B Corps: empresas con “B” de Buenas

Good Rebels

Se llaman empresas B. Pero no, no son empresas “de segunda”, sino todo lo contrario: las empresas certificadas B Corporations usan el poder de los negocios para resolver problemas sociales y ambientales. Esta iniciativa parte de B Lab, una compañía creada en 2006 por Jay Coen Gilbert desde la que tratan de crear las condiciones necesarias para que prosperen las empresas que tienen vocación social y medioambiental. Como explica el impulsor de este movimiento, “antes se creaban ONGs para solucionar los problemas de nuestros tiempos. Ahora se crean empresas”.

Ya no basta con ser exitosos en lo financiero

… ni tampoco basta con decir que eres sostenible, que respetas el medioambiente o que eres socialmente responsable. Para cambiar el mundo, hay que demostrar que quieres hacerlo. Hay que adquirir el compromiso de ser sostenible, y precisamente eso es lo que permite la certificación B Corp: un sello gracias al cual los consumidores podemos identificar a estas empresas comprometidas.

Son empresas Buenas, con B mayúscula, porque, como explica Gilbert, crean mejores empleos, proveen mejores pagos, generan más beneficios mejorando la calidad de vida de la comunidad; usan energías renovables y materiales no tóxicos, y generan menos desechos. Su ventaja competitiva es la confianza de sus grupos de interés, respaldada por la certificación y el aval de B Lab.

Y así, los consumidores, gracias a la certificación B, podemos identificar a estas empresas que quieren ser parte del cambio. Empresas que se guían con una Declaración de Independencia, en la que firman que:

  • Deben ser el cambio que buscamos en el mundo;
  • Todo negocio debe ser llevado a cabo como si la gente y el lugar importaran;
  • A través de sus productos, prácticas y ganancias, las empresas deben aspirar a no hacer ningún daño y a beneficiar a todos, a la comunidad.

Una B Corp se diferencia de una empresa normal, o incluso de una ONG, por tres aspectos:

  • Propósito: crear un impacto concreto y positivo en la sociedad;
  • Responsabilidad, y vela por que se tengan en cuenta los intereses de los trabajadores, la comunidad y el medio ambiente;
  • Transparencia: deben publicar un informe público anual sobre el conjunto de impacto social y ambiental, exhaustivo y transparente, que será certificado por un organismo independiente.

Amantes de la B, tomen ejemplo

Pese a que su lugar de origen es Estados Unidos y, por lo tanto, donde más ejemplos de B Corps podemos encontrar, este fenómeno empresarial parece no conocer fronteras. El movimiento ha ido creciendo, y ya son más de 950 empresas de 32 países, trabajando hacia un objetivo común: redefinir el éxito en los negocios. En la web de B Corporation encontramos ejemplos en un listado que va desde Afganistán a Hong Kong pasando por Mongolia, Tanzania o Francia.

En el caso de España, aunque de forma incipiente, el movimiento empieza a tener sus secuaces.

Una de ellas es la empresa de servicios Alma Natura. Creada en Huelva en 1997, Alma Natura se convertía el pasado mes de diciembre de 2013 en la primera empresa B-Corps certificada de España. “Estamos orgullosos de comenzar este movimiento en nuestro país y esperamos servir de ejemplo para que otras empresas formen parte de la Comunidad B”, explican en su web.

Una decisión que no dudaron en tomar, como explica Israel Manzano, uno de los fundadores de Alma Natura ya que significa “aunar lo que siempre fuimos, un grupo de emprendedores sociales que gestionan recursos de la empresa para el bien social y ambiental de nuestro entorno de influencia. Nuestro modelo de negocio integra nuestros valores originales a través del asociacionismo y los fusiona con la gestión responsable y eficaz del mundo de la empresa social”.

Otro nombre propio de las B Corps en España es Change.org, la plataforma de peticiones online que, en su web, se define como “un nuevo tipo de empresa: un “emprendimiento social” que usa el poder de la empresa para el bien social”.

Con más de 40 millones de usuarios en 196 países (en España, más de 5 millones de usuarios y 150 peticiones nuevas cada día), Change.org conseguía la certificación B Corporation en enero de 2011. “Creemos que utilizar las empresas para conseguir el bien social es una de las oportunidades más emocionantes para conseguir cambios positivos en el mundo. Por eso estamos orgullosos de estar certificados como una B Corporation, un nuevo tipo de empresas dedicadas a conseguir un impacto positivo. Esta certificación requiere cumplir unos estándares muy altos de comportamiento social y medioambiental definidos por un grupo independiente. Y estamos orgullosos de haber sido considerados dentro del mejor 10% de las empresas de bien social que tienen un impacto positivo en su comunidad”.

Y no podemos olvidarnos de Colombia, nuestra segunda casa y país en el que las B Corps también tienen ya nombre y apellidos. En este caso el de Acción Verde, empresa que, como parte de un proyecto de Naciones Unidas, promueve y permite a las empresas colombianas participar en la reforestación del país.

El 29 de mayo de 2013, Acción Verde fue nombrada como una de las “Mejores empresas para el ambiente” de la B Corporation.

Otro caso lo protagoniza Envés, una empresa de diseño sostenible que desarrolla, produce y provee de herramientas, productos y estrategias de comunicación a empresas y organizaciones y certificada como B Corporation desde febrero de 2013.

Nombres de empresas que aunque no contengan la B decidieron adoptarla en su propia filosofía empresarial.

¿Un paso más en la RSC?

Muchos podrían estar pensando que las B Corps son un paso más en la estrategia de Responsabilidad Social Corporativa del tejido empresarial. Pero, también son muchos los que piensan que no es un paso más allá sino un concepto nuevo, revolucionario y que supera a la RSC. Para los defensores del modelo B Corps, la RSC es un modelo anticuado que “hace que las empresas consideren lo social como algo al margen de su día a día cuando en realidad debería estar integrado en su misión central”.

Sea como fuere, cada vez son más aquellos que quieren ver y participar de las “Bondades” del poder empresarial. Esperemos que las B Corps no se queden en una moda y realmente sean un cambio real, con V (esta vez) de verdad.

Menú