La gestión del talento en la Tierra de Oz

Management
Fotograma del filme El Mago de Oz

Fotograma del filme El Mago de Oz (1939)

Cuando pasamos de la talla S a la M en pymes, más valoramos la importancia de la gestión del talento. En Territorio creativo, viviendo los cambios con pasión hoy, es así cuando más valoramos que la formalización de procesos, la selección de los perfiles de quienes integramos una organización (cada uno con sus fortalezas y oportunidades de mejora), y el saber contagiar la cultura corporativa a los nuevos compañeros es clave para la sostenibilidad y que la “magia” no desaparezca.

Con especial atino, Jaime Valverde hacía énfasis en su post “Cómo crear una empresa centrada en cliente” en la necesidad de incluir la 5ª P de “Personas” en la ecuación del marketing. Me permito añadir que, de igual importancia, debemos ‘darle’ a las “Personas” en lo interno, y darnos cuenta de que todo líder necesita de la siguiente fórmula para el éxito de su aventura: buenas ideas, sensibilidad y valentía… como lo hizo Dorothy en la Tierra de Oz.

Si la cultura viene dada por el conocimiento adquirido y los valores, prácticas y costumbres compartidas, tenemos en los medios sociales una herramienta de gestión para nuestras organizaciones y hacer de su desarrollo un proceso sostenible. Esto nos reportará, como expone la consultora McKinsey en su quinto estudio anual “Cómo las tecnologías sociales extienden la organización”, beneficios como el aumento de la velocidad en el acceso al conocimiento y a los expertos, y la reducción de los costes de comunicación.

¿Y cómo logramos crear una cultura así de molona? En mayor o menor medida, necesitamos un poco de cada uno de estos personajes en cada uno de nosotros, usando la plataforma 2.0 que mejor nos venga (pues ellas no son un fin, sino un medio):

  • Dorothy: líderes que sepan sacar lo mejor de sus colaboradores, de entender sus fortalezas y oportunidades de mejora, y acompañarlos en su crecimiento. Están conectados con aquellos (vía redes sociales internas) y dan feedback oportuno sobre qué hacer y cómo hacerlo.
  • Espantapájaro: expertos en el área de negocio y ávidos de conocimiento. Las buenas ideas surgen de saber qué sucede alrededor, de aprender del presente y del pasado para construir el futuro. Tener un funnel de contenidos es importante, así como un sistema para compartir y recuperar esta información de forma ordenada por parte de terceros.
  • Hombre de hojalata: personas con sensibilidad y empatía. Ven las cosas bajo diferentes ópticas, incluyendo la de clientes y compañeros de trabajo; capaces de conectar con las necesidades de los demás, y preguntarse cómo satisfacerlas. Las encuestas son de gran utilidad para contrastar sus supuestos, así como dar espacios para conversar con ellos y escuchar atentamente.
  • León: personas con el coraje de enfrentar los retos, de probar, equivocarse y aprender. Lo incierto representa oportunidades y el cambio, esa inevitable constante que enriquece, favorece la innovación. El beta es constante.

Cada uno de nosotros, como profesionales, deberíamos tener un poco de estos personajes. Claro está, hay quienes se parecerán más a uno que a otro, y estará en nuestra habilidad complementarnos en conseguir esa armonía perfecta. El saber que no hay éxito sin pasión ni razón, y la capacidad de ver más allá de nuestras propias narices. Integrar un verdadero equipo.

Las transformaciones organizacionales más probables para los próximos 3 a 5 años implicarían un mayor aporte del colectivo a la toma de decisiones, con organizaciones cada vez más horizontales en las que prevalecerán la autogestión y la supervisión entre pares. La eficacia de ese aporte residirá en nuestra habilidad para crear organizaciones inteligentes, capaces de escuchar y filtrar el entorno, analizarlo desde múltiples perspectivas y nutrirse del debate de los expertos. Pero esto no sucede con sólo juntar talones tres veces. En el mundo de los negocios, la magia no nace, se hace, y empieza por casa.

Menú