Error fundamental

Creatividad

La sección británica de la plataforma internacional contra el cambio climático 1010 tuvo que retirar un vídeo hace unos días en el que quienes decidían no implicarse en la campaña eran volados en pedazos al pulsar un botón. El fuerte rechazo a la campaña generado a las pocas horas de hacerse pública, incluyendo la retirada de patrocinio de empresas como Sony, forzó a la organización a retirar los spots y a disculparse.

El mensaje buscaba concienciar al público en general sobre los peligros del cambio climático para la vida en el planeta. De esta manera, comparar a quienes se niegan a poner su granito de arena para evitarlo con firmar una sentencia de muerte, parece un argumento impactante y capaz de hacer llegar el mensaje. Para lograrlo, el proyecto fue escrito por el guionista Richard Curtis (Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill, Love Actually, El diario de Bridget Jones…) y contaron con la colaboración desinteresada de la actriz Gillian Anderson y del futbolista Peter Crouch.

Pero el planteamiento, probablemente por la soberbia de quien cree saberse en posesión de una verdad absoluta (como es proponer que la vida en la Tierra está amenazada por la incredulidad individual de un escolar), adolecía de errores fundamentales de concepto. El principal: que la campaña estuviera dirigida a iniciados y a quienes estuvieran de acuerdo con el mensaje. Porque era precisamente a quienes no estuvieran implicados a quienes tenían que convencer, ya que esa es la razón para lanzar un spot. Hacer saltar por los aires al target, aunque sea simbólicamente, no es la mejor estrategia para ganarte su aprecio.

La misma idea de amenaza climática podría haber sido transmitida de otra forma (por ejemplo, haciendo aparecer un mini-sol sobre las cabezas de los indiferentes y que estos se derritieran poco a poco). Mostrar a los incrédulos siendo ejecutados por los ecologistas contraviene los principios fundamentales que sustentan nuestras sociedades. E incluso el derecho de la propia organización a emitir una opinión minoritaria.

Si a esto le añadimos que los anuncios presentan a los detractores como una minoría (lo cual es discutible) y les da un aspecto algo menos deseable (los empleados del segundo spot parecen un tanto adormecidos y menos adaptados socialmente), la campaña cobra tintes de la propaganda política más siniestra del siglo pasado.

Tres razones para generar rechazo: la campaña está diseñada para molestar a quienes busca convencer, atenta contra valores básicos de la convivencia y distorsiona la realidad de forma propagandística. Sin embargo, han logrado encarnar una vez más el viejo aserto acerca de generar cualquier tipo de ruido, ya sea bueno o malo. La campaña, lanzada para el Reino Unido, es ya viral con casi de 700.000 visionados en YouTube en lo que va de octubre. Está por ver el balance y que, no obstante, no hayan creado enemigos con ella.

Vía | Adland

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