Colombia, el realismo mágico

Good Rebels

Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

Cuesta ubicar en Colombia Macondo, el lugar donde Melquiades el gitano corpulento de barba montaraz y manos de gorrión, mostraba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Sin embargo, Gabriel García Marquez siempre reflejó la vida colombiana dentro de sus obras envuelto en el manto del realismo mágico. Es difícil no enamorarse de un país así, cuando uno ha leído y releído las aventuras del Coronel Aureliano Buendía. Soñando con que llegaría el momento para comprobar cuánto hay de realismo y cuánto de mágico, mientras el día a día transcurría y dejaba poco espacio para nada que no fuese trabajar duro en España.

Hasta ahora.

Cuando nuestro socio Salvador Suárez volvió de su viaje a Colombia el año pasado, traía una sorpresa bajo el brazo: se había reunido con Manuel Márquez, español residente en ese país y conocido suyo al que el proyecto de Territorio creativo le había cautivado. Del encanto inicial, pasamos con relativa velocidad a una propuesta de colaboración en septiembre del año pasado, convirtiéndose Manuel en el Director General de #TcColombia. Y de ahí a comenzar a escribir la sexta era de Territorio creativo con las ganas e ilusión que nos caracterizan, aspirando a ser una empresa multicultural y multinacional. Y de paso este servidor teniendo la oportunidad de contrastar el realismo y la magia del país reflejado por Gabo.

¿Con qué paso avanza Colombia?

47 millones de habitantes, la cuarta economía latinoamericana, el cuarto productor de petróleo de Latam y el segundo exportador del mundo de café entre otras actividades. Unas cifras que hablan a las claras de cuáles son los mimbres que permiten tejer su posición a la democracia más antigua de Sudamérica y una de las más estables. No en vano, más de 700 empresas multinacionales han puesto programas de inversión en marcha en ese país.

La alta alfabetización, el nivel cultural y de preparación de los colombianos son otro de los aspectos que muy pronto descubres en esa sociedad. Tuve la oportunidad de impartir una conferencia en la universidad Santiago de Cali a alumnos de Comunicación y Marketing y cuando terminé, no daba crédito a lo que ocurría. Varios de ellos se aproximaron a mí para preguntarme cómo mejorar determinados aspectos de sus empresas… ¿empresas? ¿con vuestra edad? El profesor que me acompañaba me confirmó que era uno de los facilitadores para alcanzar el grado, haber puesto en marcha un proyecto empresarial.

¿Y el lado oscuro? Qué duda cabe que la sociedad colombiana ha hecho un gran esfuerzo para superar años muy duros, donde el narcotráfico y la guerrilla ha configurado la cara más mediática del país, haciendo que la confianza del resto del mundo en ellos brillase por su ausencia. Y la desconfianza entre los propios nacionales ha sido habitual, al punto que en Colombia haces negocios si confían en ti. Lo cual es la piedra de toque para la mayor parte de buscadores de oportunidades, entre los que nos encontramos. Puedes ser la empresa más “cool” en tu país que recién aterrizado en Colombia no eres nadie. Un magnífico baño de realidad, punto de partida para construir la presencia con las cantidades necesarias de esfuerzo y sentido común.

La confianza es básicamente una tarea para las dos partes, la que necesita ser creída y la que quiere creer. Sabíamos por experiencia que ganar credibilidad es un largo camino no exento de altibajos, pero que estamos dispuestos a recorrer. Para ello, hemos tenido que tomar decisiones “operativas” como que sea siempre la misma persona la que durante un tiempo esté viajando a Colombia para acompañar en los primeros compases la puesta en marcha. De esa manera, demostramos claramente que nos esforzamos por formar parte del entramado empresarial colombiano, siendo una y otra vez la misma persona la que aprende en las sucesivas reuniones con los aspirantes a clientes. Y lo agradecen.

¿Más magia o más realismo?

6 meses después de empezar las operaciones, la magia es parte de la realidad que estamos viviendo. Conseguir el primer cliente en tan corto espacio de tiempo, teniendo en cuenta que Territorio creativo es una pyme construida sobre una base familiar por definición ligada a escasez de recursos, no deja de ser mágico al menos para nosotros. Pero la realidad está bien presente en la ecuación, exgiéndonos un alto baremo de esfuerzo que impide que nos emborrachamos de expectativas por venir. Los pasos que ya están puestos en marcha son la constitución de la sociedad mercantil que tendrá CIF colombiano, la construcción de un equipo de tecerianos sólido y alimentar sin desmayo la imprescindible credibilidad para ser tenidos en cuenta por más compañías.

La magia en realidad viene porque tan sólo hace 6 meses vivíamos desde la barrera las historias de empresas que habían dado el paso para convertirse en internacionales. Hoy somos nosotros los que ya formamos parte de la historia de Colombia.

La magia que Gabo narraba, existe en Colombia.

Fotografía ©JuanLuisPolo

Menú