La disolución de fronteras en la era multitarea

Social Media

Lo menos, hace un año que no veo -a mí o a nadie de mi familia- ver la tele dedicando el 100% de la atención a la “caja tonta” (denominación con la que no estoy nada de acuerdo por otra parte). Siempre hay alguien viendo la tele con algún dispositivo extra entre manos o encima de la mesita donde a todos nos gusta apoyar los pies. El ordenador, el móvil, el iPad. Nuestra atención queda dividida entre la caja y el dispositivo (por llamarlos de alguna manera).

Que quede dividida entre dos no significa que merme por dos. Creo que cada vez desde más pequeños, nuestros cerebros se acostumbran a prestar atención a varias cosas a la vez. Y es posible. Lo que dice mi abuelo de “no es posible tocar las campanas y estar en la procesión” es cada vez menos acertado. No es ni mejor ni peor. Sencillamente es acostumbrar a nuestro cerebro a nuevas formas de pensamiento no-lineal.

Al grano: es un hecho. Y se ha hecho tan obvio que por fin -sólo era cuestión de tiempo- una televisión generalista ha dado un paso decisivo, apostando 100% por el 2.0. Hablo, como imagino que muchos estaréis intuyendo, de la serie El Barco, que Antena 3 estrenó anoche (entre un amplio despliegue de publicidad tradicional y ruido en redes sociales).

No quiero decir con esto que Antena 3 sea la primera de todos los tiempos. La Pecera de Eva (La Siete) también tiene su propia página Facebook con más de 130.000 fans. Sin embargo, en una estrategia de comunicación bien planeada, Antena 3 no sólo ha creado las cuentas oficiales de la serie en Facebook, Twitter y Tuenti, sino también una cuenta en Twitter que servirá para complementar la información dada en los episodios retransmitidos en antena. Como si fuera un personaje más de la serie, el barco de la serie homónima ha conseguido su propia cuenta. Hablo de la cuenta de Twitter @BEstrellaPolar y del Facebook del Estrella Polar.

Sin duda, el primer Twittersodio de la historia ha dado de qué hablar. Como solía decir un profesor mío, es “la disolución de fronteras“. Algo así como popularizó la serie The Office, que tenía un estilo tan realista que a veces llegabas a dudar de si lo que veías era ficción y no realidad. Supongo que no hay retorno de la Tv2.0. No sólo por series que comienzan en la tele y traspasan barreras, sino también por series que han comenzado en Internet o concebidas para soportes móviles como Malviviendo o Supervillanos (la primera serie española para móviles) y que han conseguido una relativa popularidad.

En el caso de El Barco, los medios se han hecho eco hablando de “iniciativa pionera” (Sensacine y El Referente) y Antena 3 ha conseguido crear tanta expectación que la página fan oficial ya tiene más de 30.000 fans, antes de haber comenzado siquiera la serie, propiamente dicha (la del barco tiene algo más de 300 y el twitter del barco tiene casi 800).

¿Cuál será el share de su primer episodio? Otras preguntas no sólo típicas del mundo audiovisual (el share) me rondan la cabeza, sino más propias del mundo 2.0: ¿llegará, una vez emitida, a superar -por poner el ejemplo ya mencionado- a La Pecera de Eva? Y yendo aún más allá: ¿llegará el día en que las televisiones no se fijen únicamente en cuotas de audiencia, sino también en los fans que cosechan sus producciones en Social Media? No sé por qué, suenan campanas de que sí.

Más información | Antena 3 Series

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