Participación: más allá del buzón de sugerencias

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Aunque la idea de compartir siempre haya adoptado la misma definición, en los últimos años y gracias a la multitud de herramientas sociales 2.0 la visión ha cambiado. Actualmente, se incluye el concepto de participación como uno de los elementos esenciales cuando hablamos de compartir. Compartir es también participar.

Y ese es el caso de Psion, compañía que desarrolla y fabrica aparatos electrónicos para empresas de almacenaje y transporte. Atravesaba una situación financiera delicada y decidió desarrollar una plataforma en internet llamada ingenuity working, donde sus empleados, proveedores, partners y clientes tuviesen un lugar donde poder colaborar.

Esta plataforma se conviritió en un lugar donde sus integrantes (más de 12.000 en el primer año de actividad) además de poner ideas en común que pudiesen ser de utilidad, daban soporte a sus propios compañeros, proporcionándose conceptos útiles. Además de esta integración por completo de la participación colectiva, ingenuity working recibe más de 50.000 visitas al mes y 2.000.000 de páginas vistas. Este caso se aborda en el libro Socialholic como un buen ejemplo de cocreación y colaboración dentro de la empresa.

Hemos superado ese miedo a compartir, hemos olvidado (en parte) la idea de dar y querer recibir algo a cambio, nos hemos lanzado a un mundo de escucha donde hemos aprendido también que tenemos capacidades para aportar valores. Y cuando hay ideas suficientes, estas pueden ser aceptadas, evaluadas y reportar un beneficio a la empresa.

Hay un gran número de compañías que están desarrollando acciones que ponen como protagonista al cliente, que le dan la autoridad suficiente como para decidir qué está bien, qué está mal y qué pueden hacer las empresas para mejorar.

MyStarbucksIdea es uno de los ejemplos más conocidos, pero hay muchísimas pymes que ya lo están intentando y que, en sus pequeñas/grandes parcelas, están obteniendo parte de aquello que buscan en muy poco tiempo.

¿Y en la actualidad?

El cliente ya sabe asumir cuál es su papel en los entornos 2.0, un papel participativo, donde se ve totalmente responsable a la hora de defender sus propias necesidades.

Hace unos meses en TcBlog, Roberto Carreras decía a la vez que nos daba ejemplos:

Es una participación real que va mucho más allá del concurso en redes sociales […] adquiere su máximo exponente en el momento en que el usuario tiene la posibilidad de participar en la decisión y generación de contenidos.

¿Qué será lo siguiente?

El próximo nivel probablemente se encuentre en un desarrollo más amplio de estas acciones en comunidades de cocreación. Pero no a corto plazo y sí con estrategias más largas de diferenciación empresarial, que consigan posicionar en la mente del consumidor ya no sólo el producto o servicio, sino que dejen claro a sus clientes que se trata de una compañía que es capaz de invertir lo necesario para escucharles y ejecutar cambios en beneficio de ambos.

Así es cuando la participación 2.0 cerrará el círculo, ¿no creéis?

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