Big Data como pieza clave en el proceso de Transformación Digital

11 · 04 · 2016



La transformación digital es un reto obligatorio para las empresas que quieren ser competitivas en el entorno actual globalizado, donde para mantenerse atractivas de cara a sus clientes requiere anticiparse a sus necesidades, reinventarse, idear nuevas formas de hacer las cosas y no ir a remolque de las tendencias que otras compañías marcan.

Son varios los elementos que actúan como ejes de transformación: las personas, la tecnología, la capacidad de adaptación y respuesta, la innovación, la creatividad, la cultura empresarial y, especialmente, los datos. La información y conocimiento extraídos a partir de los datos constituyen un factor clave de éxito y la materia prima fundamental para:

  • La búsqueda de nuevas fuentes de ingresos
  • El desarrollo de nuevos productos y servicios
  • La optimización de procesos
  • La reducción de costes
  • La mejora del flujo de trabajo de los empleados y el incremento de la productividad
  • El conocimiento de los clientes y la mejora de su experiencia
  • La adquisición, retención y fidelización de los clientes
  • La detección de tendencias de consumo y nuevos patrones de comportamiento

Las capacidades analíticas, el Business Intelligence o el Big Data ya no son opcionales, su valor a día de hoy es ampliamente reconocido y deben formar parte del día a día de la empresa. Permiten dar sentido a los datos propios del negocio (canales en los que se opera, ventas, interacciones con los clientes, puntos de contacto, campañas de marketing, …), en conjunción con fuentes de datos externas (redes sociales, competencia, open data, …) y extraer de forma efectiva conocimiento de valor para la toma de decisiones.

Según el I Estudio de Transformación Digital de la Empresa Española elaborado por Territorio creativo, es unánime el impacto de las tecnologías Big Data y el Business Analytics en el negocio.

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 ¿Cuál crees que será el grado de impacto en tu negocio de las siguientes tecnologías?

Sin embargo, solo el 34% de los más de 900 encuestados considera que su empresa está gestionando sus datos adecuadamente para encarar con éxito la transformación digital. El 66% restante, reconoce que tiene dificultades para su aprovechamiento bien por residir la información en silos (33%), bien por no disponer de información completa o presentar inconsistencias y duplicados que plantean dudas sobre la aplicabilidad de los resultados.

Esta problemática está presente en empresas de todos los tamaños y sectores:

  • En el análisis por facturación, se observa que a mayor volumen de facturación de las empresa (más de 50 millones de euros al año) aumenta la dificultad del aprovechamiento del dato, hasta un 41% de los casos. Son las startups y las pequeñas empresas las que muestran una mayor apuesta por la digitalización y orientación al dato.
  • Atendiendo al número de empleados, las empresas con más de 1.000 empleados, en un 41% de los casos afirma que los datos permanecen en silos, dentro de cada área de negocio, dificultando su acceso e integración con otras fuentes.
  • En el análisis sectorial es donde más diferencias se constatan. Sectores como salud, automoción, moda y belleza y energía y utilities reconocen una buena gestión de los datos entre un 12% y un 17% de los casos, lo que requiere amplios recorridos de mejora. A la cabeza se sitúan Telecomunicaciones e Internet, con un 52%, Servicios , con un 45%, Consultoría y Servicios Profesionales, y Banca, Finanzas y Seguros, con un 41%.

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¿Crees que tu empresa gestiona sus datos adecuadamente para encarar con éxito la transformación digital?

En un escenario en el que el progreso de la tecnología para la gestión de la información, como el Big Data, ha experimentado grandes avances y abre nuevas perspectivas, sorprende que muchas empresas no estén exprimiendo el valor a un activo clave como son sus datos. Las principales barreras consisten en las limitaciones presupuestarias, la falta de expertos, la cultura organizativa y la integración con los sistemas existentes.

Aunque la compañía no tenga claro si está en disposición de poder abordar una estrategia Big Data, como mínimo, debe estar al tanto de cuáles son las tendencias actuales del mercado y las aplicaciones que se están dando. De este modo, en el momento en el que se detecte una oportunidad, podrá de una forma ágil incluir en los procesos estratégicos de negocio planes de acción que contemplen la adopción de soluciones Big Data.

