La solidaridad (2.0) vuelve por Navidad

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El agua hirviendo se convierte en vapor a -53 grados. Postal navideña de Survival. Foto: B&C Alexander

En estas fechas, como todos sabemos, vuelven los villancicos, el turrón del hijo pródigo, el calvo de la lotería (sí, aunque ya no protagonice el spot) y, también, algunos buenos propósitos y deseos que nos convierten en seres solidarios.

Unos lavamos nuestra conciencia enviando tarjetas de felicitación de UNICEF o de Médicos sin Fronteras (¿para cuándo postales solidarias on line?), otros nos compramos el calendario de la Fundación Talita, hay quién se acerca a una tienda de comercio justo, a la de Setem, por ejemplo, a comprar regalos y hasta algún “aventurero” se anima a conocer la situación de los saharauis con el proyecto Amanecer 2010 con los Saharauis, pero me temo que las organizaciones sociales, las ONG, todavía no se han dado cuenta del potencial de los Social Media y de los evangelizadores de la blogocosa para inculcar entre los forofos digitales un poco de solidaridad 2.0.

Más allá de que su presencia en los canales “estrella“?, Twitter y Facebook, está todavía por explotar (de esto podremos hablar en próximos posts). Resulta que en sus propios sitios y blogs, por ahora, no han planteado campañas que rompan un poco la monotonía. Como siempre, en EE.UU. suelen ir unos pasitos por delante en esto del marketing social on line y ya podemos empezar a copiarles algunas ideas para implantarlas aquí.

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Por ejemplo, BRAC, una fundación que combate la pobreza en Bangladesh, ha intentando dar una vuelta de tuerca al concepto de las donaciones y, por lo menos, ha conseguido llamar la atención del New York Times. A través de What i did not buy (Lo que no compré) nos proponen que reduzcamos nuestro consumo de productos innecesarios, lo destinemos a proyectos solidarios y comprobemos lo que podemos lograr no gastando los 800 euros de la tele ultraligera que íbamos a colgar al lado del reloj de la cocina:

“Estas vacaciones te invitamos a no comprar. No comprar otro par de zapatos para ti. No comprar el juguete número 100 para tu hijo. Comprueba cómo el dinero que no gastes en compras puede mejorar la vida de las personas que viven con menos de 1 dólar al día.“?

Se trata, en definitiva, del mismo mensaje de siempre adornado con un poco de espumillón 2.0. ¿Los resultados? En apenas unos días la presidenta de BRAC afirmaba que 89 personas habían donado 500 dólares. No es espectacular, por ahora, pero suma.

Imagen 2En la misma línea, la Fundación AmeriCares , especializada en atender emergencias humanitarias, plantea una campaña más 1.0, más básica en términos de interacción, y que apela al humor para captar la atención de los posibles donantes. “Envía a tu suegra a Darfur” es su frase de enganche. ¿Un poco fuerte? Detrás de ese titular hay un sitio web directo y funcional, ya que en la misma página nos presenta el contenido de la acción y el formulario de pago. Decides cuánto vas a regalar, seleccionas el destino (Darfur, El Salvador, Filipinas…), eliges en nombre de quién es la donación y escribes la dedicatoria.

En cualquier caso, lo verdaderamente importante es colaborar, aportar, sumar. Y, desde luego, a través de internet, de nuestra cuenta en Twitter, de nuestro blog, o desde el muro de Facebook, podemos ayudar a crear una diferencia, podemos dar voz y difundir el mensaje de personas o proyectos sociales, educativos o medioambientales que nos inspiran, podemos contribuir a cambiar las cosas. Es la solidaridad 2.0.

Foto: “El agua hirviendo se convierte en vapor a -53 grados. Postal navideña de Survival. Autor: B&C Alexander”

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