La guerra de la atención digital. Preparen anuncios, apunten… ¡FUEGO!

Publicidad y Medios

 

– ¡Señor! El objetivo se mueve.
– ¿Ha entrado finalmente en nuestra página?
– ¡Afirmativo! Ha caído de lleno en la trampa.
– Preparen anuncios, apunten, y… ¡Publicidad a discreción!

Corre el año 2015 y la publicidad online sigue siendo una auténtica guerra. Una guerra que no nos queda más remedio que combatir si queremos seguir gozando de nuestra libertad.

En los tiempos que corren, los internautas están señalados y perseguidos. Cada vez que se mueven por el medio digital, son prácticamente cazados y torturados por la publicidad que despliegan muchas de las marcas. Y son ya demasiadas las que utilizan sus armas de asedio para poder dar en el blanco… ¡Qué lástima que su única estrategia sea disparar a discreción!

Seguro que no es la primera vez que te enfrentas a toda esta artillería:

Banners de asedio en la primera línea de ataque, vídeos anti-persona en los flancos, que se activarán ante cualquier intento de escapatoria y un ejército interminable de pop-ups, diseñados para asaltar nuestra paciencia.

¿No te sientes identificado? ¿No sientes una sensación parecida cada vez que te asalta la publicidad invasiva mientras navegas por la red? Es algo a lo que todos estamos sometidos desde hace ya demasiado tiempo.

¿Pero de verdad es ésta la forma más efectiva de llamar la atención? Que se lo pregunten a los más de 144 millones de usuarios mensuales (casi un 5% de todos los internautas del mundo) que utilizan algún tipo de software para bloquear los anuncios en la web. O al 20% que estaría dispuesto a pagar por ver su sitio sin anuncios, según Pagefair.

Y lo más curioso es que el propio Google ya está viendo las posibilidades de negocio para combatir a sus propios detractores. Google Contributor, una nueva propuesta que ha nacido para adaptarse a esta auténtica realidad de bombardeo publicitario, permite pagar una cuota para no volver a ver nunca más publicidad por las webs por las que navegas.

Más vale negarse a creer que ese deba ser el futuro del marketing online.

En Territorio creativo creemos que los consumidores de este siglo han nacido para entender la publicidad de otra forma. La publicidad de este medio debe hacer una renovación profunda si quiere persistir, y es momento de volver a construir los pilares que lo hacen posible. Al fin y al cabo, un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

¿En qué deberían cambiar las marcas si quieren sobrevivir a la próxima generación de usuarios? ¡Adaptar su estrategia de combate, sin lugar a dudas!

  • Las marcas dicen lo que quieren vender, pero deberán dar motivos para que lo compres.
  • Las marcas cuentan “muchas historias”, pero deberán contar sólo buenas historias.
  • Las marcas invaden el espacio de los usuarios, pero deberán persuadir a los usuarios.

Y es que la gente no odia la publicidad. Sólo odia la mala publicidad.

¿Se salvan de esta hecatombe las redes sociales?

Ni mucho menos. Tanto Facebook como Twitter, y especialmente desde que pusieron en marcha sus respectivas plataformas de Social Media Ads, han contribuido a que miles de marcas se lancen a hablar de sus promociones y productos en estos canales. Para muchas de ellas, ha supuesto un abaratamiento en los costes de comunicación innegable… pero en demasiadas ocasiones carente de cualquier tipo de coherencia, historia o capacidad creativa.

Y la publicidad por la publicidad, raramente tiene sentido, claro.

¿Cuántas veces no has sido asaltado por un contenido que no querías ver? ¿Cuántas veces no has pensado que esas marcas deben estar tirando su dinero si tú eres realmente su objetivo? ¿Cuántas has querido escapar de ella cuanto antes? ¿Cuántas?

Viendo la que se nos viene encima…

Es la hora de creer en la publicidad adaptada

La publicidad no tiene por qué ser aburrida. Y los usuarios saben que las marcas podrían hacer más para conseguir que su contenido sea más atractivo.

¿Tomamos ejemplo de los mejores? Mientras tanto, marcas como Apple, Red Bull o Coca-Cola han logrado crear esas historias que convencen, que enganchan, que atraen hacia sí. Porque la buena publicidad no interrumpe ni asalta al usuario, sino que lo persuade y lo cautiva. Pero claro, para ello hace falta contar buenas historias. Hace falta entretener, motivar, inspirar o enseñar. Es momento de que las marcas transmitan esos valores que los usuarios no consideran tan invasivos.

Porque la publicidad no debe ser una guerra contra el usuario, sino que debe ser un espectáculo. Y más importante todavía: la publicidad no puede consistir en disparar a discreción, sino que debe ser un repartidor de buen contenido.

Nosotros creemos que ha llegado el día en que las marcas dejen las armas y que empiecen a utilizar su creatividad. Que realmente empiecen a pensar en lo que hacen. Y que abandonen la guerra. Una guerra que, por mucho que se empeñen, siempre va a acabar ganando el usuario.

¡Haya paz!

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