Cariño, nos han hackeado la casa

Tecnología

Estar volviendo a casa después de un día veraniego de trabajo, y recibir el siguiente mensaje: “Leche x6 uds”. Recordar entonces que, efectivamente, has gastado el último brick en el café del desayuno esta misma mañana, y pasar, de camino, por el supermercado. Entrar en casa y recibir otro mensaje: “Ajustando sistema de acondicionamiento. 3. 2. 1.”. Respirar profundamente. El aire tiene el nivel de humedad perfecto. La temperatura es similar a la de la calle, pero comienza a refrescar paulatinamente, procurando un ambiente confortable sin cambios bruscos de temperatura, en el que la polución de la ciudad no tiene lugar. Hacer un par de tareas domésticas y, por fin, tumbarte en el sofá a ver ese programa de televisión que te encanta. Mirar el móvil. “Centrifugado. Quedan: 10 minutos.” Mirar atentamente la televisión durante 11 minutos más, antes de levantarte a tender la lavadora, que acaba de terminar.

¿Habéis vivido alguna vez una de estas situaciones? Probablemente no. Yo tampoco. Sin embargo, no parecen tan irreales, ¿verdad? Si nuestro teléfono es inteligente, ¿por qué no va a serlo también nuestra casa?

La domótica del hogar es capaz de crear ya pequeñas redes que conectan nuestros electrodomésticos con nuestros dispositivos móviles a través de sencillas apps desde las que podemos hacer cosas tan cotidianas como poner a funcionar la lavadora desde cualquier punto del globo, activar el sistema de acondicionamiento del aire o recibir notificaciones de la nevera cuando se acaba algún alimento.

No estamos hablando de un posible futuro lejano ni de la imaginación de algún genio de ideas innovadoras. Este tipo de tecnologías son ya una realidad, y las situaciones del principio son sólo un ejemplo de los cambios más sencillos de la repercusión que el Internet of things puede tener en nuestras vidas. No se trata de llenar nuestra casa de mil cachivaches, sino de optimizar todos los que ya utilizamos para que sean más útiles y prácticos. Tenemos la oportunidad de aprovechar internet y la tecnología para hacernos las tareas diarias más fáciles y adaptadas a nuestras necesidades. Las claves de la domótica son, ahora mismo, su usabilidad, su utilidad y su sencillez.

Hablando de casas inteligentes, es imposible no hablar de la mansión de Bill Gates, que incorpora un ordenador central que controla toda la casa. Con un sistema de pin electrónico que se adhiere a la ropa y está conectado por internet con todos los dispositivos del hogar. Entre otras cosas, sirve para abrir la puerta sin necesidad de llave, encender y apagar la luz sin pulsar el interruptor, y atemperar las estancias al gusto. Todos los huéspedes reciben un pin al llegar a la mansión, y éste recoge todos los movimientos del invitado por la casa y le da la posibilidad de hacer uso de todas las utilidades de la casa inteligente.

Las grandes empresas tecnológicas ya están invirtiendo en lo que saben que es el paso natural tras los impresionantes avances en la tecnología de los smartphones. Apple presentó el pasado junio la app que ha nombrado HomeKit, La idea tras HomeKit es unificar todas las soluciones domóticas que existen en la actualidad en iOS en una misma app, y vendrá de serie en iOS 8 para iPhone, aunque el compañero ideal es iWatch, presentado hace sólo dos días, un reloj de pulsera inteligente pensado para, entre otras cosas, llevar el control de nuestro hogar cómodamente en la muñeca.

Google, por su parte, está dando importantes pasos en esta dirección. A principios de año compró Nest, una compañía dedicada a la comercialización de sistemas de alarma de incendio y termostato conectados a una app disponible para smartphones que permite regularlos de forma moderna, cómoda y sencilla. Unos meses después se hizo con Dropcam, una empresa de seguridad con cámaras que emiten a nuestro smartphone y cuyo sistema Nest ya ha incorporado en su ecosistema. Esta misma mañana, Google ha anunciado la compra de Lift Labs, la compañía que creó la cuchara inteligente, que incorpora un sistema de estabilidad ideado para pacientes con Parkinson.

A su vez, Samsung también está encaminando su estrategia hacia la domótica, comprando el mes pasado SmartThings, una compañía que tiene productos y aplicaciones bastante sólidos como conectores, sensores, luces y otros para controlar y monitorear tu hogar, que a partir de ahora funcionarán con dispositivos Samsung. Galaxy Gear, el dispositivo de muñeca de Samsung que fue presentado el año pasado, será el aliado perfecto de SmartThings.

A nivel europeo, Telefónica llegó el lunes a un acuerdo con la plataforma estadounidense AT&T para ofrecer servicios de domótica, siendo la primera compañía en Europa que hará pruebas con la automatización el hogar mediante videocámara, cierres automáticos de puertas, alarmas, sensores y controles de energía.

La siguiente pregunta lógica es: estando conectados por internet, ¿se puede hackear una casa inteligente? La respuesta es sí. El pasado año, Las Vegas vivió cómo los ponentes de las conferencias de seguridad para ordenadores Black Hat y Def Con hackearon en vivo varias casas inteligentes. Abrieron cerraduras, secuestraron tomacorrientes, se apoderaron de los centros de control desde donde se coordinan todos los dispositivos de automatización doméstica e incluso convirtieron un conejo de juguete inteligente en una cámara de espionaje.

Aunque no almacenemos nuestros datos bancarios en nuestra nevera inteligente, si alguien accede a ellas podrá saber, entre otras cosas, cuándo estamos en casa y cuándo no. Muchos fabricantes están trabajando ya para reparar este tipo de fallos en la seguridad, pero, mientras sigan estando conectados a internet, la realidad es que seguirá habiendo posibilidades de que hackeen nuestro hogar.

Yendo un poco más allá, lo que se plantean algunos autores como Evgeny Morozov es dónde queda nuestra humanidad, nuestra capacidad de improvisación. Este profesor de la Universidad de Stanford critica duramente el afán actual por la eficiencia, una de cuyas expresiones la encontramos en la domótica, precisamente.

Cabe preguntarse, por otro lado, si está la sociedad preparada para implantar la domótica en la vida cotidiana. Teniendo en cuenta que prácticamente todos tenemos en nuestra mano todo el día un dispositivo capaz de realizar tantas o más funciones que un ordenador, no parece tan increíble pensar que, efectivamente, pronto recibiremos mensajes de nuestra nevera alertándonos de que la leche se ha acabado, el GPS nos mostrará la plaza de aparcamiento más cercana, nuestra casa nos recibirá a la temperatura óptima y nuestra lavadora nos avisará de que ya podemos tender la ropa.

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