¿Entramos en la era de los wearables para todo y todos?

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El hecho de convertirnos en cíborg no nos convierte en menos humanos, sino que nos vuelve más humanos.

No es la frase de una película de ficción ni fue tomada en uno de los multitudinarios discursos de Steve Jobs. Su autor es Neil Harbisson, considerado como el primer cyborg del mundo y quien ha logrado ser reconocido con ese estatus en su país natal, Inglaterra. Continuamos desgranando el whitepaper que publicamos en Territorio creativo a principios de año sobre #TcTrends: las tecnologías que cambiarán nuestra vida, en esta ocasión le toca el turno a los wearables.

Harbisson, nació con acromatopsia, una anomalía en la visión que solo le permite ver en blanco y negro. Mientras realizaba sus estudios en 2004, conoció a Adam Montandon, experto en tecnología digital y desde entonces empezaron a trabajar en un dispositivo que le permitiera a Niel distinguir colores por medio del sonido. A este artefacto lo denominaron Eyborg, una cámara que es capaz de leer colores y convertirlos en ondas sonoras, a través de una antena que se instala en la parte posterior del cuello de las personas por medio de un chip y se extiende hasta la frente.

¿Puede considerarse esto como el primer elemento realmente ‘wearable’ que vio el mundo? Si nos vamos a las definiciones puras, esas que dicen que los wearables son elementos portables que ayudan, mejoran o monitorizan el rendimiento físico (en algunos casos), entonces sí estaríamos hablando de que Eyborg es desde todo punto de vista un elemento wearable.

¿Wearable es igual a cyborg?

Ya comentábamos en nuestro whitepaper sobre Tendencia digitales, que la tecnología wearable ha tenido un impulso significativo en los últimos años y que la mayoría de los dispositivos creados son monitores de la salud para personas. En este sentido estaríamos hablando de ampliar el conocimiento del cuerpo humano por medio de la tecnología. Una definición muy parecida a la que tiene Harbisson: ‘alguien cuyas habilidades naturales son extendidas por máquinas’.

Parece que con el lanzamiento de Apple Watch, surgió toda una industria de los wearables que vio una oportunidad de ganar clientes por medio de aparatos que les permitían llevar una vida mejor. Según un estudio de la firma IDC, en este 2015 se venderán seis veces más dispositivos wearables de tipo smart (que llevan aplicaciones de terceros) que en 2014, hasta llegar a los 25,7 millones de unidades. Detrás de este impulso estará justamente el reloj de Apple.

Por su parte, los denominados wearables básicos (y que han dominado este segmento en el mercado en los últimos 3 años), aquellos que no incorporan desarrollos de terceros, llegarán a las 20 millones de unidades en 2015, un 30% más que el año anterior.

Infographic: The Predicted Wearables Boom Is All About The Wrist | Statista

Los dispositivos wearables que se usan en la muñeca o en el brazo seguirán siendo los que dominen esta industria ya que serán más de 80% de los dispositivos vendidos en 2015. En segundo lugar, están los dispositivos modulares, como el proyecto Ara, para ser usados en diferentes partes del cuerpo y que representarán un 5,3% del mercado en 2019.

En tercer lugar, estará la ropa inteligente que alcanzará una cuota de 4,5% en 2019, en la medida que las empresas produzcan más camisetas, zapatos, entre otras prendas conectadas.

Lo más interesante en este ‘boom’ de wearables es que dejó a los dispositivos tipo Google Glass (el gran lanzamiento de Google hace un par de años), en el último lugar de las tendencias y allí se abre una puerta para explotar mercados verticales concretos.

Wearables que no se llevan encima

¿Es el automóvil una extensión de nuestro cuerpo? Para muchos sí. Por eso en esta industria ya se habla de wearables que no propiamente están conectados con el cuerpo humano pero pareciera. Un ejemplo claro para explicar esto es el famoso sensor de fatiga de Volkswagen, una tecnología incorporada en el automóvil que usa un sensor de ángulo de giro del volante y con ello analiza la conducción y detecta comportamientos poco comunes de un usuario.

Dispositivos ‘wearables’ que no se llevan encima, como el anterior, también serán un segmento de mercado que ganen terreno en los próximos cuatro años.

Sin duda ya estamos en la mitad de la explosión tecnológica de los wearables, y así como los smartphones, su masificación será cuestión de poco tiempo. Allí es donde las marcas y los usuarios deben decidir qué es lo más apropiado para beneficiar su estado físico, ya que se estima que 71% de los consumidores de esta tecnología en el mundo estarán muy interesados en medir sus parámetros de salud a través de dispositivos portables y así prolongar hasta dos años su expectativa de vida, una idea nada alejada de lo que pensaba nuestro amigo Neil Harbisson cuando decidió recurrir a la tecnología para mejorar su calidad de vida.

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