Opt-in, opt-out, permission“ un ejemplo práctico de gestión de datos

Creatividad

Enfadada
Hace un tiempo me topé con una empresa que hizo un uso de mis datos que me pareció inadecuado. Sí, soy una consumidora indignada. Sí, voy a usar esto de altavoz, pero voy a intentar hacerlo en frío, ya he dejado pasar un mes el asunto para no escribir caldeada. Expongo la cuestión para conocer la opinión de los expertos y a modo de ejemplo práctico de los distintos resultados que arrojan las prácticas opt-in y opt-out en CRM, email marketing y marketing de bases de datos, al menos en mi caso.

Un día respondo en un portal de empleo a una oferta llamativa realizada por una empresa de trabajo temporal (ETT) (para trabajar en su departamento de comunicación). Al día siguiente me encuentro en mi buzón un mail agradeciéndome el interés mostrado por haber enviado mi currículo y, por otro lado, se me informa a efectos de la ley pertinente que mis datos han sido incorporados a su fichero de datos personales, al que, por otra parte, tienen acceso casi una veintena de empresas relacionadas con el trabajo temporal.

También me dicen que puedo ejercitar mis derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición, accediendo (aquí empieza la sorpresa) a mi sitio personal en la página web de esta ETT. Es decir, que la ETT ha cogido todos mis datos personales, a los que ha tenido acceso por mi inscripción en su oferta, y los ha puesto a disposición de las empresas que usan sus servicios. La ETT ha rellenado un sitio personal para mí, como si lo hubiese hecho yo misma (porque han copiado y pegado literalmente la base de datos), dando por sentado que me interesan los trabajos temporales y asignándome un nombre de usuario y contraseña.

A ver. Yo hubiese entendido que esa ETT, aprovechando que yo me pongo en contacto con ella, me ofrezca sus servicios y me invite a crear mi espacio personal, o me ofrezca la posibilidad de que ellos lo creen por mí, qué comodidad, si estoy interesada en sus servicios. Esto sería opt-in, seguiría la línea del permission marketing, en fin, sería una buena práctica, aplaudida por los expertos  en temas de emails, listas y bases de datos. Pero la forma en que lo han hecho sólo me da la opción de cancelar mis datos, opt-out, a posteriori, desperdiciando así el trabajo consumido por algún empleado o máquina creando mi sitio personal. Además, que me molesta esa forma de suplantación.

Tengo que añadir que aunque me puse en contacto con el departamento que me informó de mi incorporación a la bbdd expresándole mi disgusto, simplemente me invitaron a anular mis datos, cosa que tuve que hacer yo personalmente entrando en "mi sitio personal".

Puede ser que esa práctica engorde la base de datos de esta empresa, por la inercia o desconocimiento o verdadero interés de otras personas, pero conmigo, lo que ha conseguido la ETT es que me arrepienta de haberme puesto en contacto con ella, dejarme muy mala impresión y hacerme llegar a la conclusión de que no sería su cliente. En fin, espero jarros de agua fría ;-p

(anecdotario de una usuaria avanzada)

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