La próxima revolución democrática

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Uno de los debates más intensos y, quizá, menos conocidos de cuantos se desarrollan actualmente en Internet es el que se refiere al desarrollo de nuevos modelos de Gobierno basados en el potencial de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

En esencia, la cuestión sobre la que deliberan miles de usuarios de todo el mundo es cómo hacer que, gracias a herramientas y fenómenos como las redes sociales, nuestras administraciones e instituciones sean cada vez más eficaces, más cercanas y más permeables a las inquietudes de los ciudadanos.

Hasta ahora, todas las discusiones al respecto han coincidido en adjudicar la principal tarea a responsables y representantes públicos. La verdadera voluntad política y capacidad de estos para organizar esfuerzos son considerados, de esa forma, fundamentales para el desarrollo en las próximas dos décadas del llamado Gobierno Abierto.

Transparencia, participación y colaboración democrática son los ejes sobre los que bitácoras decanas españolas como Administraciones en Red, Apuntes Electrónicos, Graellsblog, Javier Llinares, La nueva Administración, Netoraton 3.0, #Ogov, Open, Open Data @ CTIC o el blog de Manuel Pereira, ente otras muchas, han hecho gravitar durante este tiempo buena parte de sus demandas ante agencias, plataformas y departamentos gubernamentales de nuestro país.

La apuesta, en este sentido, es convencer a los poderes públicos de la necesaria apertura de nuevos canales de interacción social. Pero no para difundir, sin más, sus actuaciones o recibir sugerencias que jamás llevarán a la práctica. Como recuerdan César Calderón y Sebastián Lorenzo, coordinadores del libro “Open Government-Gobierno Abierto“, el reto pasa, realmente, por “incorporar al ciudadano en el diseño de las políticas”.

Libro coordinado por César Calderón y Sebastián Lorenzo

Alcalá la Real (Jaén), 2010. Algodón Editores

Este año 2010 ha sido propicio para el crecimiento y maduración de dichas propuestas, que han centrado encuentros de gran interés como el reciente V Foro de la Gobernanza en Internet, los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), el PSI Meeting 2010 sobre reutilización de datos públicos o la última edición de Tecnimap, donde el social media tuvo un especial protagonismo.

Y ha sido también favorable para la aparición o maduración de iniciativas de “participación digital” de gran valor, como Irekia (literalmente, Gobierno Abierto en euskera) o de fomento de la apertura de la información del sector público, como Proyecto Aporta.

Con todo, y a pesar de los pasos también simbólicos emprendidos de manera reciente por ayuntamientos como el de Gijón, lo cierto es que estamos simplemente ante el inicio de la que habrá de ser, sin duda, una revolución dentro de la nueva revolución social y tecnológica que anticipa la revista Wired (“La Web ha muerto. Larga vida a Internet”).

Ejemplos en Europa

Una idea de iniciativas ya en marcha en el ámbito de las redes sociales, la Gobernanza y el denominado apoderamiento ciudadano son los trabajos de la plataforma mySociety, dedicada desde el año 2003 a promover una nueva cultura democrática en la Red y a mejorar, mediante proyectos colaborativos, la eficacia de las políticas sociales en Gran Bretaña.

Entre sus trabajos estrella, figuran, por ejemplo:

  • Club para la Democracia: una red de miles de colaboradores voluntarios que, de forma puntual, recaban datos, actuaciones o tendencias sociales ligadas a la prestación de servicios públicos.
  • Arregla mi Calle: un portal donde los usuarios pueden hacer llegar sus quejas o sugerencias, convenientemente estructuradas y monotorizadas, para la adecuada gestión de su barrio.
  • Trabajan para ti: un sitio desde el que cualquier ciudadano puede localizar y seguir las iniciativas parlamentarias relacionadas con un tema, un lugar o un representante político concreto del Reino Unido.
  • Peticiones al Número 10: en alusión a la residencia oficial del Primer Ministro británico en Londres, su objetivo es canalizar toda serie de propuestas ciudadanas y asegurar su contestación por parte de la máxima autoridad del Gobierno.

Estos proyectos inspiran, de hecho, algunas de las plataformas cívicas y comunidades de participación democrática surgidas, por ejemplo, en Portugal, a través del Portal del Ciudadano de la Agencia para la Modernización Administrativa de ese país, y en España, con:

¿Y los ciudadanos?

No son pocas las voces que se preguntan todavía si los ciudadanos están verdaderamente preparados para los nuevos retos tecnológicos y democráticos que se avecinan, a la vista de la creciente desafección política y la apatía colectiva que, como señala Victoria Camps en su reciente obra “Democracia sin ciudadanos“, parecen caracterizar a nuestra sociedad actual.

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Tal y como ya en 2007 advertía Ortiz de Zárate –una de las figuras clave del Open Government en España-, “no hay un buen gobierno sin buenos ciudadanos”. Nada importa, entonces, ser o no el segundo país del mundo con mayor participación en las redes sociales (ONTSI. Informe anual 2008 -edición 2009-) si la mayoría de las conversaciones no son relevantes desde el punto de vista de la Gobernanza o son producidas, simplemente, por una minoría interesada de usuarios.

Michel Gurnstein, director ejecutivo del Centro de Informática de la Comunidad de Investigación, Desarrollo y Formación (CCIRDT) de Vancouver (Canadá), abría este mes de septiembre otro debate interesante al respecto con su artículo “Datos Abiertos: ¿apoderar a los poderosos o uso efectivo e individualizado de los datos?”.

En él, básicamente, planteaba los riesgos de una política “en bruto” de transparencia y liberación de informaciones del Estado en un contexto de clara desigualdad social, cultural y económica en el acceso a los recursos oficiales a través de Internet.

No hace falta ir tan lejos para adivinar la transcendencia social de la discusión que se está desarrollando en el ciberespacio sobre Open Data, apoderamiento y Gobierno Abierto.

José Antonio Marina, uno de nuestros más clarividentes filósofos, apuntaba hace ahora poco más de un año, durante la presentación de la Fundación SM Aprender a Pensar, la principal aportación de las redes sociales a ese cambio necesario de paradigma democrático:

“La Web 2.0 es ante todo una conversación… . Cuando estamos en una buena conversación a todos se nos ocurren cosas más brillantes. Se nos ocurren mejores cosas… Es la interacción de las inteligencias colectivas en las redes sociales”.

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