LINE: salir del fuego para caer en las brasas

Social Media

En estos últimos días, y en particular a raíz de la caída del servicio de whatsapp, se ha venido hablando mucho de una nueva aplicación japonesa que ha revolucionado el mercado de la mensajería instantánea. Se trata de LINE, una nueva app no exclusiva para smartphones que, según afirman los expertos, podría llegar a amenazar el reinado de whatsapp.

La noticia parece ciertamente estimulante, en tanto en cuanto se refiere a la aparición de una nueva herramienta que aporta una nueva manera de interactuar y relacionarse con personas a través de los medios sociales, y por qué no, de la posibilidad de hacer negocios.

Sin querer -ni mucho menos- enterrar todavía a whatsapp, bien es cierto que su vida no ha estado ausente de polémicas, especialmente en todo aquello relacionado con la privacidad de los usuarios. El debate ha sido el de siempre: usamos un servicio prestado por una plataforma norteamericana, perteneciente a una empresa desarrolladora establecida en California, la cual no nace con vocación de dar cumplimiento a las leyes europeas de consumidores ni de privacidad. Ahora, sin embargo, hablamos de bajar del altar a dicha aplicación para pasar a adorar a LINE, la cual se rige por la legislación japonesa y cuyos términos y condiciones nos remiten a los tribunales de Tokio para resolver cualquier disputa que pueda plantearse frente a la empresa responsable del servicio.

Esta situación nos obliga a analizar cuáles son las condiciones de uso del servicio (términos y condiciones, y política de privacidad) que regirán nuestra relación como usuarios del servicio con la prestadora del mismo. En casos como estos, y con independencia de que una concreta plataforma pueda estar más o menos concienciada con la protección del usuario, no podemos olvidar que dichas condiciones están redactadas basándose en la legislación local del país en el que se encuentra establecido el prestador (en este caso Japón), pero que también puede regular determinados aspectos en base a criterios culturales propios que pueden llevar a esa compañía a interpretar determinadas situaciones de conformidad con una manera de ver las cosas muy distinta a la que estamos acostumbrados.

Así, por ejemplo, pensemos en aquellos casos en los que la plataforma se reserva la posibilidad de cerrar una cuenta como consecuencia de que en ella se llevan a acabo actividades que pueden alterar el orden público o ser contrarias a las buenas costumbres (“activities that may hinder public order or customs”: artículo 12.2 de los términos y condiciones de LINE), concepto éste claramente indeterminado y que su interpretación en Japón puede distar mucho de lo que entendemos en Europa en general, y en España en particular. O, por poner otro ejemplo, la prohibición expresa de que se lleven a cabo actividades que beneficien o de colaboración con grupos antisociales (12.9 “activities that benefit or collaborate with anti-social groups”) o actividades relacionadas con actividades religiosas o en las que se invite a grupos religiosos (12.10 “activities that are related to religious activities or invitations to certain religious groups”).

En estos casos, ¿qué se entiende por “grupos antisociales”? ¿y por “actividades religiosas? Pues quedará al arbitrio de un empleado japonés de LINE, quien desde su oficina de Tokio decidirá conforme a los usos y costumbres de la zona, tal y como confirma el punto 12.14 cuando señala, dentro de las restricciones de uso, aquellas otras que la empresa pueda considerar oportunas en cada momento.

Si entramos en el detalle de aquellos aspectos concretamente regulados por los términos y condiciones, es interesante destacar algunos puntos como pueden ser el del derecho que se reserva LINE a borrar aquellas cuentas que hayan estado inactivas durante el plazo de un año (4.5). Dudo mucho que en la práctica ejerzan esta facultad, pero debe ser un punto a tener en cuenta en determinadas ocasiones. También es relevante la obligación que se impone al usuario de facilitar información veraz, actualizada y exacta (4.1), lo que puede dificultar la aparición de cuentas falsas o, por lo menos, facilitar la protección del usuario cuya identidad en la cuenta pueda verse comprometida.

En otro orden de cosas, siempre es importante atender al régimen relativo al envío de publicidad por parte de la propia plataforma. En este caso, el punto 8 se refiere a ello de una manera muy escueta, limitándose a informar al usuario que la aceptación de esos términos y condiciones implican la aceptación expresa de recibir publicidad propia o de terceros (“The Company reserves the right to provide Users with advertisements for the Company or a third party, through the Service”). Cabe recordar que el alta en este servicio -como en tantos otros- únicamente supone la concesión al usuario de una mera licencia de uso, de manera que el mantenimiento de la misma queda condicionada al cumplimiento de las exigencias que imponga, en este caso, el propio servicio.

