La colaboración: el modo de sobrevivir en el entorno digital

Innovación

Los CEOs de las empresas líderes de cada sector coinciden en la misma idea: la necesidad de abordar la transformación digital para sobrevivir en el nuevo entorno.

Sin embargo, no es el único reto que hay encima de la mesa. Las empresas que han nacido en este nuevo siglo tienen resuelto este punto, pero ¿serán capaces de subsistir?

La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto. – Aristóteles

Hace más de 2.000 años que Aristóteles desarrollo su teoría sobre la virtud. Ejemplos clásicos de dicha teoría son el valor que se define como la virtud que se encuentra entre la temeridad y la cobardía o la templanza que se sitúa entre la intemperancia y la insensibilidad.

Pero, ¿dónde se encuentra la virtud en el actual ecosistema empresarial?

Es un hecho que la revolución tecnológica de los últimos años ha propiciado la aparición de empresa 2.0 que ha cambiado las reglas del juego empresarial. Los players habituales se ven obligados a afrontar un proceso de transformación digital si quieren mantenerse en el campo de juego, mientras que las empresas del S. XXI tienen que demostrar que su modelo es sostenible en el tiempo.

Como hemos comentado en ocasiones anteriores, el principal rasgo diferenciador de estas nuevas empresas radica en poner a las personas en el centro. Esto que puede parecer obvio y sencillo, implica llevar a cabo determinadas acciones que en algunos casos pueden ser difíciles de implementar en la empresa tradicional.

Apostar por una empresa de estas características es sinónimo de:

  • Agilidad para ofrecer propuestas de valor diferenciadoras en un entorno en permanente evolución.
  • Innovación constante que potencie la mejora continua y la superación de expectativas en tiempo real. Roche Innocentive es una plataforma de innovación abierta que conecta a más de 160.000 personas con diferentes perfiles para desarrollar nuevos productos desde la experiencia.
  • Transparencia entendida como compartir el conocimiento para generar eficiencia y optimizar la consecución de objetivos. Vineet Nayar en su etapa de CEO de HCL revolucionó y dio un giro a la compañía, introduciendo un estilo de management denominado employees first.
  • Autogestión basada en la responsabilidad, propia de estructuras organizativas sencillas. Valve se caracteriza por ser una compañía en la que los empleados marcan su itinerario profesional y deciden en que proyectos quieren participar.
  • Coherencia en todas y cada una de las acciones. La correlación perfecta entre los valores y el día a día de la compañía es una seña de identidad de Atlassian.

Por su parte las empresas tradicionales tienen incorporado en su ADN valores y aprendizajes que les han posicionado como líderes en sus respectivos sectores.

Estas empresas, que cuentan con varios años de historia, destacan por su experiencia acumulada y un profundo conocimiento del negocio. Gracias a ello han podido ganarse la confianza del consumidor a lo largo del tiempo y dar solidez a su marca.

Así mismo, estas empresas cuenta con modelos de negocio asentados en pilares clave que les han permitido abordar con éxito etapas de expansión e internacionalización y afrontar épocas de crisis de las que han salido reforzadas.

Estos dos modelos de empresas son los que actualmente conviven y luchan por permanecer en el mundo empresarial.

La manera de alcanzar con éxito este reto, pasa por establecer modelos de colaboración que potencien las fortalezas de cada modelo. Los laboratorios de innovación o la adquisición de startups son buenas soluciones, pero la que tiene más probabilidades de éxito es la joint venture.

Este modelo de colaboración permite que ambas empresas conserven su esencia y compartan lo mejor de cada una con la otra.

Para ello es necesario trabajar en los siguientes ejes:

  • Analizar y establecer objetivos claros de colaboración.
  • Respetar las diferentes culturas buscando puntos en común.
  • Superar la resistencia al cambio y los miedos a supuestas pérdidas de control.
  • Priorizar el talento en aras de la innovación.

Vivir de cerca durante dos semanas en la oficina de Madrid la cultura de Territorio creativo, me ha permitido comprobar que efectivamente las personas, tanto el equipo como los clientes, pueden estar en el centro.

Se puede observar que en su día a día todo gira entorno a este principio. Esto les permite destacar por su agilidad, autogestión (el ritmo lo marcáis tú y tu entorno), y una manera de compartir el conocimiento que aumenta exponencialmente las capacidades de creación e innovación, enriqueciendo a todos y cada uno de las personas que colaboran interna y externamente.

Este modelo de empresa 2.0 sería exportable a cualquier organización que quiera adaptarse al nuevo contexto. Por su parte, muchas de esas empresas podrían colaborar en sus nuevos retos de internacionalización.

Pueden existir tantas fórmulas de colaboración como seamos capaces de imaginar pero lo realmente importante es concebirlas siempre desde el respeto y teniendo presente, como diría Aristóteles, que la virtud está en el término medio.