Por qué no empezar al revés

Marketing Digital

Estos meses he estado realizando un cursillo online del Plan Avanza sobre comercio en Internet (no digo “e-commerce”). Me apunté por curiosidad pura: el curso era gratuito y creí que podía aprender algo nuevo, sobre gestionar tiendas online, y ya de paso aprovechar un poco los esfuerzos que realizamos todos los españoles y que nos permiten crear un Estado con las infraestructuras suficientes para realizar estos cursos. Soy una chica consecuente, y el esfuerzo que todos hacemos para sacar adelante nuestro país no ha caído en saco roto. Así que en este aspecto, “nos” doy las gracias.

Me he perdido cafés y charlas interesantes con mis compañeros de trabajo intentando sacar tiempo de debajo de las piedras para aprender con el cursillo, que tenía planeados algunos temas preliminares para enseñar nociones básicas de gestión de quejas, reclamaciones, o atención telefónica al cliente. Estos temas siempre me han despertado curiosidad, y soy de las que cree que siempre está bien aprender algo nuevo.

Por otra parte, el curso prometía como colofón final enseñar a crear un modelo de tienda online (un sitio web) gracias a un “revolucionario programa” para crearla y gestionarla, valorado en 600 €: Shop To Date. El plan te permitía usar la versión de prueba, aunque la licencia de la prueba duraba 10 días y realmente no daba demasiado tiempo a disfrutarla.

El tutorial del manejo del programa no estaba mal: claro y conciso, bien dirigido a la gente proveniente del offline total. Para poneros en contexto, por los comentarios de las 12 ó 13 personas que hemos seguido el curso, deducía sin duda que la más joven era yo. Por lo que leía en el foro, mis “compañeros” debían de rondar los 45 años en adelante y provenían de entornos desconectados. El curso estaba pensado principalmente en ellos, en emprendedores que rondan esa edad, provienen de entornos no digitales, y que quieren dar sus primeros pasos en su tienda online. En este aspecto estaba bien planteado, y la elección del software de creación de páginas web también era la adecuada: el manejo es relativamente sencillo en cuanto a interfaz. En vez de tenerte que crear una página web desde cero, el sitio te provee de plantillas, pestañas, categorías de productos…. Y te puedes ahorrar un dinero en encargar tu web a terceros.

Pero mientras seguía el tutorial, me preguntaba: ¿y esto… merecerá la pena? ¿Gastarte 600 € en un software del que probablemente te hartarás, que te creará un sitio web impersonal de tu tienda? ¿Del que además tendrás que encargarte de gestionar tú cada precio, de cada producto, de cuándo quedan unos en stock y de otros quedan contadas unidades? En breve te verás dedicándole más tiempo a tu web que a tu negocio real.

Pero el punto cómico del tutorial era que, en un momento dado, la voz del locutor decía: “Una web no tiene sentido sin gente que la visite. Asegúrese de que crea un sitio web que visite gente, pues ahí está el sentido de un negocio online: una tienda online sin visitantes no tiene sentido“. Naturalmente, abrir un sitio web de una tienda online y que no venga nadie tiene tan poco sentido como que tampoco venga gente a una tienda física.

Ahí es donde me di cuenta del sentido que tiene un proyecto como el de Territorio creativo. Hoy por hoy, crear sitios web 1.0, negocios y proyectos online, sin dinamizarlos , sin vertebrarlos es como que queda vacío, ¿no? Es como un vagón de mercancías al que le falta la locomotora.

No digo que no sea necesario: “no hay 3 sin 2”. Sin duda, para mucha gente ahí fuera, entender la forma de relacionarse del 1.0 ya es compleja, como para lanzarse al 2.0 (aunque me pregunto mientras escribo esto si no será acaso más intuitivo el 2.0).

Sin embargo, hay algo que me ronda la cabeza: y es que últimamente me huelo que para comenzar un negocio online te puedes saltar el 1.0. Puedes crear primero ya tu nube de dinamización y vertebración 2.0 antes de crear tu web corporativa. No es ninguna tontería intentar que se te conozca antes de que realmente “pases a la acción”. Las 4/5 partes de mis amigos jóvenes-emprendedores están empezando al revés. Y le veo sentido, porque no son vendedores de humo, y muchos están consiguiendo llegar mejor a sus targets por el 2.0 que si hubieran abierto su web y ésta se hubiera perdido en un mar ya saturado.

No voy a mentir: sabía a lo que me apuntaba, el curso no era un curso avanzado de 2.0 (si es que los hay). He podido aprender de un curso con buenas intenciones, pero al igual que como empezaba este post, me quedo con cierta desazón de que ya estamos en 2011, y que todavía hace falta enseñar cosas de hace diez años a gente que quizás se había parado en el 2000. Bueno, algo es algo, sin duda, y por algún lugar se ha de empezar, y en este aspecto, la iniciativa del Plan Avanza me parece positiva.

Aunque (si a alguien le interesa), creo que estamos en la década de la intuición (si alguien duda que Apple o Spotify no nos lo demuestran cada día, que levante la mano), y creo que empezar por el 2.0 es casi más fácil que empezar por el 1.0.

No hay 3 sin 2, pero tampoco hay 2 sin 3, ¿verdad? 😉

Foto | Dobleclic

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