Nuevas amenazas a la reputación online

Marketing Digital

Leía el otro día una noticia que aseguraba que en la actualidad hay más de 350 millones de webs de carácter pornográfico, muchas de ellas -sin perjuicio de conocidos casos de ciberocupación-, difíciles de identificar a través de su nombre de dominio. Ante un número tan elevado, parece lógica la histórica propuesta de creación de un nombre de domino (TLD) específico y exclusivo para páginas web de contenido adulto, que permitan una más fácil identificación por parte de los usuarios interesados en esta temática y, además, que permitan bloquear su acceso en determinadas circunstancias, como puede ser, por ejemplo, supuestos de control parental.

En respuesta a dicha petición, el ICANN, en cuanto organización encargada de la asignación de dominios, acordó el pasado 18 de marzo autorizar la creación de nombres de dominio terminados en .xxx. Durante las primeras 24 horas, más de 40.000 dominios .xxx fueron objeto de pre-registro.

La creación de un dominio de estas características aporta numerosas ventajas para las empresas del sector. Ahora bien, la posibilidad de registrar un dominio como el indicado abre otra posibilidad algo más conflictiva, como es el de que un tercero pueda obtener el registro de un nombre de dominio utilizando tu marca, aunque esta vez las connotaciones que ello puede implicar para tu negocio son algo más intensas desde el punto de vista de la gestión de tu reputación (salvo, claro, que no te importe que tus clientes crean que también te dedicas al mundo del porno).

Con tal de que la concesión de este tipo de dominios se lleve a cabo de una manera organizada, ICANN ha autorizado la constitución de una organización independiente, denominada ICM, que será la encargada de la gestión de la concesión de los dominios .xxx, y que llevará a cabo su cometido gracias al patrocinio de una organización denominada International Foundation for Online Responsibility (IFFOR).

El periodo para poder registrar dominios .xxx se abrirá este verano, si bien se ha constituido un periodo previo durante el cual los interesados pueden reservar las palabras que quieran de cara a la obtención del registro efectivo del nombre de dominio. En esta fase no se exige ser el titular registral del término en cuestión. De hecho, más de 500.000 nombres de dominio con la extensión .xxx han sido reservados ya. ¿Está tu marca entre ellos?

Pues de momento no es posible saberlo, ya que no se ha establecido aún un sistema que permita conocer cuáles han sido las palabras reservadas a los efectos de obtener la concesión de un nombre de dominio .xxx.

Este proceso de registro ha sido estructurado en varias fases, en la primera de las cuales, las empresas dedicadas al porno podrán solicitar un pre-registro de nombres de dominio (denominado periodo “sunrise A“).

Ahora bien, con tal de evitar posibles registros abusivos, la ICM ha creado un mecanismo de protección de derechos durante la fase previa al lanzamiento de este nuevo dominio, de manera que -durante el mes de junio de 2011- aquellos titulares de marcas registradas que no desarrollen su actividad en la industria del entretenimiento para adultos podrán solicitar el bloqueo una determinada palabra, evitando así un posible registro inconsentido bajo el dominio .xxx, de una marca registrada .

Para ello, hay que dirigirse a la web de la ICM y solicitar dicho bloqueo, pues a partir del 30 de mayo de 2011 se inicia un período de noventa días (denominado “sunrise B“) durante el cual los titulares de marcas registradas podrán bloquear la activación de nombres de dominio que hayan sido pre-registrados por alguna de las empresas del sector, y que incluyan marcas registradas titularidad de terceras personas. Transcurrido dicho plazo, será igualmente posible solicitar ese bloqueo, aunque en ese caso deberán abonarse unas tarifas, aún por definir.

Ahora bien, según parece la ICM también prevé ofrecer un mecanismo de cancelación de determinados dominios .xxx, al objeto de evitar la concesión de registros claramente abusivos o realizados de mala fe. Sin embargo, todavía desconocemos el funcionamiento y los costes de ese procedimiento, por lo que una actuación a tiempo dirigida a obtener el bloqueo de aquellos términos que pretendan utilizar mis marcas o mi nombre como dominio .xxx puede resultar fundamental para evitar sorpresas desagradables.

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