¿o no tan c@broncete como parecía…?

Investigación

En el pasado post estuvimos reflexionando sobre la profusión de cuentas fake y las condiciones de ilicitud que impone Twitter. Pero, ¿por qué arriesgarnos a que las cree cualquiera cuando puede crearlas uno mismo? ¿Es una buena herramienta de gestión de reputación la creación de la cuenta positiva y, a la vez, de la negativa? ¿Qué impacto legal puede tener una maniobra de este tipo?

– “Hola Paco. Felicidades por tu último post, en el que tratas el tema de las cuentas fake desde una perspectiva jurídica”.

– Muchas gracias amigo blogero. Me alegro de que te interese el tema.

– “Sí, sí. Ni te lo imaginas. La mayoría de mis clientes están preocupados por el hecho de que sus competidores puedan crear cuentas con las que intenten perjudicarles. O ya no sus competidores, sino también clientes insatisfechos, antiguos empleados o, simplemente, cualquier usuario (chiflado o no)”.

– Comprendo su preocupación. Antes, las empresas tenían un mayor control sobre lo que se decía de ellas. Ahora esto ha cambiado. Cuesta acostumbrarse a ser vulnerable, pero hay que asumir que Internet nos expone frente a todos.

– “Eso mismo les he dicho yo, pero…”.

– ¿Cuesta que lo entiendan, eh?

– “Bufff… ¡ni te lo imaginas!”.

– “Sin ir más lejos, hace pocos días uno de mis clientes me llamó enfadadísimo a altas horas de la madrugada porque le habían avisado de la existencia de una cuenta fake que se ríe de su empresa”.

– Imagino. Yo también estaría enfadadísimo si estuviera en la oficina a altas horas de la madrugada…

– “¡Querían que eliminara esa cuenta de inmediato!”.

– ¿Y tú qué hiciste?

– “Pues primero intenté que se calmara. Después intenté calmar a mi mujer. Y a continuación le expliqué que no pueden eliminarse sin más aquellas cuentas simplemente incómodas o críticas con su empresa, con solo apretar un botón. Habrá que valorar varios aspectos antes de poder tomar decisiones”.

– Ese me parece un consejo muy acertado.

– “Gracias. Son cosas que he aprendido leyendo el blog de Territorio Creativo”.

– ¿Puedo preguntarte cómo has pensado afrontar esta situación?

– “Pues le he estado dando vueltas y se me ha ocurrido que lo mejor es que ellos mismos creen y gestionen una cuenta en Twitter que aparente ser crítica o negativa de su empresa; es decir, como si fuera una cuenta fake creada por un usuario descontento. De este modo podrán controlar los comentarios críticos e irónicos que pudieran hacerse, porque los harán ellos mismos”.

– Pues veo que sí has estado pensando en ello…

– “¡Pero no irás tú ahora a decirme que legalmente eso no se puede hacer! ¡Los abogados siempre estáis poniendo pegas a todo!”.

– No te sulfures mi querido amigo. Déjame que te advierta de los riesgos legales en que puedes incurrir con tu actuación. Luego, tú los valoras y decides.

– “Bueno, hombre… tienes razón. Perdona. Me he dejado llevar por la tensión de esta pasada noche. Creo que debería pedir tu opinión, aunque estoy seguro de que coincidirás conmigo en la brillantez de mi idea”.

– Siendo sincero, deja que te diga que nunca se debe actuar en el mercado engañando al consumidor. Si el usuario cree que esa cuenta está gestionada por un particular y no por la propia empresa, puedes tener problemas. Échale un vistazo al artículo 27.5 de la Ley de Competencia Desleal. Este artículo declara desleales por engañosas aquellas prácticas que “Afirmen de forma fraudulenta o creen la impresión falsa de que un empresario o profesional no actúa en el marco de su actividad empresarial o profesional, o presentarse de forma fraudulenta como un consumidor o usuario”.

– “Ya veo, ya… se exige transparencia ante todo ¿eh? Ahora que lo dices, recuerdo una noticia en la que se hablaba de un tema similar, aunque relacionada con un tema de autopujas en eBay…”.

– Sí. Era en Inglaterra, pero son prohibiciones que provienen de una Directiva europea, y, en ese sentido, también se aplicarían en España.

– “¿Y ha habido otros casos similares en otros paises europeos?”.

– Sí. Algunos han habido, pero si quieres que te los cuente tendrás que invitarme a una cerveza…

Imagen de los fake Twitter de varias compañías de telefonía.

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