Crisis, cambios, oportunidades y otras hierbas

Management

No por repetido hasta la saciedad en los diferentes medios de comunicación es menos cierto que los tiempos que corren son de una acusada sensación de inestabilidad y cambio (crisis). Parece que nos hemos acostumbrado, de un tiempo a esta parte, a vivir con la constante voz de alarma y el miedo que suscita la incertidumbre de un futuro más que incierto. Y miles de señales negativas son bombardeadas indiscriminadamente y de forma constante a la sociedad.

Pero esa jocosa noria que llaman economía siempre continua girando. Ahora estamos sumergidos en el despertar de una época que nos ha tenido durante un tiempo dulcemente dormidos, inmóviles gustosamente acurrucados al calor de una sensación de cálida seguridad que nos permitía seguir durmiendo. Y, como siempre, cuando nos despiertan es desagradable. Muy desagradables son los últimos datos de la Encuesta de la Población Activa (EPA) del primer trimestre de este 2011 que sitúa el número de parados en España en los 4.910.200 dejan la tasa de desempleo por encima del 21% de la población activa y nos dan un claro aviso de que la situación en la que estamos sumergidos no era ninguna pesadilla, sino una cruenta y cruda realidad.

Nos guste o no, las reglas del juego HAN CAMBIADO. En un abrir y cerrar de ojos, hemos despertado del dulce letargo que otorgan los ciclos de bonanza económica (qué lejos parecen ahora) donde todo estaba claro, la abundancia cubría las carencias y donde los cambios podían parecer innecesarios con el dogma grabado en sangre de ‘si algo funciona para qué cambiarlo’.

Pero si hacemos un ejercicio de retrospectiva, las crisis (los cambios) son casi siempre momentos en la Historia donde surgen muchas veces los mayores logros como especie.

Todos somos consciente de ello y muchos podríais decir que nado en agua tibia al describir una situación de la que todos somos conscientes, pero yo quiero centrarme no tanto en la situación si no en nuestra respuesta: en cómo estamos siendo capaces de analizar las necesidades actuales, y cómo estamos actuando en consecuencia. En un hábitat donde predomina la escasez de oportunidades (en nuestro caso casi una de cuatro personas no encuentra su hueco en el mundo laboral), la pregunta que solemos hacernos es: ¿cuáles son los que sobreviven? ¿Por qué? ¿Puede ser una sola persona suficiente o estamos condenados a esperar que los que mandan nos “salven”?

Es muy común escuchar a los grandes empresarios y las grandes eminencias en materias adyacentes (gestión empresarial, marketing, etc.) que no son las compañías más fuertes ni las más poderosas las que forzosamente sobreviven, sino que son las más predispuestas y preparadas al cambio, a la movilidad (otra vez crisis), las que consiguen imitando hasta a los organismos vivos más simples (mutar, evolucionar) a relación de su hábitat y los cambios que están ocurriendo en el para ser él y no otro el que resista.

Si somos capaces de saber identificar las necesidades actuales y actuamos en consecuencia para cubrirlas, seremos capaces de sobrevivir, habremos movido ficha, en una situación donde como antes he comentado solo sobreviven los más adaptados.

Pero entonces ¿qué necesita la sociedad?, ¿cuáles son ahora las reglas del juego? Dentro de la multitud de posibles respuestas me gustaría centrarme en dos de ellas. Las personas y su entorno (el hábitat) dónde les ha tocado vivir, esto es, responder a las preguntas de ¿Quiénes? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Y cuales? son los profesionales que se necesitan dentro del entorno de una sociedad actual que está viviendo uno de sus cambios sociales y de comportamiento más radicales, comparables con cambios de la magnitud de la imprenta o la máquina de vapor (ambas claves de dos grandes revoluciones en la historia de la humanidad).

En definitiva, analizar el cambio de paradigma, de reglas, de actitudes y, sobre todo, aptitudes a las que tenemos que enfrentarnos todos los días como profesionales. Siendo conscientes a su vez de que vivimos en un entorno muy distinto a cualquier otro que hubiera existido antes, la sociedad hiperconectada, la era digital, el cambio de la economía del átomo a la economía del electrón.

En los dos próximos post, detallaremos estos dos enfoques:

  • Las personas: convertirnos en un eje, en profesionales imprescindibles en agentes de cambio en el hábitat de escasez. En el próximo post, analizaremos qué tipo de profesionales y qué se demanda en los tiempos actuales. Es hora de tomar las riendas y convertirnos en agentes de cambio, en (adoptando la definición de Godin) ejes, en definitiva en personas que toman las riendas y deciden ser los protagonistas cada día, todos los días. Las líneas del terreno de juego se han borrado, y las reglas del 9 a 5 ya no sirven, somos jóvenes y estamos sobradamente preparados, pero nadie nos dijo que eso ya no basta.
  • El entorno: Internet y la web social el vehículo que nos ayudará a consolidar nuestra estrategia personal. Pocas veces en la historia de la humanidad, un entorno ha sido tan influyente como el que estamos viviendo actualmente con la incursión casi sin querer, casi sin preguntar de Internet y su evolución más notable la web social. La web social, y sobre todo las estrategias en ella, no es coto privado de grandes empresas. Todos y cada uno de nosotros deberíamos de tener una. Lo de Facebook “no es para mí”, o “Twitter es una pérdida de tiempo” o “No tengo nada que decir” son frases lapidarias que lo único que entierran es nuestra marca… ¿vas a dejar que otros la ocupen?
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