Objetivo: clase C, la mayor comunidad online de Brasil

Marketing Digital

Son más de cien millones de brasileños los que aspiran a cosas simples. Usar su propia lavadora, grabar a sus hijos en su primer cumpleaños o viajar por primera vez en su vida. Simples, pero muy útiles para ellos. Y gente acostumbrada en su vida diaria a sacarle la mayor utilidad a las cosas, está descubriendo que internet es su mayor aliado. Este fenómeno está transformando el mercado digital brasileño y la forma en que las empresas en Brasil se comunican en internet.

La clase C brasileña, con una renta familiar entre 2.040 y 5.100 reales (entre 980 y 2.090 euros) según la Fundación Getulio Vargas y que forma más de la mitad de la población, es el gran motor de la revolución digital brasileña, con un aumento de 40 millones de personas en los últimos ocho años debido a la mejora de la economía y la expansión del crédito. Y como advertía Ricardo Meirelles de Data Popular, deberían ser el principal foco de muchas empresas que sólo la estaban tomando como un nicho más de mercado.

A pesar de ser un fenómeno que ha ido creciendo a lo largo de una década, es ahora cuando las grandes empresas están rediseñando sus negocios para atenderlos mejor. Se han dado cuenta de que no se trata ya de ofrecerles el precio más barato. Todavía hay pocas marcas que acumulen una gran experiencia para lidiar con el comportamiento de la clase C, que sabe que ahora buscan más la calidad y que son más activos en las redes sociales que las clases más altas, reflejo en su vida offline de su sentido de comunidad, donde charlan, discuten, colaboran, se advierten y siguen las recomendaciones de sus propios vecinos.

La clase C es joven y está a diario en las redes. Por eso muchas empresas han multiplicado los clientes interesados en sus servicios desde que se han centrado directamente en hablar con su target en los medios sociales, como la empresa de cursos profesionales Microcamp. La mayoría de esta clase social pertenece a núcleos familiares firmes, por lo que algunas marcas internacionales como Sony están aprendiendo a formar parte de esos lazos y ofrecer servicios adicionales. También un lenguaje sencillo y facilidades en los pagos, a plazos, ayudan a orientar estas nuevas estrategias de comunicación de sectores que antes no estaban a su alcance, como hacen algunas compañias aéreas como Tam.

Aunque, sin duda, en 2012 veremos una aproximación mayor hacia este público, ocurre que muchas personas encargadas en elaborar las estrategias de comunicación para las clases emergentes, están lejos de ellas en su vida real, por lo que las redes sociales se tornan fundamentales para escucharlas y adecuarse a sus necesidades. Ya no sólo pensando en Orkut, plataforma social ligada a esta clase social, hasta el éxito arrollador de Facebook en el país tropical en este año, que ha hecho que poco a poco estén emigrando de plataforma.

Por otro lado, existen muchas localidades de Brasil donde buena parte de la comunidad emergente brasileña todavía debe lidiar con servicios de internet de muy baja calidad, por lo que de nada servirá tanta revolución si no hay una mejora rápida y eficiente de las infraestructuras de comunicaciones para seguir el ritmo de consumidores y marcas de este nuevo Brasil del que más personas están deseosas de participar.

Imagen de Samuel Kassapian Jr en Flickr

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