Innovación en España: mucho pico ¿poca pala?

Innovación

fuente: Factiva. Mayo de 2007

Hablamos mucho sobre innovación en España. La prensa económica española está varios puestos por delante en lo que a artículos y noticias sobre innovación se refiere, respecto a HBR o a la prensa económica anglosajona (WSJ, FT o The Economist). Nada que objetar. Al contrario, demuestra un alto interés por el tema por parte de lectores y editores.

Pero el interés hay que ponerlo en contraste con el resultado y éste dista de ser especialmente alentador. El informe Global de Innovación 2013 que publican Johnson Cornell University, INSEAD y WIPO, sitúa a España en la posición nº 26, de un total de 142 países. Podría pensarse que no está mal, pero la comparativa con nuestro contexto natural, Europa, nos coloca en la posición decimosexta de 34 países.

¿Qué impide que nuestro interés manifiesto por la innovación no se traduzca en mejores puestos en el ranking global?

La queja más común cuando hablamos de innovación con personas que deben liderar estos procesos, tiene que ver con que todo el mundo se emociona con la “etiqueta”, pero cuando de andar el camino se trata se enfría la emoción primera. Uno no nace enseñado para innovar y llevar a buen puerto lo pensado. Como ocurre en la mayor parte de actividades que los humanos realizamos, el aprendizaje es vital si queremos que no se quede en la etiqueta de moda.

Pero donde afloran los mayores desencuentros entre quienes dicen “innovemos” y aquellos que tienen que llevarlo a buen puerto, es en una cuestión concreta: el tiempo necesario para conseguir los resultados esperados. Los directivos normalmente tienen la sensación de que sus equipos avanzan tan rápidos como caracoles, mientras la competencia vuela. Y los equipos que tienen que llevarlo a buen puerto sienten que la espada de Damocles de los plazos está siempre encima de ellos. Y cuanta más presión en los plazos, más despacio avanzan las cosas.

Como suele ser habitual, llevar a cabo acciones innovadoras, requiere de una estrategia previa en la que dibujar qué queremos hacer y cómo lo vamos a realizar. Y entender que se define antes la estrategia que se realiza la ejecución de la misma.

¿Ideas para acelerar los procesos de innovación?

  • Construir equipos pequeños, muy centrados en lo que tienen que resolver. Los equipos pequeños son básicamente rápidos y capaces de tomar decisiones cuando se necesitan, lo que no es poco importante. Jeff Bezos dice que “un equipo tiene que estar formado por un número de personas capaces de alimentarse con dos pizzas”. Sin embargo, para una tarea que promete ser disruptiva, solemos crear una “mini-empresa” – con mandos altos, medios y bajos -, lo que complica la toma de decisiones. Y también deberían trabajar juntos de continuo y, si no es posible, que al menos el líder del proyecto esté dedicado por completo. Evitaremos distracciones.
  • Obligarles a salir de la oficina. Lo que pasa y queremos conocer para desarrollar nuevas formas de negocio, no pasa en la oficina. Es de puro sentido común que si pretendemos definir una forma de hacer las cosas diferente para triunfar en un mercado que no existe todavía, debemos entender, descubrir y valorar lo que pasa en el actual y así medir y analizar hacia dónde irá. Así que el equipo de innovación tendrá que estar haciendo labor de campo: cerca de proveedores, prospectos, clientes, asociados…
  • Midamos cuánto aprendemos, antes que resultados financieros. ¿Alguien puede fijar objetivos financieros sobre algo que no existe? Si estamos tratando de crear algo nuevo, por definición esos indicadores no existen. Pero necesitamos contrastar como avanzamos, así que tal vez podamos medir cosas tales como cuántos contactos para el análisis previo se han realizado o a qué velocidad desarrollamos los prototipos. Preguntarnos qué hemos aprendido y que cosas todavía no sabemos. En otras palabras, definir elementos medibles para tener una guía de como avanzamos con el proyecto.
  • Mejor asegurar recursos que fechas. La gasolina que no debe faltar en un proyecto de innovación son los medios para poder sacarlo adelante. Así que deberíamos partir con las alforjas lo más llenas posible, para hacer frente a momentos en los que tendremos que contratar más equipo, destinar más tiempo a investigar, comprar material que lo haga posible… Fijar fechas límite sin recursos disponibles, no hará más que agobiar a todo el equipo.
  • Pon al frente a la gente más idónea. En vez de darle la máxima responsabilidad al equipo directivo de la compañía, que no tendrán el conocimiento necesario sobre el tema, asegurémonos de que la gente que lidera es la más adecuada. Tal vez alguien que en el pasado ha tenido experiencia en la puesta en marcha de una empresa, sea el mejor líder. O personas ajenas a la compañía que han pasado por esa experiencia o conocen de cerca el mercado. Si no las tenemos, tendremos que aumentar el tiempo de formación y eso lo hará todo más lento.

Si nuestro equipo ha pasado más tiempo preparando materiales para mostrar al consejo de administración, que hablando con clientes, desarrollando producto o buscando potenciales socios, tendremos un problema: hablar de innovación es más importante que andar el camino. Tal vez eso es lo que nos ocurre en España, donde hablamos más que hacemos, según lo que podemos ver en GII 2013.

Nada está garantizado. Por más que pongamos puntos a seguir, consejos y estudiemos las buenas prácticas de otros, el resultado puede llegar o no. Bueno, una cosa sí está garantizada: si sigues haciendo lo mismo, tu empresa languidecerá, perderá peso en su sector, se verá adelantada por la gente que sí tomó las riendas y probó cuando menos a innovar.

Estos últimos no habrán triunfado en todas las iniciativas puestas en marcha, pero el conocimiento, aprendizaje y tesón que han desplegado les hará cada vez más sólidos. Malas noticias para los que no saben hacer frente a los cambios.

Y tú, ¿hablas o innovas? 😉

“What’s the Status of Your Relationship With Innovation?” | HBR Blogs
“Five ways to innovate faster” | HBR Blogs

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