El concepto seguidor

Social Media

Tiene muchos nombres y se puede manifestar de muchas formas, algunas veces se le llama follower (seguidor) como en Twitter, otras veces se le denomina amigo como en Facebook, incluso lo podemos encontrar como suscriptor en Feedburner… da lo mismo, el comportamiento es muy parecido, alguien que en un momento muy concreto decide (añadir) a su funnel (embudo) de información nuestra aportación, a una red concreta, ya sea una red social, una aplicación de microbloging, o un lector de rss.

Como en toda actividad relativamente nueva, el proceso de aprendizaje del uso se está haciendo, en este caso, a marchas forzadas… Nadie nunca nos enseñó a preguntarnos: ¿Para qué agregar a alguien? ¿Cuáles son las consecuencias de ser seguidor o amigo? ¿A qué me estoy obligando? ¿Tengo tiempo para seguirlo de forma periódica? ¿Realmente me aporta información valiosa?

El comportamiento general “de esas leyes no escritas en el mundo 2.0” ha sido “tira pa’lante que luego siempre hay tiempo de quitarlo si no me interesa”. O el consabido ¿me sigues? Ok te sigo… como si nos sintiéramos obligados “moralmente a corresponder” al quien nos brindó su interés.

¿El resultado?, cantidades desorbitadas de información con una carencia de sentido y vacuidad muy alta, que solo sirven para perder contacto con un mínimo de realidad y “utilidad” en estas interacciones. Muchas veces he tenido la oportunidad de hablar con compañeros y amigos de los verdaderos problemas de saturación de información que se tienen en redes y lectores de rss; y lo que cuesta (cada día más) mantenerlas a raya.

Calidad vs Cantidad

No hay que ser muy listo para intuir con este escenario de intoxicaciones crónicas de información los usuarios aprendan a “reconocer” la importancia o el coste real del seguimiento o afiliación a un canal de información concreta y sean más selectivos en sus “aceptaciones”.

Pasaremos poco a poco en valorar la calidad sobre la cantidad y la utilidad de la información en relación con el tiempo que tenemos para consumirla, consiguiendo, en definitiva, que los usos de estas tecnologías estén más optimizadas. Reflexiones, que nos tienen que poner alerta a los que estamos en el otro lado del escenario.

A nadie se le escapa que las medidas y sus cantidades para un social media strategist son el Leitmotiv principal de su trabajo. Hoy en día un valor (aún válido para muchos) es mostrar el número de follower, amigos o suscriptores de una cuenta. Es sencillo, si tienes muchos y crece (bien) si tienes pocos o no crecen (lo estás haciendo mal).

El tamaño no importa

Pero en ese movimiento, lento pero paulatino del drenaje del barro de la superficie, mostrará la realidad de los que siempre pensamos que las cantidades absolutas en el tamaño de nuestras redes (followers, amigos o suscriptores) son datos inexactos y que por sí solos no dicen nada y carecen de un alarmante sentido de “utilidad” para las marcas que defendemos.

¿Datos? por supuesto, pero de valores mucho más complejos y cambiantes que el simple tamaño de nuestras redes, la relevancia, la influencia o la vitalidad en tus interacciones, son valores igual de necesarios que el tamaño relativo de nuestra comunidad que nos da una lectura de la verdadera atividad, uso y rendimiento de los diferentes canales que para que casos se utilicen.

Variables que nos exigen un constante reto y adaptación constante a la excelencia en las interacciones con las personas, a un constante búsqueda de mejora en la creación de contenidos útiles para las comunidades, que desde ahora y cada vez más se pensarán si “invertir” parte de su recurso más preciado (el tiempo) en lo que puedas ofrecerles.

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