Intimidad a la carta: ¿nuevos sistemas publicitarios?

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Fotografía original de David Simmonds

Hoy en día con Internet y un dato somos capaces de hacer prácticamente cualquier cosa. Tanto es así que con un nombre y un buscador podemos obtener casi toda la información que buscamos sobre una persona, desde su trayectoria profesional hasta su número de teléfono o incluso su dirección física. En la mayoría de los casos esta información la declaramos de forma totalmente voluntaria y no sólo compartimos nuestros datos personales en la red sino también nuestros hábitos.

Según Global Web Index, cada día los internautas pasan de media unas seis horas de su tiempo en la Red; tiempo en el que se relacionan, compran, trabajan o simplemente navegan, dejando un rastro “invisible” a su paso.

Esta huella contiene mucha información y es, sobre todo, muy valiosa pero también privada y mucho más sensible de lo que cualquiera pueda imaginar. Los navegadores conocen al usuario mejor que su círculo íntimo pero, ¿y si éste quisiera poner punto y final?

Si te preocupa este tema, palabras como Deepweb, Darknet, Internet Profunda, Internet Invisible o TOR seguramente no son nuevas para ti e incluso es posible que ya formen parte de tu vocabulario o forma de navegación. Si no es así, ten por seguro que en los próximos años las escucharás con mayor frecuencia.

Si mi IP dejará de hablar…

En esencia, la Deepweb o cualquiera de sus sinónimos hace referencia a una parte de Internet a la que no puede accederse por medio de herramientas convencionales. El principal motivo es que sus páginas cuentan de forma casual –o no– con una estructura no legible para los bots de los buscadores, de forma que su contenido no puede indexarse.

Coloquialmente, se estima que en conexiones normales nos perdemos más del 75% de la información disponible y algunas investigaciones aseguran, incluso, que la red invisible es alrededor de 500 veces mayor que la tradicional.

A estas alturas te estarás preguntando qué relación tiene esto con nuestra intimidad. Pues bien, una de las principales características de esta red es el anonimato, ya que sus conexiones y contenidos son cifrados. El acceso a estos sitios web requiere de registros especiales que normalmente encriptan la identidad del internauta, convirtiéndolo en un total anónimo al que no podemos seguir su rastro. El uso de una nueva identidad se produce aquí bajo propia responsabilidad.

Algunos consideran la Internet Profunda una “ciudad sin ley”. Pero no todo es oscuridad en este mundo. Hoy, también es escudo para la comunicación de disidentes políticos, periodistas, activistas y otros colectivos vulnerables. Por ella, circulan además investigadores y, cada vez más, ciudadanos que buscan proteger su intimidad en el Gran Hermano de la red.

Un documental de referencia para comprender qué es exactamente la web profunda es “Inside the Dark Web” de la BBC.

¿Y sí cada vez más personas optaran por proteger su identidad en la red?

Otra encuesta, realizada en 2013, deja claro que la privacidad en Internet es un tema que comienza a interesar. Así, el 50% de las personas entrevistadas en dicho trabajo afirma que borran con frecuencia sus cookies y el 28% declara conectarse (o haberse conectado alguna vez) a través de VPN o servicios Proxy. En España esta cifra alcanza ya el 23%.

Indudablemente, la preocupación por la identidad digital crecerá en los próximos años, tal y como adelantan los #TcTrends de Territorio creativo. Ahora bien: ¿qué impacto tendrá ese fenómeno para un mundo, el del Marketing, donde todos los esfuerzos se dirigen a la personalización de los mensajes? ¿Y qué ocurriría si el consumidor dejase de proporcionar su información?

El cambio de los últimos años de una publicidad invasiva a otra resolutiva podría paralizarse y técnicas como el geomarketing no alcanzarían nunca su verdadero potencial. La posibilidad de lanzar ofertas privadas a los móviles de nuestros clientes tiene un precio que sólo algunos están dispuestos a pagar.

Todo apunta a modelos mixtos de conexión caracterizados por ‘usuarios mixters’, personas que no declaran sus hábitos en todos sus accesos. Navegan de forma privada o pública según dispositivos o el lugar donde se encuentren, ya sea desde el ordenador de su casa o en la oficina. Así, asistiremos a nuevos sistemas de marketing especializados en distintos tipos de navegación.

La duda, en cualquier caso, es saber si las empresas estaremos preparados para ese cambio.

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