Comunicar con las tarjetas de presentación

Diseño

A pesar de que buena parte de nuestra actividad profesional diaria tiene Internet como marco natural, el contacto personal continúa siendo esencial para construir confianza en posibles socios. El reto es, ¿cómo transmitir esa imagen en el mínimo tiempo y recursos posible? La agencia Fischer Portugal lo ha conseguido para un cliente concreto.

Andrea Romani es consultor de medio ambiente. No podía ir por ahí repartiendo pedazos de árbol procesados. La solución al problema fue crear un sello de goma con el que pudiera “reciclar“? cualquier objeto imprimible y convertirlo en su tarjeta. De esto modo, su propia tarjeta es una prueba palpable de su creatividad y capacidad para reconvertir los recursos de la forma más ecológica posible.

Como promoción personal, esta tarjeta tiene varios puntos a su favor. Su originalidad facilita el recuerdo y lleva a comentarla o enseñársela a otros, facilitando su circulación. Tiene el mismo tamaño y efecto que una muestra comercial y es pura información de contacto. Si a esto le añadimos la selección directa del target, sólo le falta la difusión masiva para ser un anuncio perfecto.

En este sentido, Creative Bits muestra varios ejemplos para el momento de crear una tarjeta adecuada. Hay ejemplos desastrosos que se pasan de originalidad y no incitan a volver a mirarlos, pero creo que las más convincentes logran “vender“? al titular y sugerir su talento.

Me quedo con esta última y con la pregunta sobre si las tarjetas virtuales llegarán a ser un sustituto real. En Territorio Creativo, creo que hemos encontrado una solución interesante. Como muestra, la tarjeta de mi compañero Antonio Toca.

Vía | Frederick Samuel

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