El problema de la publicidad somos los publicitarios

12 · 02 · 2014



La publicidad está en crisis y cada vez es un hecho más difícil de esconder, ya que afecta desde al becario que trabaja gratis y hace las veces de director, hasta a los despidos colectivos en multis de los que nos enteramos cada semana por WhatsApp. Y lo que es peor, también a las colas del INEM, repletas de gente talentosa con y sin experiencia.

Ante esta realidad de siglas en puertas y presupuestos de risa, muchos de estos creativos apuestan por Latinoamérica y huyen en busca de El Dorado, pero no todos pueden tener su billete premiado en esta lotería latina, ya que hace falta suerte, recursos y ausencia de vértigo para cruzar el charco. ¿Y Londres? El inglés y las libras lo han alejado del horizonte de un creativo español.

Directores creativos con sueldos millonarios en aldeas de becarios creando campañas no potables, desaparición de España en festivales internacionales, fuga de cerebros y fusiones de fusiones son los menús del día en nuestras conversaciones con colegas.

En medio de esta crisis nos preguntamos ¿Qué fue lo que pasó? La respuesta fácil a estas pregunta es achacarlo a un problema externo: «la crisis española del 2008». Pero, amigos míos, nuestro problema no es sólo de cuentas bancarias, es de zonas de confort. Y parece increíble que el ahora tan polémico Toni Segarra lo hubiese vaticinado en los años noventa.

Después de escuchar esto no puedo estar más de acuerdo con este Segarra del pasado. Nuestra profesión ha ido perdiendo valor porque nosotros rompimos una regla de oro: dejamos de ser creativos con nosotros mismos y olvidamos conectar con la gente. Pensamos que si seguíamos aferrados a lo que funcionó, a tomar dictados del cliente y a nuestro ego seguiríamos teniendo a la gente de nuestro lado. Pero nuestro público, como dice Segarra, se aburrió. Y no lo hizo en un año: lleva años aburriéndose mientras nosotros seguimos mirándonos el ombligo.

Nuestra publicidad dejó de ser una experiencia para convertirse en un agobio. Nos conformamos con una nómina antes que con hacer historia. Y mientras todo eso ocurría, nos quedábamos sin argumentos delante de los clientes y de la gente, que desde sus casas no sólo cambió de canal, cerró maldiciendo miles de banners, ignoró cientos de anuncios a doble página y se volvió cínica y duramente crítica ante las marcas que repetían una y otra vez discursos unidireccionales completamente sordos.

Para empeorar el panorama y en medio de nuestra crisis aparecieron las divisiones entre el mundo online y offline. Como si separando a los creativos por sus ideas fuéramos a enamorar más a la gente. Tristemente, no sólo no funcionó sino que, además, la calidad creativa bajó a límites insospechados y los pegotes dieron vida al modelo de «campañas Frankenstein» que hoy nos siguen acompañando. Y todo esto porque olvidamos que una idea es como el agua, que se transforma, pero que jamás puede ser separada o controlada. Al escribir estas líneas no puedo evitar recordar a Segarra con su Be water my friend.

Y hoy, después de mucho de estos errores, seguimos aferrados a apellidos, a letras en la puerta y a leyendas de otro tiempo, mientras la gente nos sigue superando creativamente y se hace escuchar en RRSS mucho más fuerte que nuestro Paid Media. Y hasta el mismo Toni Segarra, que ha sido mi excusa para escribir esta reflexión, hoy es más recordado por su SCPF Academy de 20 mil euros que por sus enseñanzas. Esto nos demuestra que no hemos aprendido mucho de él.

Pero no todo es negro amigos, hay luz al final del túnel, yo creo que sí. Estoy convencido de que la publicidad y los creativos tenemos ahora una oportunidad para reinventarnos, para aprender de este terremoto y sobre todo para depurarnos de los lastres que nos hacen más pesados y menos ágiles en un mundo cada vez más difícil de controlar. Si la publicidad ha conseguido superar dos guerras mundiales y más de 100 años de cambios, ¿cómo no vamos a superar este bache?

Nuevamente, la hoja en blanco espera ser llenada y posiblemente tú seas el creativo que la publicidad española está esperando para liderar la nueva era.

Disclaimer: Este post también lo puedes encontrar en godsavethebrief.com.

Imagen: Hate/Love (Leo-Burnett Toronto)

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