Entre tales condiciones resultan siempre de especial relevancia los relativos a la propiedad intelectual y a la titularidad de los contenidos, tanto propios como de terceros, que están accesibles en la plataforma. En este caso, el apartado 10.3 impone, de un lado, una serie de restricciones a los usuarios relativas a la posibilidad de copiar o modificar los contenidos que estén accesibles (“Users shall not use the Contents beyond the scope of the intended use of the Contents in the Service (including but not limited to copying, transmission, reproduction, modification)”.

Por otro lado, el punto 10.6 se refiere a los derechos sobre los contenidos subidos por los usuarios, haciendo depender los límites de disposición de aquellos a las restricciones de acceso que haya impuesto el propio usuario a la hora de permitir el acceso de terceros a su cuenta (“Users shall maintain the rights regarding their Submitted Contents just as before, and the Company shall not acquire any rights to such contents. However, if the Submitted Contents are visible, not just to the User’s “friends” but to all the other Users, the User who posts the Submitted Content shall grant the Company a worldwide, non-exclusive, royalty-free license (with the right to sublicense such content to other third parties working together with the Company), for an indefinite period, to use (after modifying such content, if the Company believes it necessary and proper) such content for services and/or promotional purposes”).

En cuanto a las restricciones expresamente impuestas por LINE en sus T&C están las de spamear al resto de usuarios, entendiendo por tal el envío indiscriminado de mensajes a varios usuarios (salvo autorización de la compañía) o el añadir usuarios, también indiscriminadamente, como amigos o en grupos de chats (12.6). O, lo que puede plantear algún que otro problema en la práctica, queda prohibido el uso del servicio con el objetivo de ventas, marketing, publicidad u otras finalidades comerciales que no hayan sido expresamente autorizadas por la propia LINE (12.8), lo que parece limitar el uso del servicio a relaciones meramente personales.

Mayor controversia puede llevar el análisis de la política de privacidad, si bien debe hacerse una distinción. Esto es, si atendemos a los aspectos destacados en dicha política de privacidad, encontraremos algunos apartados en los que se informa expresamente de la posibilidad de que LINE acceda y utilice los números de tu agenda del móvil (“The phone-book stored on the device will be used to find other users of the Service who the user knows or may know and register or recommend them as friends, as well as to prevent any unauthorized use of the Service. Only the phone numbers and mobile email addresses stored in the users’ phone-book will be used. All other information such as names, photos, addresses, and email addresses not associated with mobile-phones, will not be acquired”), o que pueda captar información de conexión tal como la dirección IP, la clase de navegador, el idioma del mismo, la localización geográfica y otra información del terminal, instalando, incluso, en el mismo, software que permita analizar la eficacia de la publicidad que se muestre a los usuarios.

Hasta el momento, estas intromisiones pueden llegar a entenderse y aceptarse por el usuario, pues aunque puedan no ser razonables, son generalizadas entre servicios similares que ya vengamos utilizando. Pero la sorpresa llega cuando uno se para a leer las condiciones del servicio que se publican en Google Play cuando se describe la aplicación de LINE, y donde el grado de intromisión parece realmente elevado.

En efecto, se establece expresamente que la app de LINE pueda llamar a los número de tu agenda sin tu conocimiento, con el consiguiente coste que ello puede comportar para el usuario; o utilizar la cámara de tu terminal móvil para sacar fotos o hacer grabaciones sin tu autorización, cosa que no puede decirse que nos transmita tranquilidad. Además, se autoriza el uso de wifi y de GPS, por lo que será posible tu localización geográfica; o recibir/enviar SMS sin tu autorización, incluso borrando SMS que puedas recibir sin que ni tan siquiera se te informe de ello.

Finalmente, y obviando algunas otras condiciones a cuya lectura detenida remito y cuyo análisis recomiendo, también desde el punto de vista del hardware encontramos funciones que LINE se adjudica con el alta del usuario, y que van desde la modificación de la función de vibración del terminal en el que la app esté instalada, hasta otros aspectos tales como la de impedir que el terminal se bloquee automáticamente (lo que explicará que la batería se gaste más rápidamente) o se modifiquen partes de la configuración de tu smartphone o tablet.

No pongo en duda el éxito que pueda tener en la práctica el servicio de LINE. Pero, desde luego, nunca está de más el conocer los riesgos que asumimos con la aceptación de unas condiciones de uso que pueden afectar a aspectos muy importantes de mi privacidad y de la de aquellos que tenga en mi agenda del móvil.

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