Inteligencia colectiva: datos públicos y reutilización

Innovación
Retos y soluciones para la información del sector público

Encuentro de Iniciativas Open Data en España (Proyecto Aporta)

La inteligencia nace de la rebeldía, de la disidencia, del inconformismo. Por eso, mientras haya voluntad para superar consensos y haya imaginación para crear otros distintos habrá siempre nuevas oportunidades de progreso.

Un buen negocio, en consecuencia, no es aquel que hoy concita más voluntades ni el que reúne más recursos. Es, simplemente, aquel que sólo unos pocos se animan a dibujar.

El Open Data –o, mejor dicho, el sector infomediario– es uno de esos espacios inteligentes de crecimiento. Y precisamente estos días comienzan a perfilarse sus logros sociales y económicos en España. Entre ellos, por ejemplo, un volumen de negocio dentro de nuestras fronteras equivalente al de la industria de los videojuegos…

¿La protagonista necesaria de esta apuesta? La administración pública española.

Juan Luis Polo, uno de los pope de este Territorio creativo, nos regalaba hace pocas semanas un consejo extraído del mundo del hockey. Sí, del hockey. Decía: “muévete hacia donde estará la bola, no hacia el lugar donde se encuentra en estos momentos“.

El símil, pues, no podía ser más acertado para definir el enfoque que da vida a una de las actividades “menos conocidas” y, sin embargo, más de moda del espacio digital español: la de apertura y reutilización de la información que gestionan los organismos, agencias y departamentos oficiales del Estado.

Los adjetivos no son nuevos. Los datos que los respaldan sí. Nacen del Estudio de Caracterización del Sector Infomediario publicado por Proyecto Aporta este mes de junio y anunciado durante el reciente Encuentro de Iniciativas Open Data en España: retos y soluciones.

Las magnitudes principales del Open Data nacional, a tenor del citado trabajo (disponible también en formato CSV reutilizable), son para el año 2010:

  • 5.500 puestos de trabajo directos.
  • 650 millones de euros de negocio.
  • 230 empresas directamente implicadas.

Es decir. La reutilización de la información del sector público ofrece sólo en nuestro país unas cifras equivalentes a todos los empleos anunciados para 2012 por la gigante automovilística Ford por la fabricación del último de sus modelos… o el mismo volumen de beneficios declarado el pasado año por la industria de los videojuegos y de la publicidad on-line dentro de nuestras fronteras.

El dato, en esta ocasión, procede del Informe Anual de los Contenidos Digitales en España, elaborado por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (ONTSI) en 2010.

Pero… ¿qué es esa reutilización? ¿Qué se conoce como Open Data? La propia web de Proyecto Aporta lo define como “el uso por parte de personas físicas o jurídicas, de información generada por organismos del sector público, con fines comerciales o no comerciales”.

Se explica el concepto con un sencillo ejemplo:

“Circulamos con el coche por una carretera comarcal y nuestro navegador (una aplicación comercial de gran popularidad en el mercado –descargable, incluso, en nuestro teléfono-) nos aconseja reducir la velocidad por riesgo de lluvias intensas en la zona; nos indica, una hora más tarde, que en la siguiente vía que hemos programado dentro de nuestro itinerario hay obras a lo largo de los 4 primeros kilómetros; y antes de llegar a nuestro destino, el aparato nos advierte de atascos por un accidente a las afueras de la ciudad”.

Una herramienta aparentemente tan simple y tan valiosa desde el punto de vista de la seguridad y la comodidad en la conducción sería el resultado de combinar, sobre un mismo modelo cartográfico, nuestros datos de posicionamiento geográfico con las informaciones reutilizadas en tiempo real de varios organismos públicos competentes en:

  • el mantenimiento de carreteras;
  • la predicción meteorológica;
  • la protección civil;
  • los servicios provinciales de emergencia;
  • la ordenación del tráfico local.

El Open Data es, por tanto, uno de esos ansiados pero a la vez denostados brotes verdes que con mimo, verdadero espíritu crítico, colaboración y compromiso político habrán de eclosionar en los próximos años. Todo dependerá, nuevamente, de nuestra inteligencia como nación para convertirnos en una potencia productora de servicios, productos y aplicaciones digitales, no ya en una consumidora de ocio electrónico.

Este sector infomediario es, a la vez, una muestra de la capacidad de nuestras agencias oficiales y de nuestros gobiernos para generar valor social y económico añadido… un detalle nada irrelevante justo en un tiempo y en un espacio en el que hablar de ayuntamientos, comunidades autónomas y Administración central parece sinónimo –injustamente, a juicio propio- de ineficacia y de derroche.

Y puede ser, ya lo está siendo, un generador de nuevas oportunidades comerciales, un acelerador tecnológico, un proveedor de empleo cualificado y de calidad.

Muchos son los retos que debe superar el Open Data en cuanto a implicación del conjunto de los poderes públicos, utilización de formatos abiertos y procesables automáticamente, disposición de condiciones legales claras y favorables, demanda comercial, aplicación práctica…

De todo eso y mucho más se habló en el Encuentro del 9 de junio pasado en Madrid. Y de eso habla, y mucho, el Estudio que por vez primera da forma, dimensiona, explica y caracteriza el flamante mercado de la información pública en España.

Pero acaso, lo que de verdad precisa el sector infomediario en estos momentos es el concurso de más agentes públicos y privados… la participación de ciudadanos auténticamente rebeldes, disidentes, inconformistas.

El Open Data, con todos sus logros actuales, requiere aún de más gestores públicos, valientes e imaginativos… Necesita, a fin de cuentas, de muchos empresarios inteligentes… aunque no esté de moda la transparencia de las administraciones… aunque suene extraño ligar progreso con sector público.

“Lo que más vale del hombre es su capacidad de insatisfacción”

(José Ortega y Gasset)

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