Vinculando a las ciudades, a las personas y sus datos: generar valor con Big Data

17 · 07 · 2013



Todos hemos imaginado cómo pueden ser las ciudades del futuro. Enormes urbes con tecnología muy sofisticada que nos haría la vida más fácil, llevando la habitabilidad a niveles nunca vistos.

Esta imagen de ciudad futurista tiene un cierto componente cinematográfico inherente, dada la tendencia de los cineastas a predecir un mundo en el que el ciudadano será poco más que un mero ente alienado. Por suerte hay muchos diseñadores, arquitectos, ingenieros, urbanistas y ciudadanos que no quieren que la ciudad sea una prisión que encierre y someta a los ciudadanos a intereses meramente comerciales. Esta película sólo acaba de empezar.

Ciudadanos inteligentes y conectados

Las ciudades inteligentes lo son desde el momento en que las habitan ciudadanos inteligentes y sociales. Las personas y sus dispositivos inteligentes, por supuesto. En este contexto combinado de personas y tecnología, es más fácil imaginarse cómo podría ser una ciudad en la que ciudadanos conectados y formados puedan alimentarla de valiosos datos, interpretar los que la ciudad les ofrece y ser proactivos en cuanto al diseño de nuevos servicios. El ciudadano inteligente es una evolución del mero usuario de una ciudad: de personas «administradas» o «residentes», a personas participativas que resuelven problemas.

El problema es que, a día de hoy, como ciudadanos no vemos un retorno o un beneficio del uso de datos para el bien común. Para que esto suceda es vital integrar y fomentar el intercambio de datos entre los ciudadanos, empresas y las administraciones públicas (principalmente las entidades locales), de forma que consigamos hacer de las ciudades espacios más eficientes e interactivos. Y desarrollar su potencial económico en sectores como, por ejemplo el turismo.

Barra libre de datos

Lamentablemente, la apertura de datos por parte de las administraciones públicas es una asignatura pendiente en la mayor parte de España. En cualquier definición de “open data” encontramos conceptos precisos de lo que implica: liberación, explotación y acceso a los datos. Casi nada.

En la actualidad, los proyectos big data y open data se están centrando principalmente en tres ámbitos:

  • Crear nuevas interfaces de tratamiento y presentación de datos
  • Conseguir la visualización de grandes cantidades de información
  • Combinar los datos para resolver problemas u ofrecer alternativas a las soluciones existentes

Las posibilidades son infinitas. Tenemos ejemplos y una gran diversidad de iniciativas originales, que en muchos casos, son de gran utilidad:

  • El mapa del ecosistema de empresas digitales en Manhattan
  • El vínculo entre la concentración en las ciudades y la forma en que los estudiantes van al colegio
  • El nuevo periodismo interactivo
  • La distribución de los habitantes en el mundo por longitud y latitud
  • ¿Te gustaría saber como es el mapa de la ciudad si analizas los medios sociales? o ¿cómo es tu ciudad por la noche?

¿Cuáles serán los retos?

Una ciudad será más inteligente cuantos más nodos de captura y medición de datos seamos capaces de conectar.

Nuestro smartphone, nuestra ropa, nuestro calzado, etc. podrán incorporar información a la red, convirtiéndonos efectivamente, en sensores en constante movimiento. En el futuro, las máquinas conectadas a internet en tiempo real, provocarán un flujo de datos nunca visto en la historia de la humanidad. Vamos a modelizar el mundo real hasta un nivel de detalle jamás conocido.

Parece, por lo tanto, que el principal reto consistirá en transformar los datos en productos y servicios que produzcan beneficios tangibles en nuestra calidad de vida. Y esto parece ser un buen objetivo para muchos emprendedores.

Por suerte, en España ya tenemos buenos ejemplos como el de Vizzuality, una empresa que está desarrollando herramientas y proyectos de visualización y análisis de datos en ámbitos muy diversos como ciencia, medioambiente o comportamiento social.

¡Pero cuidado! Con pocos datos o de escasa relevancia no seremos capaces de extraer conclusiones determinantes. Big Data no tiene que ver sólo con los datos, sino también con el talento de las personas que los visualizan, transforman e interpretan para convertirlos en conocimiento de valor.

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