En diversos documentos y estudios como el de Big Data: retos y oportunidades elaborado por Invat.tur y Territorio creativo, se recogen las recomendaciones y criterios fundamentales que se deben tener en cuenta al dar los primeros pasos, con una tecnología que supone un importante cambio:

  • Abordar un proyecto piloto o prueba de concepto (PoC) con el que sea posible valorar los resultados a corto plazo y de forma cuantificable de un objetivo de negocio concreto, a ser posible centrado en el análisis de la información de cliente y haciendo uso de datos existentes. Delimitar los requerimientos de datos, tecnológicos y humanos, los costes asociados y los resultados esperados y la forma de cuantificarlos.
  • Designar un patrocinador que lidere las iniciativas. En el momento en el que los datos se convierten en un activo primordial de la compañía, la incorporación de un Chief Data Officer (CDO) cobra especial relevancia. Entre sus responsabilidades se encuentran las de definir, desarrollar e implementar las estrategias, métodos y tecnologías que la organización requiere para adquirir, gestionar, analizar y gobernar los datos.
  • Invertir en talento y desarrollo de capacidades. La falta de profesionales con experiencia es uno de los mayores obstáculos para la adopción de capacidades analíticas y Big Data. Por lo que independientemente de recurrir a la contratación de profesionales y servicios externos, se debe trabajar en desarrollar programas de formación para que empleados familiarizados con los retos y procesos de negocio de la empresa, adquieran habilidades de analítica, gestión de datos, estadística, matemáticas, visualización o minería de datos.
  • Big Data no es sólo tecnología. Es indiscutible que para hacer un uso efectivo del Big Data es fundamental disponer de una infraestructura de almacenamiento escalable, con capacidad de procesamiento paralelo, que gestione datos en memoria, con herramientas de tiempo real para poder responder en tiempo real, etc. Pero no hay que perder de vista que también requiere adaptar procesos de negocio y operativos, tomar decisiones, adecuar los conocimientos de los empleados o disponer de gente cualificada para adoptar la tecnología e incluso, cambiar la cultura organizativa. Todos ellos aspectos que exceden las competencias tecnológicas.
  • Generar confianza. En muchas ocasiones no es fácil creer y confiar en lo que se puede hacer con los datos: la experiencia no lo avala o la intuición no lo percibe a pesar de que las correlaciones de datos lo demuestren. Generar la confianza necesaria puede ser un proceso lento por lo que es imprescindible que los equipos que lideren las iniciativas conozcan el negocio y tengan la capacidad de interactuar con las personas clave para entender los desafíos a los que se enfrentan, los datos disponibles y qué otros datos podrían ser de utilidad. De igual modo, deben tener la destreza para argumentar los resultados obtenidos y la capacidad para ser flexibles y modificar sus planteamientos cuando no se producen los resultados esperados.
  • Limitar los datos necesarios. Al inicio de algunos proyectos, cuando no están muy definidas las necesidades, existe una tendencia a recopilar datos por si pudieran ser de utilidad en el futuro. Las estrategias de adquisición de datos deben establecerse para aquellos que realmente tengan un valor intrínseco para el negocio. Los costes de almacenamiento no son caros pero recabar datos, filtrarlos, analizarlos y conservarlos requieren recursos, dinero y tiempo.
  • Establecer políticas de seguridad. La seguridad de los datos, y especialmente la privacidad de los mismos, constituyen aspectos primordiales en la gestión de la información. Desde el inicio se debe contar con políticas que impulsen la detección de fraudes, limiten las fugas de información, alerten ante incidencias y controlen el uso de los datos en base a la clasificación y valor de los mismos. Asimismo, hay que tener en cuenta las limitaciones impuestas por la legislación en la recogida y tratamiento de datos de carácter personal, aspecto que se puede volver especialmente complejo cuando se opera en diferentes países con legislaciones distintas.

En definitiva, es imprescindible apostar por una estrategia en la que prime la recolección y el análisis de la información para aprovechar la información con el objetivo de conocer mejor a los clientes, desarrollar nuevos productos y servicios o maximizar la eficiencia y la productividad interna.

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Mar Castaño

   

Soy Licenciada en Informática por la UPM, con una trayectoria profesional de más de 20 años en el ámbito de la consultoría en proyectos Business Intelligence y analítica avanzada. En Good Rebels coordino el área de Datos como base para la definición e implantación de estrategias de negocio: integración, análisis y explotación de los datos;…

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