Históricamente sociales

Investigación


Permitidme que por ser éste mi primer post enTcBlog, y por tratarse del tema que se trata, lo enfoque desde una perspectiva un tanto personal.

Vivimos un momento de sobreinformación, hiperactividad social, proliferación de nuevas redes sociales y plataformas y en muchas ocasiones pensamos que no “nos da la vida” para gestionar todo eso. Pero ahí estamos. Nos encontramos también con un entorno que no siempre convive con nuestro mismo nivel de implicación tecnológica y social y seguro que todos nos hemos encontrado en alguna ocasión con miradas de extrañeza porque chequeamos a menudo el iPhone o hemos oído un: “¡Qué cosas tan raras haces y qué necesidad de socializar!”

Pero echemos atrás en el tiempo, sólo unos cuantos siglos, hasta el IV aC, localicemos en el mapa la figura de Aristóteles y démosle credits por una de sus frases: “El ser humano es un ser social por naturaleza”. Siempre lo hemos sido, lo que Internet ha hecho es ayudarnos a dar visibilidad a algunas prácticas y, en cierto modo, a colaborar en su popularización convirtiéndolas en tendencias y fenómenos globales, pero en la esencia, no hay nada nuevo bajo el sol.

Si hablamos de fenómenos, ¿quién no ha oído a estas alturas hablar de #planking? Y me atrevería a preguntar… ¿quién no ha hecho alguno? El origen del #planking se lo disputan Inglaterra y Australia y surgió en un entorno absolutamente offline como si de un juego se tratara.

Hoy, varios años después, y tras saltar al mundo online, hay 12.531 fotos en Instagram y 684.142 fans en la página “oficial” de Facebook, de una cosa tan simple y tonta como es tumbarse boca abajo en la ubicación más inusual, original y pública e intentando involucrar al mayor número de personas posible. Lo que comenzó siendo un juego se ha acabado convirtiendo en auténtico mainstream y es que deportistas famosos, ancianos anónimos, presentadores de televisión, bebés, adolescentes y hasta gatos, son protagonistas de fotografías en las que están tumbados entre dos sillas, sobre dispensadores de periódicos o encima de una vaca.

Tras el #planking, y es que ya sabemos que cuando las cosas llegan al online van mucho más rápidas, llegaron otros fenómenos como el #owling, hacer el búho en sitios extraños, el #cone-ing, agarrar los cucuruchos de helado por la parte del helado, no por la galleta, y la última moda, el #horsemaning, fotos en las que aparece una persona simulando estar decapitada y que tienen su origen en los años 20.

En el siglo IV nadie se extrañaba de los discursos en plazas públicas, desde 1872 existe el Speakers’ Corner en Londres, el Pin Trading es un fenómeno global en los Parques Disney y en La Latina, el sábado, fui testigo de varios #planking que no estaba haciendo yo. Y de ahí el enfoque personal del post, porque si se hace un #planking a mi alrededor, generalmente estoy implicada.

No sé si llegará el día en que tumbarse encima de bidones de cerveza, en las vías del tranvía, o en el suelo delante de la policía, como sucedió la semana pasada en los disturbios de Londres, sea visto con normalidad por todo el mundo, pero mientras tanto, seguiremos estas tendencias y les daremos cobertura porque, respondiendo a la pregunta que hizo Fernando Polo hace unas semanas, “¿por qué compartimos online?”, es fácil, porque somos humanos, somos sociales y está en nuestro ADN.


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