El galletazo de la Unión Europea

Publicidad y Medios

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Esta vez, y sin que sirva de precedente, voy a escribir sobre un tema que no es Marketing de Afiliación pero que es de suma importancia para toda la industria y del que, lamentablemente, se está hablando y escribiendo muy poco.

El próximo mes de mayo (ya en 2011) la Unión Europea tiene previsto regular las cookies en internet. Enarbolando la loable bandera de la privacidad del usuario, probablemente con tan buena intención como desconocimiento profundo de la materia a regular.

Doy por hecho que todos los lectores conocen qué es una cookie y cómo funciona. Por si hay algún neófito explicaré brevemente que la cookie es un pequeño archivo con información que se deposita en los navegadores de los usuarios, normalmente con el objetivo de poder tener cierta información (anónima) para poder ser más eficiente en cuanto a la experiencia de usuario.

Las cookies me permiten entrar a mis sitios preferidos sin tener que estar metiendo mi usuario y contraseña constantemente, me permite ser impactado por la publicidad de productos y servicios que encajan con mis intereses, me permite ordenar las opciones y contenidos de una página web tal y como me gusta, y que permanezca de ese modo cada vez que la visito, entre otras muchas cosas. Y todo eso sin tener que sacrificar mi privacidad, ya que la información que estoy ofreciendo es la de un perfil anónimo.

¿Qué es lo que le preocupa entonces a la Unión Europea? Según lo que han dejado por escrito en el documento Opinion 2/2010 on online behavioural advertising, su preocupación es que los usuarios desconocen la existencia y el funcionamiento de dichas cookies, y probablemente que el uso de las mismas pueda minar los muros de la privacidad de los usuarios. Cosa que como acabamos de comentar, no es cierta. No es lo mismo identificar personalmente a una persona que identificar un perfil anónimo.

¿Qué es lo que propone? Pues no es otra cosa que el usuario tenga que aceptar el uso de cookies en cada página que visite. Una locura que asusta sólo de pensarlo, y que pone en peligro el desarrollo de internet en Europa, algo que no nos podemos permitir (y no hablamos ya de cómo quedaría Europa frente a EEUU, si la diferencia es ya grande, esto la haría ya insalvable).

Afortunadamente, la Comisaria Europea de Agencia Digital, Neeli Kroes, parece que está empezando a poner un poco de lógica al asunto, dejando ahora la puerta abierta a la autorregulación de la industria basada en un código de conducta.

Como decía al principio, cuando entro a un bar que frecuento, me gusta que reconozcan mis gustos y preferencias, y aunque el camarero no tenga ni remota idea de mi nombre, ni de mi profesión, ni de donde vivo o de si tengo hijos o no. Lo único que quiero es que sepa que cuando voy allí es para tomarme un pincho de tortilla con Coca-Cola.

Del mismo modo, cuando entro a mis páginas webs preferidas me gusta que me muestren la información que a mí me interesa y como a mí me interesa. En el fondo, como a todos, me gusta que me den un buen servicio y personalizado, conforme a mis preferencias. Y eso es totalmente compatible con mi derecho a la privacidad.

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