿El futuro? Probablemente un híbrido: humanos potenciados por IA, donde la tecnología amplifique la creatividad sin dejar de lado el factor humano que, al final, es lo que sigue generando confianza.

Formatos que mandan: del post puntual a la relación estratégica.

El influencer marketing ha evolucionado hacia un modelo mucho más sofisticado. Ya no se trata de enviar un producto y esperar un post; Ahora, las colaboraciones se diseñan como auténticas estrategias de comunicación integradas, con diferentes formatos y niveles de relación según los objetivos de marca. Y eso redefine el papel de los creadores dentro de la estrategia global.

1. Post patrocinado único: el clásico que nunca muere (pero hay que saber usarlo).

Funciona bien para acciones tácticas, lanzamientos o campañas de alto alcance. Aunque ya no basta con una simple mención, sigue siendo efectivo si el mensaje es relevante, el formato creativo y el influencer está alineado con la marca.

@fosters_hollywood

¿Tu nuevo imperio romano? Aprenderte este diccionario moderno-español en-te-ri-to mientras te comes una de nuestras 10 nuevas burgers #sinextradetonterías @Pablo Lluch

♬ sonido original – Foster’s Hollywood

2. Series o campañas multi-formato: del impacto puntual a la narrativa sostenida.

Las marcas están apostando por construir historias, no anuncios. Series de vídeo, contenidos recurrentes o formatos complementarios en distintas plataformas es lo que permite desarrollar una narrativa coherente y mantener el interés de la audiencia a lo largo del tiempo.

3. Embajadores de marca a largo plazo: de colaboraciones a relaciones.

El futuro del influencer marketing pasa por la continuidad. Los embajadores de marca refuerzan la credibilidad y la afinidad porque integran el producto en su día a día y lo comunican con naturalidad. Son una extensión real de la marca, no un simple altavoz publicitario.

@dominospizza_es

¡¡¡¡YA TENEMOS CATADORA OFICIAL DE PIZZAS EN DOMINO’S!!!! 🤩 Después de más de 25.5k de candidaturas… ¡@la_boukie ha empezado su primer día de Cool Jobs como se merece, a full de pizzas, de la mano de @infojobs! 😏 PD: Sorry si te da envidia, pero se lo ha gozado demasiado 🤤 #GraciasSilvia

♬ sonido original – Domino’s Pizza España – Domino’s Pizza España

4. Eventos y experiencias en directo: lo digital se encuentra con lo físico.

Los eventos y experiencias en vivo siguen siendo potentes, especialmente cuando se combinan con contenido generado en tiempo real. Este tipo de acciones permite conectar con la audiencia de manera más emocional, creando comunidad y generando conversación orgánica.

@tinder.es

Madrid está ardiendo, literalmente. El motivo: el Flame Bar que abre sus puertas en agosto 🔥

♬ sonido original – Tinder España

5. Colaboraciones de codesarrollo de producto: cuando el creador se convierte en coautor.

Cada vez más marcas co-crean productos con influencers. Este formato no solo potencia la autenticidad, sino que también refuerza la sensación de pertenencia de la comunidad. El influencer no promociona algo ajeno, sino que lo siente como propio.

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6. Affiliate marketing y códigos de descuento: visibilidad + conversión.

El modelo de performance aplicado al entorno social. Los creadores se convierten en socios estratégicos de las marcas, ayudando a medir resultados reales y conectar el contenido con la conversión. Es el modelo idóneo para campañas con objetivo de venta directa o captación.

@sofiasuescungaldeano

@SHEIN Spain cumple 12 añazos y quiere celebrarlo por todo lo alto💕 A mi me han enviado esta cajita y a vosotras os tiene preparados unos descuentos increíbles en la app. Ademas hay activos en su perfil unos sorteos con marcas muuuy tops! #SHEINAnniversary #BeTheFuture #publicidad

♬ sonido original – Sofía suescun

En definitiva, las marcas más efectivas ya no piensan en los influencers como canales publicitarios, sino como socios de comunicación. Cada modalidad cumple un rol dentro del ecosistema: algunas impulsan notoriedad, otras construyen reputación y, otras, generan conversión. La clave está en elegir el formato adecuado para el objetivo adecuado y, lo más importante, hacerlo siempre desde la coherencia y la colaboración real.

Del impacto al valor real, ¿recapitulamos?

El influencer marketing ha dejado de ser una táctica complementaria para convertirse en una pieza estratégica dentro del ecosistema de comunicación de las marcas. Ya no se trata de estar en redes, sino de construir relaciones de largo plazo con creadores que aporten credibilidad, coherencia y valor a la narrativa de marca.

En un entorno donde la atención es escasa y la desconfianza cada vez más alta, tanto los consumidores como las marcas buscan algo más que mensajes aspiracionales. Quieren autenticidad, información útil y afinidad con los valores de quienes comunican. Y eso solo se logra cuando las marcas entienden que el verdadero poder de la influencia está en la relación, no en el alcance.

El reto para los próximos años será profesionalizar sin perder autenticidad, diseñar estrategias híbridas, donde el entretenimiento conviva con el contenido de valor, y donde los datos sirvan para optimizar sin apagar la creatividad. Las empresas que sepan equilibrar estos elementos serán las que consigan transformar las colaboraciones puntuales en verdaderas comunidades de marca.

Porque, al fin y al cabo, el influencer marketing ya no va de pagar por un post y sin más, sino de invertir en confianza.