Gobierno digital y redes sociales

Social Media

El anuncio del primer ministro David Cameron de suprimir el 75 por ciento de los portales públicos del Reino Unido ha abierto un nuevo frente de batalla en la Red. Para algunos, la medida forma parte de un proceso lógico destinado a racionalizar la presencia de las instituciones en la Web; otros, sin embargo, temen que con ella, y aprovechando la oleada de recortes en el viejo continente, comiencen a imponerse criterios exclusivamente economicistas y no sociales en el desarrollo del Gobierno y la Administración Electrónica.

Casualidad o no, este hecho coincide con la publicación en los últimos meses de distintos informes nacionales y europeos que muestran una curiosa paradoja: si bien crece espectacularmente el número de usuarios de Internet y, con él, la cantidad y calidad de los servicios públicos que las administraciones ofrecen online a sus ciudadanos, también aumenta progresivamente la desconfianza entre éstos y las primeras.

EGovernment. United Nations

El caso de España es paradigmático. En el último año, nuestro país ha escalado 30 y 66 puestos, respectivamente, en la clasificación de Naciones Unidas sobre E-government y acceso electrónico, convirtiéndose en una de las máx

imas referencias mundiales. Sin embargo, hoy apenas un 30 por ciento de sus internautas declara usar la Red para interactuar con los poderes públicos, de acuerdo con el último estudio de la Fundación Orange sobre Sociedad de la Información.

Esta “segunda brecha digital” es preocupante por sí misma, pese a la fuerte apuesta gubernamental por las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). Pero lo es aún más en combinación con los datos del barómetro de junio de 2010 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Según dicha encuesta, el actual modelo de participación y representación que encarnan Gobierno, políticos y partidos políticos constituye el séptimo mayor problema para los españoles, con un porcentaje de apoyo a esta percepción negativa cuatro veces superior al de hace sólo un año.

¿Qué está fallando entonces? ¿Qué hay más allá del front-office público capaz de ensombrecer los logros conseguidos en materia de modernización administrativa?

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) aporta una posible explicación. Lo hace en su reciente informe sobre Buena Gobernanza en las Políticas Digitales. En él revela que dos de cada 10 usuarios creen que los organismos y departamentos oficiales de nuestro país están desaprovechando los recursos tecnológicos, en especial Internet, para aumentar su transparencia.

Con ello se apunta algo más: los ciudadanos no dudan tanto de sus administraciones sino de su escasa capacidad para influir e intervenir en ellas. Ello puede traducirse, a su vez, en apatía y frustración, cuando no en rechazo.

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La OCDE, como la mayoría de los expertos implicados, hace una serie de recomendaciones al respecto. La más clara es la que invita a pasar de un enfoque público basado fundamentalmente en la tecnología y la eficiencia económica a otro centrado en el usuario y en una comunicación con éste más abierta, directa y participativa.

Redes sociales en el sector público

Los trabajos publicados sobre la cuestión en este 2010 conciden en señalar a las redes sociales como la principal oportunidad con que cuentan, hoy por hoy, administraciones y ciudadanos para establecer una relación más productiva y satisfactoria.

Así lo refleja, por ejemplo, el estudio del CIS Internet y participación política en España, donde se destaca la especial capacidad de dichas redes para generar nuevos espacios de cooperación, participación e intercambio de información en materia de Gobernanza.

Sus autores, al hablar de los intereses, de las motivaciones y de las actitudes de quienes habitualmente intervienen en ellas, recuerdan que los internautas más activos, sensibles a las informaciones gubernamentales y políticas y, a la vez, más implicados en la mejora del sistema social son, precisamente, los usuarios de blogs, foros y servicios en línea.

Se constata, de forma paralela, que las redes sociales facilitan la participación online y la hacen menos costosa a los colectivos con mayores barreras digitales. Este hecho cobra especial importancia en la relación con los gobiernos locales, como prueba la experiencia de Alemania, Canadá, Francia o, principalmente, Gran Bretaña.

En España, uno de los primeros gobiernos autonómicos en darse cuenta de esta importancia, además del País Vasco –que merecería un artículo aparte- ha sido el de Cataluña. Se trata de una de las todavía escasas administraciones regionales con presencia activa y diversa en las Redes Sociales.

Gencat. Perfil en Facebook

Gencat, operativa en plataformas como Twitter, Facebook, Linkedin, YouTube, Slideshare o Delicious, combina la información institucional con otra de tipo más conversacional y cercana. Contiene, además, espacios abiertos al debate, al estudio de sugerencias e ideas, y al intercambio de toda clase de opiniones y contenidos, desde presentaciones de gran valor pedagógico hasta materiales audiovisuales.

Una verdadera declaración de intenciones es su Guía de usos y estilo en las redes sociales, un documento publicado con carácter pionero el pasado mes de junio bajo el impulso de profesionales de la talla de Jordi Graells y dirigido a los responsables y colaboradores de la Generalitat de Catalunya.

Esta iniciativa, en todo caso, es sólo un pequeño paso en el largo camino que los gobiernos y administraciones de nuestro país –sobre todo los ayuntamientos– deben recorrer. Sólo así aprovecharán el salto tecnológico ya realizado para seguir mejorando los servicios que gestionan y recobrar la complicidad ciudadana.

Imagen principal vía Flickr de Malouette

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