Demanda contra Google

Buscadores

Todavía estaba mi último post calentito cuando salta otra noticia relacionada con violaciones a la privacidad de los usuarios de –otra vez- Google. ¿Sabe alguien qué se han apostado Google y Facebook en esta peculiar competición sobre quién la hace más gorda?

En este caso, ha sido una usuaria la que ha demandado judicialmente en Estados Unidos a Google, acusándole de divulgar, sin conocimiento ni autorización de los usuarios afectados, información personal relacionada con las búsquedas que han llevado a cabo tales usuarios en dicho buscador. En concreto, los términos exactos de la acusación recogidos en la propia demanda son: “Google has consistently and intentionally designed its services to ensure that user search queries, which often contain highly-sensitive and personally-identifiable information (“PII”), are routinely transferred to marketers, data brokers, and sold and resold to countless other third parties”.

Tales prácticas, ahora denunciadas, han consistido –a juicio de la demandante- en una cesión de información –en muchos casos sensible– de los usuarios a los anunciantes, con el objetivo de que exploten comercialmente dicha información. No contenta con eso, acusa a la “maligna” industria del SEO de ser el principal obstáculo al desarrollo de nuevas tecnologías que permitirían proteger en mayor medida la privacidad de los visitantes de páginas Web.

De la lectura de la demanda, me surgen varias dudas que, lejos de intentar resolver en este momento (puesto que todavía queda por conocerse la respuesta de Google al respecto), trato de poner encima de la mesa.

En primer lugar, Google lleva ya cierto tiempo tratándose de posicionarse como un acérrimo defensor de la privacidad del internauta. Tras la reciente y tremenda metedura de pata en el asunto Street View, ¿qué motivos puede haber para embarcarse de nuevo en otro escándalo? Pensar que en una misma semana se puede pillar a Google con el pie cambiado dos veces seguidas es –considero- subestimar el poder de la fuerza.

Pero, en cualquier caso, se acusa a Google de vender los datos de sus usuarios a la industria de los anunciantes. Sobre este punto (y si es que Google vende algo), la pregunta que me hago es: ¿qué tipo de contraprestación ha recibido a cambio? Me explico: si sostenemos que Google está compartiendo la información personal de los usuarios de su buscador, quiero creer que lo hace a cambio de algo. Y, en este caso, ¿qué puede querer Google de los anunciantes y otros traficantes de datos?

Pues bien, respecto de este punto, creo que sería interesante conocer cuáles han sido las empresas destinatarias de dicha información a las que se han revelado dichos datos, y saber qué han hecho con ellos. Lo digo porque no me preocupa tanto que Google tenga mis datos, sino los que me preocupan son los que van a utilizarlos y cómo…

Y, hablando de esto, ¿para qué quieren esos anunciantes determinada información? “Hombre, pues para enviarte publicidad” me diréis. Eso es cierto, pero dando por hecho que no van a hacer marketing directo (y descartando también la conspiración judeo-masónica para dominar el mundo), la otra opción que queda es la segmentación por perfiles e intereses de una enorme porción de población.

Pero esta práctica, a día de hoy, no solo es posible sino que es legal, siempre y cuando –evidentemente- se cumplan determinadas condiciones. En la actualidad, Estados Unidos ha implantado un sistema de autorregulación en materia de publicidad comportamental online que funciona. Por su parte, Europa está trabajando en un sistema similar.

Como veréis, esta vez solo tengo preguntas.

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