Gears of War, el suspense puede con todo

Creatividad

Una avenida plagada de figuras humanas convertidas en cenizas por un holocausto nuclear y un soldado destruyendo en su huida las frágiles estatuas de quienes habitaron la ciudad. ¿Quién puede resistirse al comienzo de esta historia? Así enganchan los creadores del videojuego Gears of War 3.

En un minuto y medio, los diseñadores de Epic Games no sólo logran plantear una historia prometedora con la que captar la atención de nuestras mentes, adictas como son a la narración. Sino que, además, se sirven del fuerte impacto emocional que evocan las imágenes de Hiroshima y Nagasaki que impregnan nuestra memoria. Un tercer elemento, una canción serena (en contraste con tanto horror), bien elegida e indispensable, nos acompaña en la recepción de las emociones que las imágenes transmiten: el hastío de la lucha, la soledad y la resignación.

Es cierto que el hechizo se rompe en el momento en que aparece el primer bicho y empieza el tiroteo. Entonces ya es posible imaginar de qué se trata y perder el interés si no nos atraen los videojuegos. Pero probablemente sea demasiado tarde: el impacto de los treinta primeros segundos nos hace permanecer hasta el final y buscar bien (gracias Víctor, por la corrección) la fecha en la que saldrá la tercera entrega del videojuego: abril de 2011 según la web oficial. Casi un año antes de su salida ya hemos visto el tráiler, un plazo amplísimo de expectación.

Es un juego de tiros con un trasfondo de terror y una historia de lealtades entre seres humanos asediados por otra especie tan voraz como la nuestra. No me interesa, pero la potencia evocadora del tráiler (diseñado para la televisión o el cine), podría llevarme a probarlo algún día. El sueño del anunciante.

Mención aparte merece la perfección del diseño por ordenador, que nos indica por dónde puede ir el camino en el cine y la publicidad del futuro. Tal vez se conviertan en la norma y los spots con actores de carne y hueso sean cosa de modas retro intermitentes. De cualquier modo, el tráiler que podemos ver en el vídeo es un buen ejemplo de cómo un campo tan ajeno a la publicidad como parece ser el diseño de videojuegos nos puede recordar uno de los principios más básicos del oficio: tener una buena historia y contarla.

Vía | AdFreak

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