Cómo la viralidad en Twitter cambió el mundo

Social Media

Lo hemos leído, oído y discutido mil veces: “El contenido es el rey”, pero ¿de qué vale disponer de un contenido excelente si la gente no lo ve? Si nuestro mensaje carece de difusión, no conseguiremos nuestra meta en términos de lealtad, engagement, recomendación o notoriedad. Necesitamos viralidad, pero ¿qué es exactamente la viralidad de un contenido?

La viralidad es “el anillo”, la tierra prometida, es lo que todos buscan y pocos encuentran (algunos lo encuentran sin buscarlo, fortuitamente surge y no hay quien lo pare).

La viralidad es el éxito de un contenido transformado en shares, likes, RT, visualizaciones, “Me gusta”, comentarios y menciones; la expansión rápida de una información que crece espontáneamente y de manera exponencial en un breve periodo de tiempo, llegando a alcanzar un gran volumen de usuarios a través de Internet.

Entonces, hay una premisa más que contribuye al éxito en la consecución de nuestra estrategia en Social Media; además de poner todos nuestros esfuerzos y talento en lograr un contenido de calidad encaminado a encontrar nuestro objetivo fijado (comunicativo o de ventas) y saber difundirlo en los canales correctos, con la frecuencia adecuada entre el target que nos interesa y aprovechar las ventajas del brand awareness.

La viralidad del juglar

La tecnología posibilita que la onda expansiva se propague más rápido, que el mensaje llegué antes a los medios receptores y estos, lo emitan de nuevo. Pero cuando el contenido es lo que importa nos “organizamos” para que este proceso sea espontáneo. Surge. Y cuando algo nos gusta queremos mostrarlo a los demás.

Lo hemos hecho desde siempre: la figura del juglar, desde el siglo X, aglutinaba el conocimiento y se encargaba de transmitirlo de pueblo en pueblo. El término viralidad limita su uso al terreno de Internet, pero la mecánica es la misma: la magia del reconocimiento público.

Desde los emails de chistes de Lepe, picantes o repletos de frases rimbombantes; los “power point” de gatitos y amaneceres con mensajes “profundos”; los vídeos de Youtube; las licuadoras que prometían salsa de Iphones -con su salsa, Blendtec, alcanzó los 423798 de suscriptores, tuvo 200 millones de visualizaciones y aumentó sus ventas en un 700%-. El vídeo de Stars Wars Kid en 2006 , el fenómeno Isasaweis, Susan Boyle o la campaña de Old Spice´s -“Responses”-, son otros ejemplos.

La Viralidad en Twitter tiene forma de dos “T”

Por su carácter genuino, por su capacidad de generar empatía social y su factor movilizador, la viralidad de Twitter puede transformar las posibilidades comunicativas de la red, hasta otorgarle el grado de “herramienta para cambiar el mundo”.

Los Trending Topics (TT) son la máxima expresión que puede alcanzar un contenido compartido dentro de la red. Son la materialización del éxito de una tendencia social. Momentáneo (a veces tan sólo dura unos minutos, otras veces, puede durar varios días y cambiar el rumbo de las cosas ). Es precisamente ahí donde radica su poder, en la capacidad de influir en los acontecimientos.

Hashtags llenos de humor -característica inherente a la propia concepción de esta red- como #turismobisbal, #mequemariapordentro, #cupulasinexistentes o causas capaces de crear empatía social a través de la utilización de Twitter como herramienta humanitaria. A raíz del hashtag #TerremotoJapón, Google creó el “Buscador de personas” para ayudar a la causa. #SomosHaiti, #15M, #PlazaTahrir, el tuit que salvó una vida, o el caso Troy Davis -que logró 7.671 tweets por segundo- son otros casos de “solidaridad social”.

¿Recordáis el caso #Kony? Su herramienta de promoción se convirtió en el vídeo más viral de la historia con 100 millones de visualizaciones en 6 días. Su ambicioso propósito: cambiar el mundo.

¿Qué cables se juntan en nuestro cerebro para considerar que a alguien más le puede resultar interesante lo que a nosotros nos resulta llamativo? ¿Qué ingredientes secretos contiene la fórmula de la recomendación social? Podríamos decir que la ecuación del éxito contiene algunos elementos casi imprescindibles para que el contenido triunfe, y que su combinación y dosis pueden variar, pero deben estar presentes de una manera u otra: humor, creatividad, afinidades colectivas, originalidad, homebrew, duda, emoción mainstream, y compromiso social.

La sensación de ser testigos de algo importante, algo que otros pueden no haber visto nos domina y esa es la chispa que enciende el motor de los impulsos, lejos de lo que ocurría en la publicidad tradicional donde la fórmula siempre incorporaba la aparición de algún famoso y grandes inversiones que aseguraran un producto ostentoso, llamativo por su forma -más que por su mensaje- y distribuido por los canales que marcaban las directrices del marketing de ese momento.

Una vez más, la ciencia exacta en esto no existe, por eso sabe tan bien lograrlo 😉

 

Foto: Rosaura Ochoa

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