Britney Spears ya tiene su cuenta de Spotify

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Quien lee este blog con asiduidad sabe que me gusta escribir sobre Spotify habitualmente. Lo cierto es que este ya es mi tercer post sobre esta plataforma. ¡Ya hace tres meses que no escribía de Spotify! Tocaba algo de update, ¿no? ¿Y por qué tanta fijación con Spotify? No escribo porque quiera hacer publicidad de la plataforma: ya es suficientemente conocida de por sí. Tampoco estoy patrocinada por Spotify (creo que ya lo he dicho en algún otro post, para despejar dudas y sospechas).

Si escribo de Spotify en TcBlog es, ni más ni menos, porque personalmente percibo en él un modelo paradigmático que ofrece un nuevo esquema de organización a las Industrias Culturales en el que todos nos podemos entender: creadores, consumidores, productores… (y aún está por pulir). Y es dentro de este enfoque que escribo mis artículos sobre Spotify.

Hoy vengo con novedades de las que probablemente hayáis oído hablar, o tuitear. Son dos, y las dos muy interesantes. Empiezo por la más antigua en el tiempo:

  • Spotify se integrará con Facebook. No va a ser una unión exclusiva, ya que como decían en Alt1040, en Facebook preparan más bien una orgía musical con el nacimiento de Facebook Music (que integrará también iTunes, Pandora, etc.), y que se situará -al parecer- en un tablón de música (Music Dashboard), debajo de la columna de amigos, lugares, muro, etc.

La otra noticia es más reciente:

  • No hace ni tres días que ha saltado la noticia: Spotify ha desembarcado en Estados Unidos. Por fin. Tres años después que en Europa (cuántos treses me están saliendo, ¿no?). “¡Han llegaaadooooo!” -Estarán pensando en iTunes (siempre me gusta decir esta frase). Y parece que se van a agarrar con uñas y dientes: celebrities como Britney Spears ya se han abierto una cuenta, y dijeron estar ilusionados haciéndose ya sus playlists. Los celeb-early adopters como son Demi Moore o Ashton Kutcher se mostraban encantados, “y que podían salir del armario de su adicción a Spotify”. No sé qué significa exactamente eso, pero si ellos lo dicen… Hasta Marck Zuckerberg puso un update en su status de Facebook: “Spotify is so good“.Lo cierto es que ha llegado a Estados Unidos con las mismas características que los europeos lo conocimos hace tres años: tiempo ilimitado de escucha, publicidad entre medias, e invitación para entrar. Así no es de extrañar que haya opiniones como las que los españoles (antes de que cerrara un poco el grifo) teníamos hace dos años, de Spotify como la panacea:


Spotify is like Grooveshark and iTunes on steroids. Wicked awesome. Check it out.
(Spotify es como Grooveshark y iTunes en esteroides. Genial. Echadle un ojo).

O en tonos más poéticos:

Whoa! Spotify is magical! A hybrid unicorn centaur-lady just open mouth kissed me. (¡Uau! ¡Spotify es mágico! Un híbrido de unicornio y mujer centauro me ha besado con lengua).

¡Este último comentario me recuerda tanto a cuando Spotify eclosionó en nuestro país! Todo el mundo quería invitaciones, a casi todos encantaba. Luego hicieron la variación a Spotify en abierto sin invitación, limitando escucha a los “New School” y manteniendo las ventajas a los “Old School”; y después llegaron las escuchas limitadas en cantidad y en tiempo, más restrictivas para los de una antigüedad superior a los 6 meses. Ya hemos hablado de ello con anterioridad: la gente se quejaba de lo “sucio” de la envolvente: enganchar primero para pegar el mazazo después.

Bien, cada cual tendrá su opinión formada con respecto al tema. Otros han buscado alternativas. En cualquier caso, si se sigue hablando de Spotify, es por lo interesante de su marcha. Guste más o menos, es un modelo válido que concilia, como diría Alex de la Iglesia, a ambas partes. Y ha inspirado a otras plataformas que funcionan de manera similar, con libros, como 24Symbols. Spotify ofrece un modelo de gestión en las Industrias Culturales que puede encajar con este principio del siglo XXI.

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