¿Beneficios o planeta? Así responden las grandes empresas

Branding, Estrategia, Tendencias

Vivimos en tiempos de de marcas activistas como Patagonia y Lush, una era de transparencia corporativa en la que las cadenas de suministro de las empresas tienen conciencia ecológica. Como consumidores, hacemos todo lo posible por vivir de forma sostenible y consciente. Los más decididos incluso han adoptado un estilo de vida “zero-waste” (sin residuos). Somos más conscientes que nunca de cómo nuestras decisiones de compra afectan al medio ambiente. 

Y los datos lo demuestran. Según una reciente encuesta de Kantar, el 36% de los consumidores de Reino Unido estarían dispuestos a pagar un precio más alto a distribuidores minoristas por productos que consideren éticos. Además, el año pasado casi la mitad de los consumidores menores de 24 años admitieron haber evitado un producto o servicio debido a su impacto ambiental negativo.  

Como resultado de la creciente presión de consumidores y reguladores y el atractivo que presenta una posible reducción de costes a largo plazo, las empresas empiezan a adoptar prácticas comerciales sostenibles y ecológicas. En los últimos cinco años el número de empresas que han establecido objetivos de reducción de las emisiones de carbono y de ahorro de agua ha aumentado en un 10%. Por otro lado más de diez bolsas de valores en diferentes países han introducido un requisito de cotización medioambiental, y estas solo son algunas de las muchas medidas que tanto empresas como reguladores comienzan a adoptar. 

La obsesión del consumidor con tendencias ecológicas, como la eliminación de la moda rápida y la locura por la cosmética natural, han hecho que muchos usuarios a recurran a aplicaciones como Good on You, Think Dirty y CodeCheck para que les ayuden a tomar decisiones más verdes. CodeCheck permite escanear los códigos de barras de los productos para saber si son veganos, vegetarianos, sin gluten, sin lactosa, sin microesferas, etc. Existen incluso aplicaciones como Shorebox y Unwrpd que entregan a domicilio alternativas libres de plástico a los productos más contaminantes del día a día. 

Pero la gran pregunta es, ¿cómo se enfrentan las grandes compañías al dilema de beneficios VS planeta?

Querer es poder

Aunque la mayoría de las grandes empresas no están haciendo lo suficiente para combatir el cambio climático, compañías como Nike continúan con su compromiso con la sostenibilidad holística a través de iniciativas como Nike Grind, las instalaciones de Nike Air Manufacturing Innovation (que evitan que más del 95% de los residuos de sus fábricas llegue a los vertederos), y a través de su asociación con el Climate Impact Lab. Juntos desarrollaron el proyecto Breaking2 en el que Nike llevó a cabo una investigación sobre la relación entre el aumento de las temperaturas y el rendimiento de los atletas. Las conclusiones dejaron claro que abordar el cambio climático hoy significa un futuro mejor para los atletas de élite del mañana. Como afirmaba Odell Beckham Jr (jugador de la NFL) en este contexto:  

Lo damos todo para formar parte de este deporte. Tenemos que adaptarnos y cambiar nuestro enfoque sobre cómo lo practicamos si el cambio climático continúa por este camino. Debemos valorar el medio ambiente y no darlo por hecho.

IKEA es otro ejemplo de una compañía climáticamente consciente que está transformando totalmente su forma de trabajar. Han hecho que toda su gama de iluminación a LED sea de bajo consumo, están en proceso de eliminar progresivamente todos los plásticos de un solo uso y para 2030 se han comprometido a utilizar únicamente materiales renovables y reciclados y a reducir su huella de carbono en una media del 70% por producto. 

También venden una gama de productos destinados a ayudar al consumidor a reducir su huella de carbono en su vida diaria. Por ejemplo, la boquilla de agua MISTELN -desarrollada en colaboración con Altered- ayuda a los propietarios a reducir el flujo de su grifo y a disminuir el uso de agua en su hogar hasta en un 90%. 

Otro ejemplo de que IKEA es una de esas marcas concienciadas, es que… 

Por supuesto, no todas las grandes marcas se mueven en la dirección correcta. A principios de este año, el gigante de los altavoces inteligentes Sonos indignó a sus clientes cuando les animó a desactivar de forma permanente los altavoces que ya poseían, a cambio de un descuento del 30% en un dispositivo más reciente. De esta manera los antiguos Sonos se convertían en inútiles y difíciles de reciclar de forma eficaz. 

Pero esto no es todo, algunas empresas se están beneficiando de la comunicación de hitos medioambientales sin llevar a cabo ninguna acción real para tener un impacto positivo en la sociedad o en el mundo que les rodea. Os presentamos al greenwashing. 

Mucho hablar, poco actuar

El greenwashing consiste en ofrecer al consumidor información engañosa sobre los beneficios ambientales de un producto o servicio. Muchas empresas lo practican para parecer más ecológicas de lo que realmente son. Afortunadamente, los consumidores se están volviendo más inteligentes, más conscientes y, por consiguiente, más escépticos con respecto a las marcas que afirman ser ecológicas, naturales o libres de crueldad animal,. 

Un ejemplo reciente que podría parecer greenwashing es la Colección Consciente de H&M, que actualmente está siendo investigada por la Autoridad Noruega del Consumidor. Esta nueva colección parece bastante ecológica sobre el papel: prevalecen los tonos tierra y la diversidad racial de las modelos, que recorren campos de trigo. Sin embargo, la directora de la Autoridad Noruega del Consumidor, Elisabeth Lier Haugseth, afirmaba al respecto: “basándonos en la página web noruega de H&M, descubrimos que la información facilitada en relación con la sostenibilidad no era suficiente… los consumidores deberían saber si una prenda se compone de material reciclado en un 5% o en un 60%”.

¡Da el paso al ecologismo!

En este aspecto la industria del marketing no es un actor inocente. Además de ayudar a las marcas a promover productos y servicios que tienen un impacto negativo en el medio ambiente, según Metro Rod también encabeza la lista de entornos de oficina menos ecológicos. 

En Good Rebels, ponemos a las personas en el centro. Queremos ser parte de la solución, pero para ello necesitamos estar informados y motivados para hacer lo correcto. 

Tony Hitchin de Pro Carton lo resume mejor, “…necesitamos ayudar a los profesionales del marketing a tomar decisiones más informadas para asegurarnos de que no dañamos más nuestro planeta”. 

No es fácil ser ecológico, pero no podemos ignorar que hay un fuerte incentivo comercial para hacerlo . Únete a Good Rebels y ayúdanos a salvar el mundo – una iniciativa ecológica cada vez. 

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