No se puede hacer más lento

Marketing
Galería de personajes de la película Big Fish

Mi amigo Victor es ilusionista-mago, bueno es policía municipal, pero desde que era un mocoso e ingresó en la Sociedad Española de Ilusionismo se divierte haciendo magia en comuniones, cumpleaños, garitos… Es bueno, muy bueno, sabe las claves para conectar con el público: humor, habilidad, improvisación… y sabe que cualquier buen espectáculo tiene dos instantes decisivos: el principio y el final. Por eso, si habéis ido a algún show habréis podido comprobar que el mago suele empezar con algo efectista, apariciones de palomas, fuego… y acaba, como suele hacerlo Jorge Blass, con un despliegue de color.

Bien, hasta ahora, espero haberos interesado lo suficiente como para que sigáis leyendo y , quizás, para que esperéis un final inesperado para este post. Esto va de historias, del famoso story-telling tan de moda en este mundo de los social media. Dejadme que os cuente otra. ¿Habéis visto la película Big Fish? Es una obra de arte de ese genio raro llamado Tim Burton. En ella, el personaje que interpreta Albert Finney, Edward Bloom, es un tipo que, a la hora de transmitir sus vivencias a su hijo las adorna con todo tipo de episodios fantásticos: prefiere una vida apasionante, aunque inventada, que una existencia gris. Es un contador de historias inigualable. ¿Qué quiero decir? Lo importante que es tener una historia, una buena historia.

Lo comprobamos cada vez que una campaña nos atrapa, cada vez que una acción de comunicación conecta con la gente. En el ámbito de la comunicación social el ejemplo más reciente es la campaña para conseguir la liberación del Director de Greenpeace España, Juan López de Uralde. Si nos remontamos unos años atrás, todavía recuerdo el tremendo efecto de las acciones on line de Amnistía Internacional para evitar las lapidaciones de Amina y Safiya, dos mujeres nigerianas. Además, lo más trascendente, consiguieron su objetivo: presión internacional para evitar la muerte. Otra enseñanza: lo importante son las personas. Una de las cosas, pocas :), que aprendí al estudiar periodismo es que las personas solo nos interesamos por lo que le ocurre a otras personas como tú y como yo.

Ese punto es vital en las campañas de marketing social, porque ya estamos insensibilizados ante las grandes cifras y los grandes dramas. Es lo que el gurú Seth Godin llama “the problem with enormity“, nos sentimos superados y dejamos de prestar atención, bajamos los brazos, pasamos. Es duro, sobre todo para las ONG que cada día se dejan la piel luchando para erradicar el hambre o las enfermedades como la Malaria. Pero si una entidad quiere conseguir que su mensaje llegue es bueno que busque la forma de enganchar al público, y este es un buen camino. En el futuro seguro que podemos hablar de casos de éxito, tanto españoles como, sobre todo, estadounidenses.

Así que tenemos la importancia de una historia, de que en esa historia podamos conectar con personas de carne y hueso, tenemos un principio de post intrigante y, ahora, es el momento de cumplir o de defraudar las expectativas. ¿Cómo termino el post para dejar un buen sabor de boca, para que uno finalice de leer el blog de ETC y este post y piense que no ha tirado a la basura 5 minutos de su valioso tiempo? Pues, permitidme que recurra a Rene Lavand, un genial ilusionista argentino experto en cartomagia. Su famoso juego “No se puede hacer más lento” es también un ejemplo maravilloso de historia. Cada vez que lo veo me asombra. Disfrutadlo (en toda su extensión, según avanza se hace más increíble).

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