La creatividad y el sentido común

Creatividad

adriaHace unas semanas Ferrán Adriá estuvo presente en el Día C del Club de Creativos y empezó diciendo que él no era un cocinero, que era un creativo. “Yo no me dedico a la cocina, yo soy creativo, vendo creatividad.“? Así empezó su charla a los creativos españoles reunidos en Barcelona.

Personalmente, siempre me ha dado pudor utilizar esta palabra refiriéndose a una profesión (a mi profesión), pero para mi Adriá siempre ha sido un referente creativo por la manera de enfrentarse a la creatividad. Siempre he pensado que ser creativo es una actitud o manera de afrontar la vida, cuestionarse constantemente lo establecido y buscar respuestas a nuestras inquietudes vitales, ser inconformista. Y obviamente Ferrán ha llevado ésto a su máxima expresión. La búsqueda extrema de la creatividad por necesidad vital, por supervivencia.

Allá por finales de los 80, Ferrán acababa de terminar la mili como cocinero y se incorporaba a El Bulli casi de casualidad. Apuntaba maneras, pero se limitaba a hacer lo que “se llevaba“? en esa época, lo que hacía todo el mundo, lo que le pedían: recrear el recetario francés. Hasta que acudió a una conferencia en Cannes donde escuchó como le preguntaban al cocinero más creativo de la época, Jacques Maximin “¿Qué es la creatividad?“? y éste respondió, “Creatividad es no copiar“?. Ese día, algo hizo click en su cabeza y cambió la historia de la Gastronomía reciente. Era 1987, no hace falta que os cuente cómo continuó la historia.

¿Por qué hablo de Ferrán Adriá en eTc? Primero porque mi primer post aquí me producía vértigo y el parapeto de Ferrán es lo suficientemente robusto para mantener mi pudor a salvo.

Y segundo, porque en mi opinión, la gran aportación de Adriá ha sido y es, aplicar el sentido común y ser consecuente con él mismo. “Creatividad es no copiar“?, parece una obviedad, ¿verdad?

Él y su equipo (¡qué importante es esta palabra!) se cuestionan todo y la única manera que tienen de resolver sus dudas es aplicando el sentido común. Partiendo de esa base y desde una humildad, que no se esconde en la falsa modestia, han conseguido algo inaudito: arrebatar a la cocina francesa su tradicional hegemonía y traspasar los muros de las cocinas para entrar en el mundo del marketing, del arte, de la educación, de la promoción de un país, etc.

Ahora volvamos a nuestro mundo, el del marketing y la publicidad, que vive momentos convulsos. Sólo hay que escuchar las declaraciones de los grandes directores creativos del país en el El Sol, el Festival Iberoamericano de Publicidad, celebrado este fin de semana pasado en San Sebastián. Parecen desubicados, sorprendidos al comprobar cómo han cambiado unas reglas del juego, que ellos habían inventado. Recomiendo la lectura del libro “Postpublicidad“?, escrito por Daniel Solana, fundador y Director Creativo de DoubleYou y presentado durante el festival, para hacernos una idea de cuánto han cambiado esas reglas del juego.

Y por supuesto, propongo seguir el ejemplo de uno de los mejores faros creativos de nuestro tiempo, Ferrán Adriá y su equipo y aplicar a nuestro día a día el sentido común, tratando de llevar nuestra creatividad lo más lejos posible, huyendo de acomodados pedestales. Y todo, con un único fin, demostrarnos a nosotros mismo hasta dónde podemos llegar, cuán de creativos podemos llegar a ser.

Sólo tenemos que buscar, escuchar, conversar, hasta que algo haga click en nuestras cabezas y encontremos sentido a lo que hacemos. Algo que transforme nuestra manera de afrontar nuestras inquietudes y que nos motive para construir nuestro Bulli particular. En equipo, con humildad, sentido común y una meta, ser los mejores en lo nuestro, derribando mitos, reglas y excusas.

Y no vale decir ‘yo no soy creativo’, es como decir yo no tengo nada propio que aportar. ¿Seguro? Internet y la comunicación 2.0 llegaron para ayudarnos a cambiar la historia, aprovechémoslo.

Foto vía Club de Creativos

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